No lo sabía en ese momento, pero aplicar a la 20° edición de SABF inesperadamente moldearía los próximos años de mi vida. Lo que comenzó como una simple aplicación para participar terminó convirtiéndose en algo mucho más grande: un recorrido por distintos roles, responsabilidades y perspectivas que, de a poco, cambió la forma en la que pienso, trabajo y me relaciono con los demás. Una conferencia de la que no sabía demasiado se convirtió en una de esas cosas por las que, si me preguntan, automáticamente sonrío y tengo historias infinitas para contar.
Todo comenzó en 2024, cuando escuché hablar de SABF por algunos amigos de la universidad. No le presté demasiada atención hasta que me senté a leer sobre qué trataba la conferencia y los temas de esa edición; conectaron con mi corazón y con algunas experiencias que estaba atravesando, así que decidí aplicar.
Pasé por varias revisiones de mi ensayo hasta que finalmente envié la versión definitiva. Después de algunas semanas, recibí el mail que tanto esperaba: “Felicitaciones, fuiste aceptada a la edición 2024 del South American Business Forum”. Creo que en ese momento hubo algunos saltos de alegría… ni confirmo ni niego.
Llegó el primer día. Me puse mi traje, tomé el subte y bajé en la estación más cercana al hotel. Y ahí empezaron las sonrisas. Me recibieron miembros del equipo de SABF llenos de energía y muchísimas personas que habían viajado desde distintas partes del mundo para asistir; sin lugar a dudas, ganaron el premio a “quién viajó desde más lejos”. Rápidamente hice amistad con muchas personas y me sorprendió la diversidad de proyectos, experiencias e historias que compartían. Sacamos fotos, intercambiamos contactos y nos reímos mientras compartíamos todo tipo de anécdotas.
A la mañana siguiente me encontré sin palabras frente a todas las presentaciones. Recuerdo algunas con mucho cariño. Erika Young dio una presentación increíble seguida de una ronda de preguntas y respuestas sobre nuestras redes sociales (nuestras conexiones y amigos en la vida real, no solo los que tenemos en nuestros teléfonos). Hizo comentarios sobre muchos temas, uno de ellos relacionado con cómo “los pájaros [las personas] de la misma especie vuelan juntos” (“birds of a feather flock together”). Hoy en día, sonrío cada vez que escucho a Billie Eilish por su canción “Birds of a Feather”.
Sin embargo, lo más interesante fueron las personas. Estudiantes de psicología, futuros médicos, ingenieros en formación, cineastas… la lista de carreras que las personas estaban siguiendo era interminable. Lo único que todos tenían en común era que eran creadores, líderes y personas que moldeaban el mundo a su alrededor. Todos tenían ganas de debatir temas e intercambiar ideas. Estos distintos perfiles brillaban en las rondas de preguntas, talleres y demás actividades. Aunque había participado en otras conferencias alrededor del mundo, SABF fue por lejos la más diversa, lo que a su vez generó conversaciones sumamente interesantes y momentos muy divertidos.
Durante los talleres del día siguiente participamos en una variedad de actividades interactivas en grupos pequeños… Una de ellas terminó siendo una conversación profunda con Diego Luzuriaga, cuyas palabras todavía resuenan conmigo hasta el día de hoy cada vez que tengo una conversación sobre economía y startups.
En nuestro tercer día, durante el discurso de cierre, Rob Britton (ex CMO de American Airlines) destacó el trabajo constante e incansable del llamado trabajo “invisible” del Conference Support Team (CST), un grupo de voluntarios de la conferencia que ocupa roles importantes pero “mayormente invisibles”, como preparar el café para los descansos, organizar la comida y ordenar después de las actividades. Sus palabras, al darle importancia a estas tareas necesarias pero muchas veces pasadas por alto, me hicieron aplicar para formar parte del equipo CST al año siguiente. En la siguiente edición, preparaba café mientras sonreía para mí misma al recordar esas palabras… Me alegró volver a verlo en la edición 2025 y tener una linda conversación juntos entre descansos.

En 2026, decidí aplicar para formar parte del equipo organizador. Ni siquiera pasó un año y no puedo evitar estar feliz de compartir equipo con las personas más capaces (y divertidas) que conocí. Hemos compartido trabajo, cumpleaños y momentos importantes en el camino.
Aunque por su nombre sea una conferencia de negocios, SABF me enseñó mucho más sobre las personas y el mundo que nos rodea que cualquier otro evento. Los oradores, los talleres y los nuevos amigos siempre me sacan una sonrisa cuando hablo de ellos, pero es mucho más que eso, y es muy difícil ponerlo en palabras.
Si tenés preguntas, preguntame sobre mi experiencia en SABF; te aseguro que vas a hacerme sonreír.