Los emprendedores y la fuerza de voluntad

Sólo existe una persona capaz de limitar tu propio crecimiento: tú mismo

Todo emprendimiento comienza a partir de una visión, un propósito, un sueño, un deseo. Esto es lo que nos motiva, lo que nos pone en movimiento. Pero ¿qué es la motivación? Desde el punto de vista lingüístico es una abstracción, no es nada tangible pero lo podemos traducir diciendo que es el combustible, la energía que necesitamos para  cubrir la distancia entre tu presente y donde quieres ir, o sea tu viaje hacia esa visión,  sueño o deseo.

Ahora bien, ¿qué más necesitamos además de motivación para comenzar este viaje? VOLUNTAD.

La voluntad está íntimamente ligada a la motivación.

La voluntad es la capacidad de los seres humanos que nos mueve a hacer cosas de manera intencionada, por encima de las dificultades, los contratiempos y el estado de ánimo.

Nuestra voluntad opera principalmente en dos sentidos: 

– De manera espontánea cuando nos sentimos motivados, convencidos y entusiasmados a realizar algo, como salir a pasear con alguien, iniciar un  hobby, organizar una reunión, ir  al gimnasio, emprender un proyecto laboral. 

– De forma consciente cada vez que debemos esforzarnos para realizar las cosas: terminar el informe a pesar del cansancio, estudiar la materia que no nos gusta o dificulta, recoger las cosas que están fuera de su lugar, levantarnos a pesar del sueño, etc. Todo esto representa la forma más pura del ejercicio de la voluntad, porque llegamos a la decisión de actuar contando con los inconvenientes o escollos. 

¿Cómo se manifiesta la voluntad?

HACIENDO

Se nota claramente una falta de voluntad cada vez que retrasamos el inicio de una labor; en nuestras actividades, cuando damos prioridad a aquellas que son más fáciles en lugar de las importantes y urgentes o siempre que esperamos a tener el ánimo suficiente para actuar. La falta de voluntad tiene varios síntomas entre ellos la pereza o la comodidad, dos verdaderos enemigos que constantemente obstruyen nuestro actuar.

Leí un artículo donde el autor comparaba a la voluntad con cualquiera de los músculos de nuestro cuerpo: éstos se hacen más débiles en la medida que dejan de moverse. Lo mismo ocurre con la voluntad: cada situación que requiere esfuerzo es una muy buena oportunidad para robustecerla, de otro modo  se adormece y se traduce en falta de carácter, irresponsabilidad, pereza, inconstancia…

 Alguna vez todos hemos pasado por esta situación de falta de voluntad y también, estoy segura, que hemos tenido momentos en nuestras vidas donde podemos recordar ejemplos de haber tenido voluntad ya que es una cualidad inherente al ser. Revivir esas situaciones del pasado de fuerza de voluntad como si la viviésemos aquí y ahora ayudará a ejercitarla. Les recuerdo que el cerebro no distingue lo real de lo imaginado.

¿Para qué desarrollar la voluntad?

La voluntad se necesita primero para DECIDIR y después para PERSEVERAR, con lo cual hay que fortalecerla e incrementarla hasta que llegue a ser una habilidad organizada. Como Emiliano Dominguez resaltó en este mismo Blog, se debe tener una actitud que permita generar propiciamente una idea. La voluntad es una actitud fundamental para poder lograr nuestros objetivos. 

Por eso, en el proceso de la voluntad podemos distinguir cuatro fases: 

  1. Conocer el objetivo que pretendemos alcanzar: Tenerlo claro y bien formulado y focalizado. Por lo general, la dispersión suele ser un enemigo para la concreción del objetivo.
  2. Tener motivación o ilusión por algo atractivo que nos empuje trabajar  para conseguir el objetivo o meta. En esta etapa a mi me gusta incluir el viaje: que el viaje sea también lo valioso, lo disfrutable.
  3. El análisis detenido de los medios y/ o recursos disponibles para este viaje. Hacerse las siguientes preguntas es de mucho valor para la persona: ¿Compensa hacer todo esto? ¿Vale la pena esforzarse por conseguir ese proyecto, o esa mejora en la personalidad?
  4. La cuarta fase es la decisión de conseguir ese deseo o meta. Daniel Marquis dijo:

“La postergación es estar al día con el ayer” 

Utilizar la postergación como forma de vida impide que el Hacedor avance en su evolución.

No hay emprendimiento posible de ser llevado con éxito si no nos emprendemos a nosotros mismos primero. Por eso es muy importante para generar voluntad, motivación, tomar decisiones correctas, limpiar las emociones disfuncionales e incongruencias, librarse del pasado y estar conectado con el presente y así visualizar el futuro.

Y como dijo Martin Luther King Jr: “Da el primer paso con fe, no tienes que ver toda la escalera, sólo el primer escalón.” ¿Cuál sería, de otra forma, la mejor forma de emprender?

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