Opinión

¿Cuánto pesan las expectativas en la inflación?

Hace años que cada vez que me encuentro con Lito, un gran amigo, discutimos exactamente lo mismo: ¿Cuánto viene por expectativas? No por reiteración el tema pierde vigencia ni tampoco relevancia. Dados los extraordinarios niveles de inflación con los que venimos conviviendo desde hace casi 10 años, el rol de las expectativas podría –y parecería- ser clave. Y más aún ahora, a las puertas de un (gradualista) programa anti-inflacionario.

 

Lo divertido de las charlas es que cada uno tiene su posición bien marcada: para mí, las expectativas pesan poco y nada; para él, mucho y todo. Cuando empezamos la discusión, hará unos 8 años, las posiciones eran aún más extremas, pero como buenos contrincantes ambos fuimos tendiendo hacia el centro. Hoy en día, diría que para mi las expectativas pesan no más del 30%; para Lito, no menos del 70%.

En lo que sigue, voy a defender mi posición de que las expectativas pesan realmente poco, mucho menos de lo que se dice. Para eso, muy simplificadamente (y sólo para el propósito de nuestra discusión), podemos pensar que la inflación depende de (1) las expectativas inflacionarias más (2) la solidez del plan económico -el cuál podemos pensarlo en términos de consistencia entre las variable económicas “fundamentales”, tanto fiscales como monetarias (tasa de interés, tipo de cambio, emisión monetaria, déficit fiscal, niveles de deuda, etc).

Dejando de lado el factor suerte, que nunca hay que subestimarlo, podríamos decir que la inflación se genera o bien por expectativas, o bien por manejo económico.  Expuesto de este modo la pregunta es clara, si vemos que la inflación sube 30%, ¿Cuánto de ella está causada por las expectativas  y cuánto por factores económicos?

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Mauricio Macri y los desafíos de la Argentina del Bicentenario

El año 2016 no sólo significa el comienzo de una nueva etapa en la historia democrática de nuestro país con la elección de Mauricio Macri como presidente. 2016 es también el bicentenario de la declaración de la independencia de las Provincias Unidas del Sud del Reino de España.

Napoleón y su hermano Pepe Botella ya eran historia en 1816. El congreso de Viena realizado en 1815 marcaba la tendencia restauradora. Sin embargo, en el sur del continente americano, como en el resto de las colonias españolas de América, un proceso emancipador parecía ya irrefrenable. De la preservación de los derechos de Fernando VII pasamos a reclamar Independencia y Constitución. La declaración de independencia la logramos en Tucumán el 9 de julio de 1916. Para la Constitución debimos esperar décadas en las que nos vimos enfrentados tanto interna como externamente.

Aquella declaración de independencia basada en los principios iluministas y en la experiencia americana en el norte del continente marcó el comienzo de una historia en común. Una historia llena de encuentros y desencuentros, de logros y frustraciones, de unidad y desunión,  de orgullo e infamia.

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200 años después la Argentinidad sigue siendo un valor en continua evolución y los desafíos que enfrentamos hoy en día como sociedad parecen tan fundacionales como los de julio de 1816. Continuar leyendo…

Motivación-manipulación: ¿qué hace a un buen directivo?

Los hombres actuamos de forma libre y voluntaria cuando nos es posible. Lo hacemos de forma más libre al comprender el motivo que nos lleva a realizar la acción. Motivar, como hemos mencionado en “El secreto en la supervivencia de toda organización”  no es otra cosa que mostrar ese motivo para que cada uno elija libremente.

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Tomar decisiones: una dificultad sobrehumana

En el día a día los seres humanos nos enfrentamos a muchas necesidades: comer, abrigarnos, expresarnos, sentirnos realizados… Muchas de éstas son en realidad hijas de una gran necesidad mayor, la de decidir. Constantemente nos vemos forzados a tomar decisiones – qué comer, qué ponernos, qué palabras usar para decir lo que tenemos que decir, qué hacer para ser felices.

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Elecciones 2015: Democracia en Argentina

El 2015 es un año electoral. Los argentinos sometemos a la votación popular los destinos de nuestro país y con ello el de más de cuarenta millones de personas.

