Después de meses de planificación, reuniones y trabajo detrás de escena, junio fue uno de esos meses en los que empezamos a ver cómo la Conferencia deja de ser una idea para convertirse en una realidad.
En SABF creemos en el poder del diálogo para generar un impacto positivo. Por eso, desde hace más de dos décadas trabajamos para crear un espacio donde estudiantes y líderes de todo el mundo puedan encontrarse, intercambiar perspectivas, desafiar sus ideas y aprender unos de otros.
Pero el impacto del SABF no se limita a los días de la Conferencia. También se vive durante todo el proceso de organización. Cada desafío, cada reunión y cada decisión nos invita a salir de nuestra zona de confort, a trabajar en equipo y a crecer tanto en lo profesional como en lo personal. Eso es lo que hace que este proyecto sea tan especial para quienes lo construimos.
A medida que la Conferencia toma forma, también crece nuestra emoción. Cada detalle que definimos y cada avance que logramos nos recuerda por qué elegimos dedicar tanto tiempo a este proyecto. Es muy gratificante empezar a ver materializado el esfuerzo de un equipo que comparte una misma visión y trabaja con pasión para hacerla realidad.
Y, casi sin darnos cuenta, el SABF ya está a la vuelta de la esquina. Cada paso nos acerca un poco más a esos días en los que todo el trabajo cobra sentido: recibir a 100 estudiantes y 40 líderes de distintas partes del mundo para vivir una experiencia de aprendizaje, intercambio e inspiración.
¡Ya estamos en la cuenta regresiva!