Diversidad en la tecnología y por qué la necesitamos

En la industria de las TIC es sabido que no hay mucha diversidad entre quienes construyen la internet. ¿Por qué es un problema y cómo debemos afrontarlo?

La tecnología está en todos lados. La usamos para comunicarnos con nuestros compañeros de trabajo, con nuestra familia, con nuestros amigos. Usamos la tecnología para buscar información, para obtener nuestras noticias, para aprender y para crecer. Siendo un factor tan omnipresente en nuestra vida, en la vida de todos, es imperativo que la tecnología esté hecha para todos. Es aún más importante que la tecnología esté hecha por todos.

Mientras es cierto que la mayoría de la gente nace siendo naturalmente empática, nuestra empatía tiene un límite. Por dar un ejemplo sencillo, el fin de semana anterior nos olvidamos de comprar postres veganos para un evento. La razón: quien siempre piensa en ese tipo de cosas es nuestra amiga vegana, quien estaba ausente en ese momento. Uno puede esforzarse en ser empático y ponerse en el lugar de otros, pero el no compartir su realidad hace que sea insuficiente.

Por supuesto, la falta de empatía al construir un producto puede ir más allá de las sensibilidades y afectar también a la funcionalidad. Un gran ejemplo de ello son los algoritmos de reconocimiento facial. En el caso de Joy Buolamwini, una estudiante afroamericana del MIT, su cara no estaba siendo reconocida consistentemente por el algoritmo de detección facial que estaba usando para completar sus estudios. Para poder testear sus trabajos tuvo que recurrir incluso al uso de una máscara blanca, a fin de incrementar el contraste en ambientes de baja luminosidad y que su cara fuese detectada.

¿Significa esto que quien sea que haya creado los algoritmos de detección facial es racista, o que el algoritmo en sí tiene sesgos de raza? En lo absoluto. La mayoría de los programas de detección facial usan inteligencia artificial, donde una red neuronal debe ser entrenada con un conjunto de muestras (en este caso caras) que le permita determinar patrones para usar de parámetros de comparación. La mayor causa de que rostros negros no sean reconocidos, o que a los ojos rasgados se los califique como cerrados, es que el conjunto de muestras usado para entrenar la red neuronal no fue lo suficientemente diverso.

Si bien puede parecer difícil que un individuo influencie cómo el bloqueador de pantalla de un teléfono detecta ojos rasgados o cómo es que los algoritmos de prevención de crímenes  identifican sospechosos, la verdad es que todos tenemos una función. La clave es la diversidad, y todos podemos empezar por alentar a otros a que se involucren. Algunos ejemplos de esto son Rails Girls y Django Girls, organizaciones cuyo fin es incrementar la proporción de mujeres en la tecnología, y Black Girls Code, organización cuyo fin es incrementar el número de mujeres de color en los espacios virtuales. Otro gran ejemplo es la Liga de Justicia Algorítmica, creada por Joy para destacar el sesgo algorítmico.
Si alguna de estas historias te hace sentir identificado, involucrate. Si alguna vez te pareció difícil usar una aplicación o página web debido a tu etnia, edad o discapacidad, hacé que tu comunidad se involucre. Educalos, atraelos a la industria. Incrementá la diversidad en los equipos de desarrollo y en los grupos de prueba. Si por el contrario nunca tuviste problema alguno, hacé un esfuerzo especial por notar la disparidad social. Empezá por mirar a tu alrededor. Inspeccioná la empresa donde trabajás y analizá si es lo suficientemente diversa. Alentá la diversidad. Mejorá la tecnología.

Elecciones en Francia : ¡Francia está en peligro, sálvenla!

En 1940 desde el exilio el General Charles De Gaulle llamó a los franceses a salvar la nación ante la caída en el yugo nazi. Hoy en día este llamado a la acción está más vigente que nunca.

Los franceses deciden en las urnas al 25° Presidente de la República francesa en un contexto internacional y europeo donde dos grandes modelos están en puja: el espíritu unionista inmerso en los valores de la democracia y la globalización frente a uno populista que alienta viejos temores y propone un cambio de paradigma en cuanto a la integración y el intercambio económico, cultural y en todos sus manifestaciones.

