Israel-Palestina: ¿Matar o morir?

¿Qué harías si, desde el edificio de enfrente, unos tipos están disparando contra tu casa, en donde vive tu familia (esposa, hijos, hermanos, padres, abuelos, sobrinos, etc)?

Para quienes pensamos que lo primordial es siempre vivir en paz, respetando la vida y las decisiones del prójimo, esa pregunta nos enfrenta a un dilema ético muy fuerte. Si no hago nada, no solamente muero, sino que dejo morir a mis hijos. Si respondo, voy en contra de mis principios –y de los que considero universales-, ya que como decía Gandhi: “La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia”. ¿Qué hago entonces, protejo a mi familia, o soy fiel a mis ideales?

Imaginemos que Roberto, que está recibiendo los ataques del edificio de enfrente, toma el camino pacífico y decide no responder. Siguiendo el camino de Gandhi comienza una huelga de hambre y se sienta a meditar. Al otro día, sin embargo, su casa fue destruida por completo. En ese valiente acto Roberto pierde su vida, dejando que también muera su esposa, hijos, padres, hermanos y toda su familia. ¿Qué diríamos entonces de la respuesta de este hombre, lo premiaríamos por su decisión de mantenerse en el camino de la no violencia, o nos enojaríamos con él por no haber defendido a su familia?

Imaginemos ahora que están atacando la casa d Juan. A diferencia de Roberto, Juan eligió el camino de defender a su familia. Por un lado armó un sistema de defensa para que los disparos que venían del vecino no ingresen a su casa y a la vez empezó a responder estos ataques para intentar detenerlos. ¿Condenaríamos entonces la respuesta de Juan, que a diferencia de Roberto, optó por proteger a su familia?

Es un dilema terrible, que sinceramente -por más pacifista que me considere- no me siento capaz de juzgar a quien lo tenga que enfrentar. La respuesta de Roberto daría lugar a un rápido desenlace. El vecino aniquila a su familia, se queda con su departamento y fin de la historia. La respuesta de Juan, en cambio, es mucho más sangrienta. Al defenderse, y responder a los ataques con ataques, da comienzo un intercambio horrible. Muertes por ambas partes, desarrollo de nuevo armamento bélico, muy tremendo todo.

 

Diálogo entre Palestinos e Israelíes

Tras esa situación imaginaria, pasemos ahora a un muy posible diálogo entre un israelí (Ioshua) que siente que su departamento está siendo atacado y un palestino (Mohammed) que siente que le ocuparon su departamento.

Ioshúa: Si no nos defendemos dejamos morir a nuestra familia. Esto no es algo nuevo. Existe un odio histórico en contra nuestro (Pogroms, Holocausto, incluso hoy en día), y si no nos defendemos nuestra familia desaparece.

Mohammed: El edificio en el que habitan no es de ustedes sino nuestro. Ustedes lo robaron por medio de una guerra. Además, disfrazan como defensa un constante ataque a nuestros civiles. La magnitud de sus ataques son inhumanos. Ustedes no se están defendiendo, nos están atacando.

Ioshua: El edificio no es de ustedes sino nuestro, lo establecen las sagradas escrituras y la historia. Las Naciones Unidas nos brindaron ese territorio en 1947, y allí declaramos nuestra independencia. Después estuvo la guerra de 1967 en la que se intentó acabar con nosotros,  y allí se agrandó nuestro territorio. Estamos dispuestos a devolver una parte para que ustedes puedan establecerse como nación, pero cada vez que lo intentamos –como en el 2000- ustedes lo aprovechan para continuar sus ataques. Más que querer establecerse como nación, sentimos que ustedes nos quieren hacer desaparecer.

Mohammed: Lo que decís no es cierto. En el 1948 las Naciones Unidas dieron una parte de territorio a cada uno para que nos establezcamos como dos Estados, y en el 1967 ustedes avanzaron sobre más territorio matando a millones de árabes. El edificio que habitan no les pertenece a ustedes sino a nosotros. Así lo dicen las sagradas escrituras. Nadie los quiere hacer desaparecer, solo queremos un poco de territorio para establecernos como nación.

 

Esta conversación puede continuar hacia el infinito.Medio Oriente V Ioshua diciendo que la tierra les pertenece, y tienen que defenderse porque sino su familia desaparece; Mohammed respondiendo que nadie los quiere hacer desaparecer, que ellos usan ese argumento para atacar y que ellos sólo quieren un territorio para establecerse como nación.

 

Tres preguntas claves

Si bien el conflicto en medio oriente es hiper complejo -y usualmente conduce a discusiones interminables-, hay 3 puntos claves que me gustaría distinguir para referirme a cada uno por separado. 1) ¿De quién es el territorio?, 2) ¿Pueden convivir Israel y Palestina?, 3) ¿Israel ataca o se defiende?

