Actualidad

Actos terroristas: ¿qué podemos hacer?

El ataque terrorista sucedido hace algunos días en Charlie Hebdo está en boca de todos. Ya sea para repudiar la violencia, repudiar a los musulmanes, defender a los musulmanes no extremistas, defender la libertad de expresión, y/o comentar las publicaciones de la revista. Se han elaborado distintas teorías: que los musulmanes buscan acabar con el mundo occidental, que los radicales se ofendieron con los retratos satíricos del profeta Mohammed, que los radicales terroristas buscan mediante el ataque generar Islamofobia para ganar más adeptos, etc etc etc.

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Contaminemos YA

Es hora de empezar a malgastar. Llevamos mucho tiempo cuidando de este planeta tan verde y respirable. Tanta eficiencia productiva me hace mal al alma. Así, no vamos a llegar a ningún lado… si no nos ponemos de acuerdo y todos juntos, bien organizaditos, no empezamos a contaminar este lugar, no vamos a aprovechar la vida.

 

 

Así podría arrancar una versión alternativa de la película canadiense Upside Down (Un monde à l’envers). Digo, porque es claro que la realidad nada se parece al párrafo anterior; todo lo contrario. Por supuesto, qué tanta importancia se le da al cuidado del medioambiente varía con cada pueblo y cultura. Qué tanto se cree en el verdadero impacto del cambio climático también depende de cada personalidad y entorno. Qué tan conscientes somos, sin embargo, de los efectos que genera nuestra propia vida y obra sobre esta Tierra, es independiente de la sociedad: somos poco conscientes.

Sí, ya escucho a los ambientalistas gritarme “¡YO SI SOY!” a través de la pantalla. O a los escépticos cuestionarme “y total, ¿qué importa?”.

Indudablemente hay personas más conscientes que otras. Pero, ¿somos lo suficientemente conscientes? E indudablemente, hay razones para creer en la real necesidad de preocuparse. Pero, ¿nos las planteamos siquiera?

Me gustaría compartir con usted, señor lector – ambientalista o contaminador empedernido, preocupado a tope o nihilista al extremo, científico o artista, creyente o ateo – el siguiente corto video de animación, nominado al Oscar en el 2011 (Nota: el video está en inglés, pero pueden activarse los subtítulos en la opción “Captions”: por defecto están en inglés, pero luego se puede traducir a cualquier idioma).

El hombre es un ser complejo: logra que los desiertos florezcan – y que los lagos mueran.
Gil Scot-Heron

En este tono irónico y sobre-exagerado el autor nos propone reflexionar sobre el caso límite – extremo, sí – de nuestro comportamiento como consumidores y de nuestro nivel de conciencia ambiental.

En mi caso particular, que he tenido la suerte de conocer una cultura primermundista y otra del tercer mundo (vaya uno a saber por qué le seguimos llamando así), creo que mi nivel de consciencia sobre mi accionar es limitado, e independiente del país en el que viva. Lo que sí noté que ha cambiado drásticamente es el comportamiento que puedo tener como consumidor en un lugar o en otro. Las sociedades europeas incentivan un comportamiento “ecológico” en los ciudadanos de manera mucho más eficiente que las sociedades americanas (¡al menos las sud-americanas!). Y no porque un francés sepa más o mejor que un argentino qué tanto daño le está causando a su entorno… pero porque su ciudad (pequeña urbe o gran capitolio, da igual) ha sido preparada con los recursos básicos para fomentar este tipo de acciones: centros de reciclaje, campañas de separación de basura al origen, incentivo en transportes públicos eficientes, utilización de energías limpias en industria y hogar, una consciente planificación urbana…  Las opciones son variadas y están (más o menos) bien gerenciadas.

Del otro lado del agua, en el mismo planeta, mi accionar se ve más desalentado. Estos mecanismos están menos fomentados en estas tierras. Pero, un minuto… ¡yo sigo siendo igual de consciente! ¿Cómo puede ser?