Estas elecciones son expresión de un sistema democrático, de elección de los gobernantes por parte de los gobernados, como ocurre en la mayor parte del mundo occidental y en algunas excepciones fuera de este.

 ¿Pero qué es lo que se considera democracia?

 ¿El término que le dio origen es igualmente aplicable al sistema que conocemos hoy?

 Podemos comenzar diciendo que en parte no. La democracia griega, o el gobierno del pueblo, no corresponde a nuestra definición actual de gobierno popular. Sólo por mencionar, en la antigua Hélade no todos los habitantes eran considerados ciudadanos (con derechos políticos) y una mayoría de la población era esclava. Por otra parte, aquellos que gozaban de derechos políticos debían asumirlos como un deber en el ágora o la arena política.


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#NiUnaMenos

Desde su casa a usted, lector, lo invito a reflexionar un momento conmigo. ¿Estuvo viendo las noticias argentinas esta semana? ¿Qué me dice del último mes? Muchas cosas pasaron: el dólar bajó, subió, dio un par de vueltas en el aire; criticaron a algún político por hablar demás o por hablar de menos, en fin…noticias de siempre. ¿Sabe cuál fue otra noticia recurrente? Que hallaron muerta a una chica. Qué feo decirlo con tanta liviandad “mataron a otra chica”, se siente lejano y cerca a la vez, lejos porque no tuve la desgracia de que le pasara a alguien cercano a mí, ni a mi misma y cercano porque eso no descarta que mañana me pase…

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Retando el futuro, desafiando nuestro presente

He participado en muchas conferencias y eventos en donde me dijeron, siendo joven, que la juventud “es el futuro”. Esta frase no sólo deja de lado sino que también subestima las actividades y acciones de la juventud en “nuestro presente”. De hecho, desde pequeña ya estaba trabajando como voluntaria para transformar mi comunidad local, con diferentes iniciativas para alcanzar un ambiente urbano más sustentable y conseguir un cambio en la conciencia ambiental a través de acciones simples y específicas. Luego, escucho esa frase un tanto desafortunada y me pregunto: ¿por qué las personas llaman a nuestra generación “el futuro” si también estamos comprometidos en transformar nuestro presente?

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El desafío de la inclusión: ¿una ciudad para todos?

Los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires (porteños) nos encontramos en pleno calendario electoral.  Las propuestas superficiales abundan. Las críticas simplistas también. ¿No es hora de plantearnos qué tipo de ciudad es la que queremos vivir y qué tan aceptable es que el distrito más rico del país cuente con amplios bolsones de pobreza donde la marginalidad se mezcla con el narcotráfico y la delincuencia, que especialmente padecen sus habitantes?

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El ser (in)humano

Muchas veces vivimos sin realmente ponernos a pensar lo ello que significa. La gran mayoría vive un conjunto repetitivo de 5 días laborales y 2 en los que intentan descansar de esos previos. Y, si todo va bien, a fin de mes no les falta ni pan ni techo, ni ropa ni salud. Teniendo en cuenta que somos más de 7 mil millones de personas a comportarnos más o menos de esta manera (o un poco menos, considerando el infortunio de quienes deben vivir otro tipo de vida por haber nacido o quedado fuera de este mecanismo repetitivo), es inevitable pensar que el mundo funciona en piloto automático, producto de un sistema.

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Salvar vidas: ¿elegirías hacerlo? Explicando un mundo sin donantes

Dinamarca tenía un grave problema. Siendo un país altamente desarrollado, educado y con niveles de vida que cualquier otro país del mundo envidiaría, tenía ciudadanos muriendo todos los días por falta de donadores de órganos. Solo un 4,25% de la población estaba inscrita como donante. Incontables campañas, programas de educación, propaganda y nada daba resultado. Suecia alcanzaba un 85,9% de la población como donantes, por lo tanto era difícil sostener que eran factores culturales los que prevenían a la gente de Dinamarca donar voluntariamente. Cuando dos investigadores del “Center for Decision Sciences” de la Universidad de Columbia entraron a buscar las causas, se encontraron con motivos verdaderamente sorprendentes e inesperados que dejan entrever las falencias que existe en aquello que conocemos como razón y voluntad.

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