Lo cierto es que las elecciones en Francia no pueden entenderse sino en el marco de crisis del modelo de integración y de libre cambio de orden global reducido en el concepto de globalización, o como los franceses prefieren “mundialización”. La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos y el referéndum que marcó la salida del Reino Unido de la Unión Europea fueron las primeros grandes quiebres de este proceso que comenzó con la crisis financiera de 2008.

Asimismo en el caso francés es de particular importancia la crisis del modelo multicultural producto y herencia de un pasado imperial que se manifiesta con la falta de integración de minorías étnicas y religiosas como así frente al auge de los extremismos tanto por izquierda como por derecha. La ola de atentados que vive el país no hace más que alentar el miedo y la búsqueda de seguridad con el cierre de fronteras y la homogeneización de lo distinto.

Es así que luego de las elecciones del domingo 23, dos candidatos, dos modelos y dos visiones del mundo están en puja. Ambos y más allá de las campañas son producto del establishment francés.

Por un lado Marine Le Pen, candidata del partido de extrema derecha “Frente Nacional”. Estudiante mediocre, hija de un caudillo de la política de derecha francesa que ha transitado las distintas facetas de la vida política francesa desde su juventud. Es hija del sistema que tanto dice enfrentar y es producto de los sectores más extremistas y nacionalistas del hexágono.

Por otro lado Emmanuel Macron, candidato por “En Marcha!”. Estudiante destacado, representante del establishment económico francés, miembro del equipo del saliente Presidente Hollande en su rol de Ministro de Economía, Macrón no es un recién llegado a la arena política francesa.

Ambos candidatos del establishment no representan outsiders de la vida política francesa. Sin embargo si son representantes de fuerzas no tradicionales para una segunda vuelta en las elecciones. La crisis parece también abarcar a los partidos políticos tradicionales: los Republicanos, que han quedado fuera con la derrota de su candidato Francois Fillon y el Partido Socialista que ha tenido su peor elección.

Muchos franceses se ven ante la dicotomía de elegir el mal menor en un contexto de desencanto generalizado. La clase política en su mayoría se ha manifestado bajo el principio del “pacto republicano” por lo que tanto el actual presidente Francois Hollande como el candidato de la derecha Francois Fillon se han expresado abiertamente por el candidato Macron.

Macron representa la continuidad de una Francia central en Europa con los principios de laicidad y respeto de las minorías como banderas. Asimismo marca un perfil alentador para los emprendedores y los negocios para reactivar la creación de empleo, un mal que aqueja cada vez más a los franceses que se ven saturados de trabas burocráticas e impuestos en su desenvolvimiento económico

Muchos de los sectores desfavorecidos por la globalización, como aquellas áreas antiguamente industriales del norte del país, se han pronunciado a favor de Le Pen. El descontento ante la falta de oportunidades y el miedo ante lo diferente y la ola de extremismo islámico lleva a poner en riesgo a la República francesa y al proyecto de nación gala.

Hay momento donde se debe dejar de ser tibios y correr a un lado la pretendida objetividad porque el peligro es demasiado grande y las consecuencias muy costosas.

Es que si, debemos manifestarnos abiertamente opuestos al proyecto de Marine Le Pen, por ser xenófobo, contrario a los valores republicanos y democráticos, anti-europeo y destructivo.

La desesperación y el desencanto ya ha llevado a Europa a elecciones fatales que han costado millones de vida y que han puesto al límite al ser humano.

Por el bien de Francia, de Europa y de la humanidad toda, Marine Le Pen no es una opción.

Más allá de nuestras fronteras

La tecnología es el vehículo de como deberíamos ver hoy el panorama político ~ Peter Thiel (CoFundador de PayPal)

¿Alguna vez han pensado que vivimos en una sociedad caótica dirigida por políticos orgullosos por su falta de visión a largo plazo? Hay un lugar en donde la gente sí tiene una visión, con ideas para hacer nuestra sociedad sea más eficiente y virtual a la vez.

Una sociedad dirigida por tecnología donde la burocracia y los problemas políticos actuales sean problema del pasado, eso es Silicon Valley. Poblado por programadores, emprendedores e inversores de capital, son aquellos los que están moldeando este nuevo mundo.

¿Cómo es este ideal de sociedad?