No apunto a discutir las razones políticas de las condiciones del medioambiente en un lugar u otro. Más bien a entender nuestra forma de razonar frente a esta problemática. Creo que nuestro nivel de consciencia en estos temas está adormecido. Sabemos que hay acciones que ayudan al planeta y otras que no (¡no me vaya a decir que “separar la basura” le parece una idea sacada de una novela de Verne!). ¿Pero hasta qué punto? Si sabemos que hay cosas que no deberíamos estar haciendo ¿no correspondería dejar de hacerlas, independientemente del lugar donde vivimos? ¿O encontrarles una alternativa, como sociedad?

Tal vez debamos empezar a considerar al medioambiente como parte del bienestar colectivo, y tenerlo en cuenta en nuestro accionar egoísta (por si no entendiste a qué me refiero). Quizás sólo así logremos realmente conscientizarnos…

En cualquier caso, ¡contaminemos YA! Pero contaminemos bien… contaminemos ideas que ayuden a despertarnos.

Si nos conviene, te ayudo

El Siglo XVII estableció un quiebre. La ilustración enalteció el valor de la razón. Basta de tiranías, superstición y mandatos divinos; animémonos a pensar por nosotros mismos (¡Sapere Aude!).  Al poco tiempo, la revolución francesa puso a la libertad como valor primario e innegociable, seguido inmediatamente por la igualdad y la fraternidad. Fueron años dorados para el intelecto humano. Valores tan centrales como la razón y la libertad estaban de la mano con la idea de prosperidad y fraternidad.

Fue en ese entonces, gracias a la combinación de estos tres pilares esenciales -Razón, Libertad y Prosperidad-  que se sentaron las bases del liberalismo clásico. Era algo magnífico. Los tres ideales estaban plenamente interconectados: La razón impulsaba a que las sociedades se desarrollen libremente, y su libre desarrollo las conducía al progreso, que a la vez reafirmaba la importancia de la razón.

En ese espíritu de época, hijo del iluminismo escocés, es donde aparece el gran Adam Smith –considerado por muchos el padre de la economía. Uno de sus grandes aportes está en añadir un toque mágico a esta hermosa combinación entre Razón, Libertad y Prosperidad: la colaboración. Sucede que, a partir de la razón y la libertad individual se llega al progreso colectivo. Es decir, cada uno siguiendo su propio interés –su propio bienestar- contribuye al bienestar social. Así lo expresa su tan famosa frase:

“No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés.”

Es un mensaje muy fuerte. Si no te generó nada es porque estabas distraído, así que lo repito con un poco más de entusiasmo. ¿Estás preocupado por la pobreza? ¿Querés hacer algo por el prójimo? Bueno, lo que tenés que hacer es lo que más te convenga a vos, punto.

Vean qué tremendo es esto para quienes promueven constantemente la importancia de la colaboración: La mejor forma de colaborar con el otro es haciendo lo mejor para uno.

 Hoy en día muy pocos creen fehacientemente en eso (pronto hablaremos de ello), y en gran parte se lo debemos a un gran matemático estadounidense, John Nash. Cuenta la historia que una noche, tomando una cerveza con sus “amigos”, se encontró frente a un grupo de señoritas y se iluminó. Las saludó cordialmente -en señal de agradecimiento- y se retiró a su habitación a escribir su gran idea. Resultaba que, si cada uno seguía su propio interés –encarar a la más linda-, iban a fracasar todos; y para colmo las amigas, al ver que se quisieron levantar a la otra, tampoco les darían la hora (a nadie le gusta ser la segunda opción). En cambio, si armaban un plan conjunto y cada uno elegía a una de las amigas –bellas todas por cierto-, entonces todos iban a pasar la noche acompañados. (Sugerencia: si todavía no viste Una mente brillante ya sabés lo que hacer esta noche. Mientras tanto podés ir viendo estos 4 minutos).

El hecho es que, a partir de los aportes de Nash, la teoría económica ya no cree que el autointerés conduzca -sin más y en todos los casos- al bienestar colectivo. Los resultados de las acciones de uno dependen de cuáles sean las acciones de los otros, por lo que muchas veces para alcanzar un buen resultado se requiere del diseño de un mecanismo –o una institución- que coordine esas decisiones en simultáneo. (De hecho, los premios Nobeles de economía en 2007 se lo dieron a tres economistas estadounidenses por decir algo parecido).

