Educación y Colaboración: Un nuevo enfoque para el Desarrollo

Apertura, por Roberto Domecq, moderador.

Durante los últimos 30 años hemos sido testigos de un cambio en la concepción de la educación: Hasta los años 70, los recursos usados en educación eran percibidos como gastos, pérdidas económicas necesarias. Sin embargo, estudios desarrollados en países desarrollados en esos años comenzaron a cambiar esta percepción errónea, y, desde ese momento, la educación comenzó a ser percibida como una forma de inversión, una manera de asegurar beneficios en el futuro: La inversión en educación demostró producir beneficios en términos de calidad de trabajo y productividad de las personas muy superiores a la inversión inicial en la educación de las mismas. A partir de esta base, no es sorprendente que, en los países desarrollados, haya una correlación muy fuerte entre el ingreso de una persona y su nivel educativo.

Este cambio en la concepción de la educación, y el valor de las personas, trajo aparejado un gran crecimiento en las inversiones relacionadas con salud, educación, etc. Estudios llevados a cabo durante los años 80 mostraron que, en los países desarrollados, las inversiones en estos campos superaron las inversiones de capital totales. Estos hechos prueban que las sociedades desarrolladas comenzaron a poner atención a la idea de capital social o relacional. Este concepto representa el valor de las relaciones existentes entre las personas, instituciones, confianza mutua, capacidad de asociación entre personas, etc.

El capital social tiene una íntima relación con el desempeño económico de los países. No solamente es necesario tener personas educadas, preparadas para desempeñarse en el circuito económico, sino que también es preciso crear las condiciones para que se asocien entre si, un área que también es esencial.

Guillermo Jaim Etcheverry

En Argentina hay una paradoja precupante que caracteriza a nuestra época: Decimos vivir en una “sociedad de ciencia y conocimiento”, pero el conocimiento está en franco descenso en promedio.

Algunas estadísticas acerca de Latinoamérica:

  • Un promedio de 40% de los adultos no han completado la educación primaria
  • Aproximadamente 30% de los jóvenes han abandonado la escuela
  • Mas de 50% de las personas entre 25 y 64 años de edad no han terminado el colegio secundario.
  • Aún entre los sectores educados de la sociedad, hay desigualdades muy marcadas entre clases socioeconómicas: Entre las personas que han recibido educación, el 20% del sector con mayores ingresos ha completado un promedio de 11 años de educación, mientras que el 20% de menores ingresos ha completado en promedio 3 años.

Esto es una muestra de las desigualdades sociales existentes en Latinoamérica, y Argentina está en sintonía con esta tendencia:

  • Casi un millón de personas de menos de 25 años de edad en Argentina no trabajan ni estudian.
  • Las desigualdades sociales también influyen en la posibilidad de completar la educación formal: Mientras el 95% de los jóvenes de sectores altos de la sociedad terminan la escuela secundaria, solamente 8% de los sectores más pobres logran completarla.
  • Menos de 1% de los jóvenes de Argentina tienen conocimientos sólidos de matemática, ciencia, o comprensión profunda de lectura. La mayoría de los padres no percibe esto.

Estos números acarrean consecuencias: La producción científica de Latinoamérica es menos de 3% del total. La ciencia es percibida como algo que tiene un valor cultural, más no un valor estratégico.

Resumiendo, la educación es la clave para el desarrollo y la equidad social. Domingo Faustino Sarmiento expresó esto en los años 1870, diciendo “Sus palacios son demasiado suntuosos, y rodeados de ranchos demasiado humildes. El abismo entre ellos lo llenan las revoluciones con escombros y sangre. Pero hay algo mas que puede llenarlo: La educación”. También dijo “Si no quieren educar a los niños por caridad, háganlo por miedo, por orgullo, porque el tiempo que queda es corto”.

Guillermina Lázaro

Los emprendedores sociales son personas capaces de ver la oportunidad donde otras personas ven problemas. En Ashoka tratamos de promover un cambio social sistémico. Buscamos emprendedores sociales reales, gente que “no quiera dar pescado ni enseñar a pescar, sino revolucionar la industria de la pesca”. Buscamos gente que quiera cambiar las sociedades por completo.