Podemos ver un ejemplo. Solo hay 193 países con más de 7 billones de personas. Tenemos mucha más variedad de modelos de celulares que de países con nuestra cultura y visión de la que queremos ser parte. Si hubiera cientos de ciudades flotantes, elegiríamos según nuestras necesidades aquella que nos parezca mejor. Con lo diverso que somos, no deberíamos estar obligados a elegir algo que no nos represente íntegramente en lo cultural. Peter Thiel y Patri Friedman sueñan con vivir en una ciudad donde las leyes las escriban los inversores. No es loco pensar esto, ya que Tim Draper, fundador de Draper University, propone dividir el estado de California en 6 estados más pequeños, donde uno de esos es Silicon Valley. Esta idea de descentralizar es la nueva idea de cómo debería ser la “nueva política del mañana”. Y esto se puede ver con, por ejemplo, el Bitcoin, cuya estructura subyacente es la Blockchain. Básicamente, y a grandes rasgos, la Blockchain es una red de computadoras unidas donde nadie tiene una jerarquía mayor sobre otra, y esto además de todo crea transparencia.  Volviendo al ejemplo de las ciudades flotantes, el cual es un proyecto del Seasteading Institute, tienen las siguientes características:

  1. Va a ser más fácil que muchas personas se unan al país ya que la isla va a estar en una zona legalmente protegida del mar de un país host.
  2. Va a haber un intercambio político, autónomo, por beneficio económicos, sociales y ambientales con el país que abarca a la isla.
  3. Las ciudades van a ser ambientalmente amigables, y podrán ser reacondicionadas según necesidades.
  4. El precio del metro cuadrado será similar por lo que se paga en ciudades como Nueva York o Londres.

¿Y tú, serás como esas 1000 personas que dijeron que querían vivir en una plataforma flotante?

¿Qué sería de Sherlock sin Dr. Watson? El caso de data analytics

Poder contar una buena historia es tan importante como un buen análisis de los datos.

Sherlock tenía la habilidad de analizar y darle sentido a una serie de eventos extraños.  Pero sus descubrimientos eran puestos en papel por su amigo Watson.  Poder contar una buena historia es tan importante como realizar un buen análisis de los datos para respaldarla.

Tradicionalmente, las preocupaciones eran minimizar el tiempo de procesamiento de los datos y construir un modelo con el valor predictivo más alto.  En la agenda de hoy, la mayor preocupación es qué acciones tomar basadas en los modelos predictivos y qué partes van a apoyar o inhibir su implementación.

“Data, hardware, y software están disponibles en cantidades, pero la comprensión humana sobre las posibilidades que permiten es mucho menos común.” Tom Davenport. HBR.

El afán por el análisis de datos, sin duda alguna, va en aumento y es la tecnología quien lo permite.  Hoy en día hay miles de empresas que juntan grandes cantidades de datos pero están perdidos a la hora de ponerla en uso[1].

¿Por qué son las dos importantes?

En una organización los esfuerzos están alineados a través de los objetivos estratégicos y en muchos casos los datos permiten medir el progreso hacia estos objetivos. Dentro del proceso de toma de decisiones en las organizaciones coexisten personas con competencias técnicas y no técnicas y ambas son importantes. “Sin datos sos otra persona con una opinión” dicho por Deming. Pero sin un objetivo/hipótesis sos una persona con datos.   Comunicar propuestas validadas a través de datos y generar consenso a través de la organización conlleva a nuevas ideas significativas. Logrando apalancar los datos para lograr resultados de negocio y crear perspectiva.

¿Cuándo fallan los datos? el caso de Netflix

Algunos años atrás Netflix lanzó un premio por un $1 millón para el equipo que pudiera desarrollar un algoritmo que pudiera mejorar en 10 puntos el existente para emparejar usuarios y recomendaciones.  Entonces el algoritmo fue desarrollado y hubo un equipo ganador pero el algoritmo no fue implementado porque Netflix cambió su servicio drásticamente de DVD-por-correo a streaming.  Lo cual significó que la organización cambió y el algoritmo desarrollado quedó inadecuado en mayor proporción[2].

Referencias:

[1] http://burning-glass.com/research/hybrid-jobs/

[2] http://techblog.netflix.com/2012/04/netflix-recommendations-beyond-5-stars.html

Yo Soy Feminista

Todos recordamos el discurso de Emma Watson en la ONU en septiembre de 2014 cuando presentó la campaña #HeForShe (http://www.heforshe.org). Una voz para millones de mujeres que día a día sienten obstáculos, incomodidades, presiones y también violencia de vivir en una sociedad machista. Fue una voz para hacer entrar en razón a muchas personas que, espero, inconscientemente seguían proliferando este modo de organización social en donde hay ciertos derechos que son tradicionalmente reservados para los hombres.