Egoísmo vs Altruismo

Hecha esta breve introducción quiero decir lo siguiente: Ok, estoy de acuerdo en que la búsqueda del bienestar individual no conduce necesariamente al bienestar colectivo. Para eso es importante la colaboración, el trabajo conjunto, etc. Hasta acá todos felices. Pero también me gustaría que aceptásemos lo siguiente: Nadie realiza acciones que contribuyan al bienestar colectivo cuando las mismas van a en contra de su bienestar individual. Pensalo un segundo a ver si estás de acuerdo. Bien, ahora respondé lo siguiente: ¿los altruistas son (1) aquellos que dejan de lado su bienestar personal en pos del bienestar ajeno, o son (2) aquellos para los cuales su bienestar personal está precisamente en el bienestar ajeno? Quiero decir: ¿La fuerza que moviliza una acción altruista es (1) el bienestar del prójimo, o es (2) su propio bienestar, que en ciertos casos toma la forma del bienestar ajeno?.

Si te inclinaste por (1) el altruista sería una especie de masoquista (al menos en potencia), alguien dispuesto a hacerse daño a sí mismo en pos de otro desconocido. Si te inclinaste por (2) no podrías decir que el “altruista” es aquel que prioriza los intereses del prójimo por sobre los suyos. Simplemente sucede que (a veces) tiene intereses que consideramos más nobles, pero sin embargo, en cuanto a la priorización de intereses, sigue siendo igual de egoísta que todos nosotros.Altruismo

Los someto a reflexión y votación, esperando que esta entretenida y ociosa discusión no sea un obstáculo para las buenas acciones. Mientras tanto, y antes que pregunten, voy a darle un voto a (2)… ¿Acaso colaborar con el otro no es también seguir nuestros propios intereses?

 

Entre los datos y la web 2.0.

Durante algún tiempo nos hemos preguntado si se puede construir ciudadanía desde una computadora conectada a internet. Las nuevas tecnologías junto a las redes sociales facilitaron la formación de un terreno extremadamente fértil para el debate político y lo acercaron al ciudadano medio, que generalmente se demuestra apático o desafectado hacia la actividad tradicional. El anonimato, sin embargo, siempre generó suspicacias al momento de plantear que este tipo de participación era viable o siquiera fortalecía la democracia y los canales de comunicación entre los gobernantes y los gobernados.

 

2014-03-01 11.32.02Esta desconfianza ha menguado con el avance de las plataformas 2.0 y el surgimiento de nuevas oportunidades de interacción que sí demuestran ser útiles. Los gobiernos, por un lado, están admitiendo el poder de las redes y la importancia de brindar información, como un requisito indispensable para la transparencia de sus actos y la rendición de cuentas. Los portales de datos abiertos y otras apuestas en innovación pública son respuestas cada vez más comunes a las demandas de una ciudadanía que exige esa conversión y reconocimiento.

 

Por otro lado, el periodismo también tuvo que adaptarse, aunque su transición fue más paulatina. Tanto en su vertiente ciudadana, alentada por las redes sociales y los nuevos gadgets, o en el uso de la big data por parte de periodistas incluso veteranos, la tecnología aparece como un elemento disruptivo y revolucionario. Ahora, demandas clásicas de participación ciudadana y hacia el gobierno encuentran nuevos canales para ser satisfechas. Continuar leyendo…

Día Internacional de la Colaboración

Hoy jueves 16 de enero, se celebra en más de 40 ciudades de 4 continentes el Día Internacional de la Colaboración, creado para destacar el aporte de los espacios compartidos de trabajo, coworking.

Las últimas décadas han traído un crecimiento continuo en todas las áreas asociadas a la acción colectiva. Hace tan solo 20 años, la colaboración se encontraba en segundo plano, pero hoy día ha logrado introducirse en todos los estratos de nuestra sociedad, desplazarse hacia el centro de la escena global y transformar las prioridades estratégicas de todas las organizaciones.

16 de enero - Día Internacional de la Colaboración - No faltes!