Uno de los grandes problemas de Argentina actualmente es que no hay una visión clara de la clase de país que queremos ser, sino concepciones separadas y fragmentadas, sin interconexión entre ellas. Esto se debe a la falta de diálogo y confianza entre sectores (gobierno, sectores privados, e instituciones sociales). El gobierno tiende a percibir a las otras partes como meros ejecutores de un plan, y no aliados estratégicos en la concepción y desarrollo de este plan.

Algunos ejemplos de gente que trabajó con Ashoka son:

  • Gustavo Genusso, ingeniero nuclear de Bariloche, que desarrolló un plan integral para promover el desarrollo de la región a través de la ecuación, microemprendimientos, y un plan de salud.
  • Dario Funes, un profesor de gimnasia de la ciudad de Camarones, quien desarrolló un plan para promover el desarrollo de la ciudad, incluyendo industrias, escuelas, etc.
  • Elena Duron, de Bariloche, que desarrolló un trabajo amplio para prevenir el trabajo infantil en los basurales de la ciudad y reinsertar a los niños en el sistema educativo.

El aspecto común entre ellos es que son personas que han buscado soluciones sitémicas atacando los problemas sociales desde diferentes ángulos: Educación, salud, creación de microemprendimientos, etc.

Sin embarago, la existencia de emprendedores sociales no es suficiente per se. Los emprendedores sociales necesitan agentes de cambio: Gente que ayude a desarrollar el cambio, que piense de forma estratégica y promueva la implementación de las nuevas ideas. Nosotros, como sociedad, necesitamos agentes de cambio que nos ayuden a modificar la realidad existente. Es importante invertir en este cambio, desarrollar una nueva sociedad basada en el diálogo, y establecer puentes entre sectores de la sociedad.

Cierre, por Roberto Domecq.

En nuestro país hay, como se mostró, problemas urgentes para ser resueltos. Es esencial establecer una relación clara entre el sector público y privado, algo que existe en los países desarrollados. Sin embargo, no es posible resolver ningún problema si no mantenemos en mente que los problemas son procesos, y las soluciones propuestas para enfrentarlos deben ser procesos en sí mismas. Muchas gracias.

Preguntas:

Alejandro Garcia Ramirez, Colombia (A Jaim Etcheverry)

En Latinoamerica hay una tendencia a ofrecer pocas oportunidades de educación profesional, y muchas mas para educación técnica. Cuál es su opinión al respecto?

GJE: Debe mantenerse el equilibrio. Hay una falta de técnicos muy seria, pero también necesitamos científicos, creadores. Los recursos son escasos, y deben ser distribuidos de modo tal que exista el equilibrio. Sin embargo, creo que debería destinarse mas recursos a los sistemas educativos en general. Actualmente, la mayoría de los países latinoamericanos invierte menos del 6% de su PBI en educación.

Analia Gomez Vidal, Argentina

Qué influencia creen que tienen otros factores, como la salud, en los resultados que se obtiene de las inversiones en educación?

GL: No es fácil mantener a niños pobres en el sistema educativo. Es necesario entrenar a los maestros, ayudar a los padres, etc. Ya que la inclusion social no es una tarea lineal y simple. Hay, además, muchos prejuicios existentes que deben ser destruidos. Los emprendedores sociales deben relacionarse entre ellos para lograr esto.

GJE: Las escuelas son algunas de las pocas instituciones públicas de Argentina que han sido un vínculo real entre el Estado y la gente en tiempos de crisis. Sin embargo, su rol social ha terminado por minimizar su obligación natural, esto es, educar. Las escuelas no deberían simplemente alimentar a los niños, sino también educarlos.

Otro aspecto clave del rol de las escuelas en el pasado era ser ámbito de integración social. Niños de todos los niveles socioeconómicos estudiaban juntos, teniendo cada uno de ellos contacto con la realidad del otro. Esto también se ha perdido en Argentina, la integración social solamente ocurre, en algunos casos, en la universidad. Este es un problema serio, que debe ser analizado y resuelto.

Concluye de esta manera el panel de Educación y Colaboración.

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