Vivo en Argentina, un país en donde las cifras de violencia contra la mujer son significativas. En 2016 hubo 327 casos de muerte por femicidio en toda la Argentina. Esta cifra evidencia que una mujer murió cada 30 horas en Argentina por un caso de desprecio hacia el género femenino. Sólo son las cifras de los casos denunciados y que tienen una prueba que demuestra el vínculo con el femicidio. Lo cual, deja entrever que el número sería mayor si se tiene en cuenta que no todos los casos se denuncian y en no todos se declara femicidio. Para mediados de febrero de este año la cifra para 2017 destacaba un total de 57 femicidios, lo que da a entender que hay más de un caso por día.

Estos números llaman a la acción. Argentina tomó la iniciativa, las mujeres argentinas salieron a la calle poniendo voz y cara a unos patrones sociales con lo cuales no estaban de acuerdo. Si bien nuestra sociedad evolucionó en muchos aspectos, como por ejemplo la Ley de Matrimonio Igualitario, en otros aspectos se quedó estancada. En 2015 nace el “grito colectivo contra la violencia machista” como dice la página de #NiUnaMenos (http://niunamenos.com.ar). Una convocatoria de un grupo de periodistas, activistas y artistas que vieron la necesidad de hacer una causa como propia y generar una campaña colectiva. Una campaña que se transformó en éxito por el gran grado de adhesión de mujeres y hombres de todo el país y que, incluso, llegó a países limítrofes.

 

¿Qué es la violencia machista?

Escucho continuamente a muchos hombres ofenderse por escuchar la adjetivación de ‘machista’ a este tipo de violencia, bajo el argumento de que son hombres que nunca ofendieron ni denigraron a una mujer. Pero acaso, ¿no vivimos en una sociedad que por años fue construida bajo la dominación de hombres, y por qué no decirlo, hombres blancos, que desterraron a las mujeres y todo aquel a quien consideraban diferente de los ámbitos de poder, de los ámbitos de las toma de decisiones? ¿No vivimos en una sociedad en donde la mujer gana un sueldo menor que el hombre a pesar de tener la misma formación y el mismo cargo jerárquico? ¿No vivimos en una sociedad en donde la mujer es juzgada por cómo se viste, por cómo actúa y cómo es su vida sexual?

El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.” – Simone de Beauvoir.

Suele acusarse a quién se declare feminista de estar en contra del género masculino. Pero eso habla de un alto nivel de ignorancia y desconocimiento. Según la RAE: “Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”, esto significa que se iguale a las mujeres con los hombres, y no restar derechos a los hombres como muchos dicen. No se trata de una lucha de géneros, se trata de que el género deje de ser visto como un impedimento. Como lo explica claramente Emma Watson:

“Es conveniente recordar que el feminismo, por definición, es la creencia de que los hombres y las mujeres deberían tener iguales derechos y oportunidades. Es la teoría de la equidad política, económica y social de los sexos”.

Pero no sólo la violencia contra la mujer se ve en los asesinatos por cuestiones de género, se ve en acciones cotidianas. Vivimos en una sociedad que, a pesar de que luchemos continuamente y nos rasguemos las vestiduras para declarar que somos abiertos, que no discriminamos y que tenemos tolerancia, estamos rodeados de prejuicios. La violencia no necesariamente se da de forma física, existe la violencia simbólica, que no es menor, porque es la que sugestiona a las personas y limita su forma de actuar en los espacios públicos.

Los hombres hacen el código moral y que esperan que las mujeres lo aceptan. Ellos han decidido que es totalmente correcto y apropiado para los hombres para luchar por sus libertades y sus derechos, pero eso no es correcto y apropiado para las mujeres para luchar por ellos.” – Emmeline Pankhurst.

La violencia simbólica es aquella que constriñe libertades de forma indirecta, que genera que la propia persona no se permite ciertas acciones por temor o para evitar problemas. Esa violencia que se da todos los días, es la que mayor daño provoca. Es la que se transmite en la familia, en la educación, en los medios de comunicación y en los espacios públicos. Es nuestro trabajo disminuirla y hacerla desaparecer.

Por ahora es más lo que se ganó de derecho que de hecho.