1) ¿De quién el territorio?

Pregunta imposible de responder. Hay dos maneras de encarar el tema, desde un lado teológico o desde una perspectiva histórica.  Cuando se toman argumentos de índole religioso, llegamos a extremos violentos con ninguna posibilidad de diálogo. Aquí hay un video muy bueno con las millones de vidas perdidas en reclamo de la tierra prometida (Nina Paley su autora). Los argumentos históricos tampoco parecen aportar mucho. La verdad es que nunca existieron los derechos de propiedad de la tierra ex ante, y pese a que Israel puede argumentar que su territorio fue cedido por las Naciones Unidas, lo cierto es que si nos vamos para atrás en la historia nadie resistirá la prueba de asesinato o robo en el origen de los tiempos (un buen ejemplo es el caso de América Latina, en donde aún continúan los conflictos de los pueblos originarios, pese a que su debilidad bélica les quita espacio en la opinión pública).

2) ¿Pueden convivir Israel y Palestina?

Díficil. Incluso quienes quieren la paz de ambas partes coinciden que en las circunstancias existentes no hay manera que Israel y Palestina compartan el mismo territorio. Así, si bien la solución utópica parecería ser “Un Estado, Dos Naciones” (te sacarías de encima el irresoluble problema de la tierra santa), hay un acuerdo en que una solución intermedia podría ser “Dos Estados, Dos Naciones”. Para eso Israel tendría que ceder parte del territorio de Cisjordanía, cuya ocupación es realmente conflictiva (a propósito, estás eran tierras de Jordania, que viendo venir el conflicto dio un paso al costado y sabiamente dijo: les doy mis tierras, arréglense).

3) ¿Israel se defiende o ataca?

Otra pregunta que lleva a debates interminables. Del lado palestino, y desde la mayor parte de la opinión pública internacional, la posición es que haciéndose la víctima Israel aprovecha para atacar. Evidencia de eso son las características de los ataques, ya que son de una magnitud desproporcionada, sin distinción entre civiles y militares. Por el otro lado, todo israelí está convencido de que si Israel no se defiende, desaparece del mapa. Muestra de eso son las bestiales declaraciones de los lÍderes palestinos y más aún la carta fundacional del Hamas. Además, si del lado Palestino hay víctimas civiles, es por la cruel estrategia militar Palestina: las bases militares Palestina se construyen debajo de Escuelas, Hospitales y Mesquitas. Eso hace que cuando Israel se defiende, necesariamente alcance población civil.

Surge así lo que considero un punto clave en la discusión: sumar a Hamas como parte integrante del conflicto. Se puede discutir si Hamas representa o no a Palestina, pero en cualquier caso considero un error no incluir a Hamas –agrupación terrorista– como uno de los protagonistas del conflicto. Con esto quiero decir que la posición Palestina tiene un fuerte problema de doble personalidad, ya que una cosa es el pueblo Palestino que quiere establecerse como nación, y otra el grupo terrorista Hamas que quiere destruir al pueblo Judío. Si no se entiende que el conflicto se da entre estas tres partes, no se entiende el conflicto.

 

Resolviendo el conflicto: de la teoría a la práctica

La solución “Dos Estados”, que parece bastante viable y conveniente para todos, se vuelve inalcanzable tan pronto hablan los extremistas de cada lado, incapaces de ponerse en el lugar del otro y entender el problema en sentido amplio. Los extremistas israelíes no quieren ceder territorio, ya que además de considerarlos propios desconfían de lo que puede pasar si los palestinos se establecen tan cerca. Los extremistas palestinos quieren la destrucción del pueblo judío, y aprovechan a atacar cada vez que Israel cede un poco de territorio como parte de negociación de paz.

Para que los extremistas no se impongan se necesitan de liderazgos fuertes y deciImagen Medio Oriente IIIdidos de imponer una solución pacífica. Veinte años atrás hubo un gran acercamiento a una solución pacífica entre palestinos y judíos (reconocida con el premio nobel de 1994), que lamentablemente terminó con el asesinato del líder israelí –Isaac Rabin- en manos de los propios extremistas israelíes.

De todos modos, si bien cada una de las partes tiene que resolver sus cuestiones internas, el conflicto más relevante está en el interior de Palestina y se llama Hamas. La existencia de un grupo terrorista es un fuertísimo impedimento en cualquier proceso de paz, por lo que para alcanzar una solución pacífica es necesario resolver la cuestión terrorista palestina. ¿O acaso es posible alcanzar un acuerdo de paz cuando una de las partes tiene como objetivo explícito destruir a la otra?