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La prueba PISA y la calidad educativa en la Argentina

pisaEl Pro­gram for In­ter­na­tio­nal Stu­dent As­sess­ment (PI­SA) es la más pres­ti­gio­sa prue­ba pa­ra eva­luar a los es­tu­dian­tes a ni­velin­ter­na­cio­nal. Son apli­ca­das ca­da tres años y exa­mi­nan el ren­di­mien­to aca­dé­mi­co de alum­nos de 15 años en tres áreas te­má­ti­cas cla­ve: lec­tu­ra, cien­cias y ma­te­má­ti­cas.

El úl­ti­mo PI­SA que fue publicado se to­mó en 2009 y sus re­sul­ta­dos fue­ron de pú­bli­co co­no­ci­mien­to en el mes de Di­ciem­bre del año 2010. Par­ti­ci­pa­ron to­dos los paí­ses miem­bros de la Or­ga­ni­za­ción pa­ra la Coo­pe­ra­ción y el De­sa­rro­llo Económico (OC­DE), y paí­ses aso­cia­dos.

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La Paradoja de los Dioses

Hace ya más de 200 años que el ser humano se ha vuelto completamente racional. Hemos acordado, o han acordado, o de alguna forma se estableció que los Dioses no existen. Entre todos nos pusimos de acuerdo en que lo único que sería válido sería aquello que fuese puramente demostrable por la ciencia. Aquello que pudiésemos ver, tocar, oler y sentir. Nuestros Dioses pasaron a ser los científicos, y además nuestros sentidos. Todo aquello que estuviese fuera de este campo denominado el “real”, no existe. O no es posible, salvo que esté explícitamente demostrado, y funcione en la práctica. Como el magnetismo claro. Aunque nos acalora un poco, ya que no podemos verlo con los ojos.
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Estudiantes y educación para la creación de impactos sociales – Parte 3

Este artículo es la tercer y última parte de la serie. En el primer post ahondaba sobre el rol de los ingenieros y cómo no nos forman para solucionar problemáticas de impacto social. En el segundo artículo, describí por qué para mi la educación es la respuesta para resolver los problemas a los que se ve sometida la sociedad, y qué debería hacerse en consecuencia. En este último capítulo me gustaría mostrarles algunas de las cosas que se están haciendo actualmente y están relacionadas con lo que refería en los anteriores post.

Si bien existen muchos emprendimientos hoy en día que están siendo pensados para resolver problemáticas sociales, quiero destacar algunos a modo de ejemplo, ya que en ellos están involucrados ingenieros. Continuar leyendo…

Economía Positiva Vs Economía Normativa

Una cosa es lo que es, y otra lo que debería ser.
Lo que debería ser es subjetivo, depende de lo que piense cada uno. Lo que es, es. Punto.
Hasta acá supongo estaremos bastante de acuerdo. Además creo que a muchos les pasará lo mismo que a mi: nos choca mucho ver que lo que es (está siendo) es muy distinto a lo que pensamos que debería ser (a lo que nos gustaría que sea).

Me explico. Vivimos en un mundo de gran desigualdad, en un mundo donde los niveles de pobreza asustan, existen armas, bombas nucleares, millones de personas se mueren de hambre, otras se matan, hay atentados, etc, etc. A mi criterio esto no debería ser así. Todas estas barbaridades no deberían ocurrir. La gente debería respetarse, ayudarse, amarse, cuidarse, etc.
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Del discurso a la realidad

Las palabras fluyen como un río, las imágenes se despliegan incansablemente, el espacio multimedia que todo lo abarca, un par de clicks nos separa de conocer las tumultuosas calles de la India, un paseo en góndola en Venecia o todo un informe detallado sobre la administración económica francesa en los últimos años, eso es Internet, un espacio extremadamente volátil, donde millones de datos se vuelcan al día, la biblioteca mas grande del mundo al alcance de todos, una aldea global que a todos nos incluye. Un espacio que genera igualdad dejando de lado todo tipo de subjetividades que limiten el acceso, y desde un plano de horizontalidad recreando quizás en un marco virtual la vieja utopia anarquista de un mundo sin fronteras, donde cada uno aporta lo mejor de su naturaleza y contribuye a la creación de una comunidad superior.

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