3 poderosas técnicas para resolver problemas

Nosotros, los Homo sapiens, resolvemos problemas todos los días. Una de nuestras mayores herramientas (pero no la mejor) es la intuición. Nuestro método para resolver problemas, el más cotidiano, es el de prueba y error. Basados en este contexto, aprendemos de nuestros errores y cuando obtenemos el resultado a un problema, aprendemos cómo lo hicimos. De esta manera, construimos un “puente” en nuestro cerebro, lo cual nos ayuda en el futuro cuando queramos resolver algún problema similar. El tema es que hay muchas técnicas que podemos aplicar para mejorar nuestra capacidad de resolver problemas en la vida cotidiana, así sea en el estudio, trabajo o cualquier situación; todos los días tenemos que resolver algún problema, por diferente que sea. La clave está en estructurar nuestro análisis, lo cual sirve de marco para luego pensar el problema en mayor profundidad y pensar alternativas. Aquí una palabra de atención: la intuición es un arma de doble filo. Thomas Gilovich no lo pudo decir mejor: “Creemos ciertas cosas porque deben ser ciertas”. A veces, por el simple hecho de creer en que algo debe ser verdad porque así lo creemos (suena obvio, pero es así), no nos deja examinar otras alternativas a la solución de un problema.

Ahora, presento 3 herramientas que pueden servir para mejorar nuestra capacidad de resolver problemas:

  1. Divergencia y convergencia: Con la primera, buscamos explorar y encontrar cosas nuevas. Es un proceso para generar nuevas opciones e ideas. Convergencia es lo contrario, buscamos una respuesta o conclusión. La idea sería aplicar ambos conceptos separados, y en partes diferentes. Lo ideal sería divergir para luego converger.
  2. Replantear el problema: De varias maneras diferentes, es una técnica divergente que abre nuestra mente a las alternativas. Por ejemplo, cambiar el foco del problema, replantearlo en un contexto más amplio o si la pregunta es “¿cómo podemos hacer que los empleados vengan al picnic?”, replantearlo como “¿cómo podemos hacer que los empleados no vengan al picnic?”.
  3. Aplicar el método científico: Fue algo que aprendí de mi mentor Yimi para resolver problemas. Presentamos nuestro problema como una hipótesis, y queremos ver si aplicando una solución determinada, llegamos a que la hipótesis inicial es verdadera.

¿Son las noticias falsas el problema?

Fake news, fake news everywhere. Las noticias falsas, o ese tipo de contenido especialmente generado por sitios que buscan aprovecharse económicamente de la capacidad de viralización que las redes sociales ofrecen, están de moda. La plaga de fake news fue considerada uno de los factores que ayudaron a Trump a ganar las elecciones, en unos resultados totalmente inesperados. Aunque recientemente una investigación dijo que no había sido tan así, este tipo de contenido viral sin duda enciende una alarma acerca de nuestra capacidad de discernir información falsa de la real.

El karma de las noticias falsas

Como algunos ganan plata con páginas de tests (hice uno hace unos días y me dijo que me parecía a Ariana Grande, lo que nadie por acá cree, ¿no? Fake news!), hoy el negocio son las “noticias” políticas. Probablemente hayan leído las razones económicas que hay detrás de estos sitios. Con sólo conseguir un dominio que presuma seriedad, una plantilla básica de noticias y un título creativo e increíblemente viralizable, puede incluso suceder que cualquier joven de un pueblo perdido en Macedonia influya en la elección más relevante del mundo con el principal objetivo de pagar sus gastos semanales. Continuar leyendo…

Desafíos del modelo de negocios de la industria automotriz

¿Cómo la tecnología del siglo 21 le permitió a la industria automovilística cambiar su modelo de negocio?

Desde principios del siglo 21 los nuevos participantes del sector de la tecnología y comunicación han entrado a la industria de la movilidad y han cambiado drásticamente su cadena de valor y modelo de negocio tradicional. Los principales segmentos que fueron alterados fueron la producción, experiencia de ventas, key partner, producto, innovación y R&D.  Hoy en día las compañías que no están al frente de la industria tienen una chance de saltar adelante y aquellas que están al frente pueden quedarse atrás si su modelo de negocio no es flexible. Continuar leyendo…

Me gradué… y, ¿ahora qué?

