Un poco de inflación, mucho crecimiento.

Suelo recordar con mis amigos cuando algunos años atrás almorzábamos con apenas cinco pesos. Hoy en día hasta nos resulta gracioso pensarlo, ¡Con esa plata sólo nos alcanza para la coca!
Pero lo que más me llama la atención no es que los precios hayan subido tanto, sino que pareciera que la gente no le da mucha importancia.

Sí, todos nos damos cuenta que las cosas cada vez valen más, que los precios están subiendo. Pero ¿quién va a negar que venimos creciendo mucho, que hay más gente con trabajo? Al fin y al cabo, un poco de inflación no es tan grave en comparación a la bonanza económica de los últimos 10 años, ¿o si?

Precisamente esto es lo que quiero discutir, la idea de que la inflación que venimos acumulando no es tan grave en comparación con el gran nivel de crecimiento económico de los últimos 10 años.

El argumento sin dudas suena lindo, pero veamos cuánto es un 20% de inflación y qué relación tiene con el crecimiento.

¿Es mucho o poco un 20% de inflación?

Ya el decir mucho o poco implica compararla con algo, así que empecemos con el resto de los países del mundo.

Según distintas fuentes como por ejemplo Infobae, el CEPAL o incluso la CIA,  Argentina está entre los 5 países con mayor inflación del mundo (con un nivel de inflación por encima del 20%, mientras que los que le siguen están por debajo del 15%).

Si comparamos nuestros índices de inflación, con los de otras economías emergentes que también vienen acumulando un gran crecimiento en los últimos años -cómo es el caso de los países BRIC-, vemos que la única que llega a los dos dígitos es India con un 11%, seguida por Rusia que ni siquiera alcanza los 7 puntos. De la región sólo estamos detrás de Venezuela, luego hay una larga brecha y le siguen Uruguay y Brasil con 7% y 6% respectivamente.

Es decir, en comparación al mundo y las economías emergentes más importantes, y más aún, en relación a nuestros países vecinos, no hay dudas de que estamos con niveles de inflación realmente muy altos.

Pasemos ahora a la otra parte del argumento, tema bien interesante:

¿Cuál es la relación que existe –o no- entre inflación y crecimiento?

Sobre este tema se ha escrito mucho, sobre todo a partir de que W. Phillips notara –en 1958- que durante los años 1861-1957 era posible observar una relación inversa entre inflación y desempleo. Así, en las décadas del 50 y 60 se pensaba que dicha relación se daba de forma permanente, es decir que a mayores niveles de inflación se correspondían, inalterablemente, bajos niveles de desempleo (la idea era que mayores niveles de inflación traían aparejado una mayor actividad económica, razón por la cuál se observa un menor desempleo).

Sin embargo esta relación se rompe hacia la década del 70, donde aparece un nuevo fenómeno que combina contextos inflacionarios con bajos niveles de empleo (estanflación). Un grupo de economistas –entre ellos M. Friedman- van a responder a la curva de Phillips afirmando que en el largo plazo la inflación tiene nada (o poco) que ver con la tasa de desempleo.

Así, si bien en el corto plazo la inflación sí puede tener cierto efecto en la economía real, para mantener bajo el desempleo a lo largo del tiempo se necesita no sólo de altos niveles de inflación, sino que estos deben de ser cada vez mayores; en otras palabras, para que la disminución del desempleo no sea transitoria se necesita de una inflación en constante crecimiento, cosa insostenible tanto por razones económicas cómo sociales.

Volviendo a la Argentina.

Si bien ha habido mucha discusión al respecto, hoy en día hay un considerable consenso de que una alta inflación (un número mayor a dos cifras) no es una herramienta efectiva para intensificar la actividad económica; de hecho las grandes economías emergentes -como son el caso de Brasil y China- se empezaron a preocupar por controlar la inflación cuando esta recién empezaba a superar el 5% (para más información acerca de este tema pueden ver dos artículos: uno de The Foodlinks y otro de Americaeconomia).

La discusión sobre hasta qué punto se debe permitir el avance del nivel de precios en pos del crecimiento me resulta muy interesante, pero no creo que se corresponda con lo que está ocurriendo en Argentina.

Un 20% de inflación es mucho y de eso no hay dudas; todos los países se preocupan por la inflación cuando esta ni siquiera llega al 10%, nosotros la duplicamos y ¡está todo bien!

Pero no sólo es mucho, sino que tampoco alcanza para sostener los niveles de crecimiento que se pretenden; y lo que es peor de todo ¡es de lo más injusto!

Para terminar, me pareció muy sugestiva la explicación de H. Hazlitt –en su libro Economics in One Lesson sobre lo injusto que es convivir con altos niveles de inflación:

“La inflación es en si misma una forma de tributación. Quizás sea la peor forma posible, ya que por lo general afecta más duramente a quienes cuentan con menores posibilidades económicas. Pero aun suponiendo que la inflación afectase a todos por igual (lo que, cómo hemos visto, nunca es cierto), sería equivalente a un impuesto fijo sobre el consumo que grava con el mismo porcentaje toda clase de mercancías, con una tasa tan alta en el pan y la leche cómo en los diamantes y pieles lujosas.”

Resumiendo: si estamos de acuerdo en que un 20% de inflación es mucho, que no sirve como herramienta para sostener el crecimiento y que, para peor, trae aparejado consecuencias completamente injustas y desiguales.

¿Cómo es que llegamos a este punto? ¿Porqué a la mayoría de los argentinos no le preocupa este tema?