Existen varios tipos de crisis en este mundo y todos hemos experimentado alguna en nuestras vidas. Está el síndrome del nido vacío que sufren los padres al ver a sus hijos partir, está la crisis nerviosa que te da esperando saber la nota de tu último final, también hemos vivido como sociedad crisis políticas, socioeconómicas, financieras y hasta algunas más personales, las crisis existenciales. Pero nadie te anticipa la crisis que vas a vivir cuando ya pasaste la mitad de tus veinte… llegando a los 30.

Estamos determinados a seguir un patrón establecido de cumplimiento de etapas a medida que nos vamos desarrollando. Tenemos una guía desde nuestra infancia que nos va diciendo cuál es la siguiente fase que debemos superar. Pero, ¿qué pasa cuando ya terminas el ciclo por el que todos nos vemos inmersos?

Saber el rumbo, esa es la cuestión

Luego de mucho esfuerzo, tazas de café y noches en vela, terminas la carrera que te hicieron escoger a la temprana edad de 18. Consigues trabajo, te independizas y vives tu día a día. Suena como que has llegado a la cima, pero la verdad es que recién te estás empezando a conocer. Ya no hay más patrón que seguir. Estás tú. Solo tú y tus decisiones.

En mi caso personal, sufrí a los 26 un replanteo muy fuerte en mi vida. Me gradué y me vine a vivir a Buenos Aires a los 23. El irte de tu país y dejarlo todo, hace que vivas más intensamente en qué deparará tu vida. Si bien estaba estable con un buen trabajo y un departamento temporal donde vivir, mis actividades con amigos y uno que otro paseo de vez en cuando, me sentía profundamente vacía. Ahí es cuando viene la inminente pregunta… ¿hacia dónde voy? Y es que el fin de la adolescencia eterna te golpea fuerte. Según el Dr. Ricardo Rubinstein, Psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina, “vivimos en épocas caracterizadas por quemar etapas y la urgencia. Hay una presión social de lograr todo ya”. Después de pasar varias semanas encerrada y haberme terminado casi las 10 temporadas de Friends en una sentada, decidí que tenía que hacer un cambio. Ese cambio iba a depender de mí y solo de mí.

Las preguntas del millón

Antes de cualquier decisión hay que saber ordenarse y priorizar. ¿Qué me apasiona?, ¿cuál es mi talento?, ¿en qué estoy invirtiendo tanto mi dinero como mi tiempo?, ¿qué me hace feliz?. Éstas fueron algunas de las interrogantes que me planteé para empezar este nuevo camino. Suena muy cliché, pero si no empezamos a cuestionarnos esto es difícil llegar a un objetivo.

En mi caso sentía una fuerte necesidad por aprender cosas nuevas y me di cuenta que ya no era tan sencillo como lo era en el pasado. Me metí a clases de ukelele que, a pesar de que soy pésima, me distrajeron de mis obligaciones y pude exponer mi cerebro a actividades que requerían una atención distinta. Al finalizar cada clase me sentía exhausta lo que  era de esperar ya que tocar música es para el cerebro el equivalente a un entrenamiento físico completo.

Dentro de mi aventura para innovarme, me metí a clases de UX Design. Me intrigaba aprender a programar y sabía que para llegar a eso, tenía que empezar desde lo más básico. Aún sigo en proceso de alcanzar ese objetivo, pero ponerse pequeñas metas a corto plazo facilita no perderse en el camino.

Como no todo es uno y quería ayudar dentro de lo que estuviera a mi alcance a mi comunidad, decidí meterme en el mundo de TED. Saqué la licencia para organizar TEDxRecoleta y con un grupo de amigos llevamos a cabo la primer edición de este evento. Esto me mantuvo siete meses ocupada en una actividad completamente extraprogramática con el fin de traerle algo positivo a mi entorno. Pudimos organizar un evento para 100 personas que fue un exitazo y la satisfacción que se siente luego de haberlo logrado es indescriptible (¡mira las charlas aquí!).

Como me apasiona viajar decidí conocer al menos 3 lugares nuevos por año. No tenían por qué ser lejanos, solo destinos que jamás hubiera visitado antes. En algunos paseos estuve sola y en otros acompañada, pero jamás dejé de lado lo que me hace vibrar que es viajar. En esta etapa también cambié de trabajo y ahora me desempeño en una área completamente distinta de la que venía acostumbrada. Tengo desafíos constantes que me ponen a prueba en todas mis capacidades y me ha ayudado a conocerme en facetas que jamás había experimentado.

Este mes fui a una Caminata de Mentoreo de Vital Voices Global Partnership, que se desarrolla en forma simultánea en más de 80 ciudades del mundo. La iniciativa consiste en el trabajo de duplas conformadas por mujeres jóvenes con potencial de liderazgo y líderes destacadas de diversos ámbitos, en la que ambas se involucran en la reflexión sobre sus desafíos profesionales y personales. Una experiencia única donde pude compartir con mi mentora las problemáticas que tengo actualmente en todo ámbito de mi vida. Fue ella quien me metió en mi disco duro mental una nueva interrogante que será mi pregunta del 2017… el para qué de las cosas que hago.

Es importante saber que hay años que hacen preguntas y años que dan las respuestas. Sólo se recupera el control si se empieza a vivir la vida más centrada a tus intereses y valores. Son las pequeñas metas que nos proponemos las que nos define y es necesario tener ese punto de inflexión para decidir qué rumbo se tomará. No tengamos miedo de haber perdido esa guía que tuvimos antes y aprovechemos cada oportunidad para reinventarnos cada día.

La revolución tecnológica: ¿Libertad o servidumbre?

Vivimos en la actualidad un periodo de aceleración del tiempo y complejización del espacio. Un momento de formación de un nuevo tipo de sociedad que se plasma en las transformaciones constantes tanto desde el punto de vista macro, a nivel estatal y del orden global, así como en lo micro, con actitudes o modos de hacer de la vida cotidiana de miles de millones de seres humanos.

La aplicación del avance tecnológico encierra múltiples ventajas pero asimismo varios desafíos. Dentro de lo primero podemos enumerar un sinfín de novedades que han simplificado, mejorado e incluso prolongado la vida humana. En cuanto a lo segundo los riesgos de esta cuarta revolución no son sólo desafiantes sino también peligrosos.

La aplicación de la revolución tecnológica al mercado laboral representa un serio desafío para la calidad de vida de millones de trabajadores como así para la concentración de la riqueza en manos de una minoría global. Hoy en día vivimos en un mundo estructuralmente desigual, donde un grupo de cien personas concentran el mismo porcentaje de riqueza que la mitad de la humanidad, es decir 3500 millones de personas.

Los desarrollos tecnológicos y sus beneficios concentrados en pocas manos no harán más que llevar al fin de la sociedad tal cual la conocemos ya que tales condiciones de inegualidad no podrán sostenerse en el mediano y largo plazo. La tecnología ha incrementado la brecha de forma sustantiva. Ha dejado a muchos fuera de los beneficios que produce ya que se concentran en pocas manos los frutos de la misma.

La concentración de la riqueza y los altos niveles de desigualdad son contrarios al estado liberal democrático vanagloriado en occidente. Pero esto no es lo único que afecta al Estado tal cual lo conocemos. Otro ejemplo de lo mismo es la tecnología aplicada a los negocios  que ha posibilitado el desarrollo de negocios de plataforma global que ven a los límites estatales como meras jurisdicciones donde se desempeñan.

El verdadero desafío de esta nueva revolución es considerar al hombre en el centro de la misma. El avance científico y el desarrollo de la tecnología no tiene sentido si no se encuentra al servicio del ser humano y si lo transforma en siervo.

Es por ello fundamental el rol que la gobernanza,tanto local como internacional, desempeñe para encauzar las transformaciones en beneficios de todos y así posibilitar el desarrollo sustentable a mediano y largo plazo. De ello depende el éxito de la transformación que vivimos.

Finalmente haciendo un análisis de nuestra situación actual y prospección somos poco alentadores en el corto plazo dado las estructuras globales y la efectividad del estado para la reasignación de recursos de forma eficiente. Quizás la complejidad del mundo actual y el resurgimiento de elementos antisistemas y extremistas pueden entenderse frente al agotamiento de un modelo que no da respuestas a las necesidades del hombre y su relación con el cambio constante producto de este proceso de aceleración de la historia que denominamos cuarta revolución. 

En las políticas que se adopten a nivel regional y global veremos si los desafíos se transforman en peligro o en oportunidades para vivir en un mundo no solo más eficiente sino también más justo. El fruto de la innovación es patrimonio de toda la humanidad.