Reflexión

#SABFCorner: Dalia Mogahed

Los musulmanes no son sólo víctimas del ISIS,

sino que al mismo tiempo son culpados por la existencia del ISIS.

Dalia Mogahed – TED.

 

En el SABF 2016 Dalia Mogahed dio a los participantes y a todos los oyentes una lectura de la realidad tanto política y económica como social y cultural que actuó como un disparador para provocar un análisis profundo de forma introspectiva en el actuar individual de cada uno, pero también en el actuar como sociedad frente a los hechos que ocurren en el mundo.

Desde un punto de vista original, contó en primera persona su experiencia de vida, y cómo esta fue marcada por ciertos acontecimientos que también marcaron el devenir del mundo.

A más de un año de su participación en el SABF, desde el Blog Team consideramos que era necesario volver a conectarnos con ella para poder comprender cuál es su lectura de la realidad. Dalia, nos respondía un par de preguntar que nos sirven para analizar cómo cambió el mundo en el último año. Nos enfocamos en distintas temáticas para poder tocar un poco los interrogantes que dejó su participación y dudas que todos tenemos a la hora de ver las noticias.

 

¿Quién es Dalia Mogahed?

Dalia es directora de Investigación en el ‘Institute for Social Policy and Understanding (ISPU)’ en Washington D.C. Además, es presidente y CEO de la firma de coaching y consultoría ejecutiva Mogahed Consulting que se especializa en Medio Oriente y sociedades musulmanas. Fue designada por el presidente Obama como asesora de la Casa Blanca, lo que la convirtió en la primer mujer musulmana-americana en tener ese cargo. Fue directora ejecutiva del Gallup Center para estudios islámicos. Es ingeniera química por la Universidad de Wisconsin con MBA en la Universidad de Pittsburgh.

Sin más introducción, con ustedes: Dalia Mogahed.


 

Jonatán Carné: Desde su participación en el SABF 2016, ha habido cambios importantes en el contexto internacional. ¿Cuáles cree que son los cambios principales en la política internacional? ¿Cuáles son los asuntos que están dominando la agenda internacional y el interés social este año?

Dalia Mogahed: La mayor diferencia es que Donald Trump pasó de ser un candidato presidencial embarazoso a ser el Comandante en Jefe y Presidente de mi país, un resultado que muchos de nosotros pensamos que no era posible. Esta realidad apunta a una oleada creciente de políticas identitarias reaccionarias donde las comunidades tradicionalmente privilegiadas temen que su ventaja esté bajo amenaza. Miran a los políticos que prometen restaurar dicho privilegio. Esta tendencia está arrasando en Europa, como vimos con el Brexit, y el desempeño relativamente fuerte de los partidos de derecha e incluso de la derecha alternativa (alt-right). Aunque como dijo Chris Rock, “si estás perdiendo, entonces ¿quién está ganando?”.

 

JC: ¿Cuál crees que es el rol de los medios de comunicación como un instrumento de política internacional?

DM: Los medios de comunicación forman percepciones, y las percepciones públicas proveen consentimiento para las políticas gubernamentales. Cuando los medios de comunicación dan más atención a un candidato que a todos los demás combinados, esto inevitablemente ayudará a ese candidato a ganar. Si los medios nos dicen que todos los días temamos a un grupo de personas, entonces muchos de nosotros lo haremos y actuaremos en base a ese miedo aprobando mayor vigilancia para ese grupo de personas, restricciones en sus derechos e incluso intervenciones militares a países sobre los cuales nos han enseñado que “nos odian”.

 

JC: Los medios de comunicación generan imágenes y estereotipos. ¿Crees que los medios de comunicación reproducen una imagen equivocada de los musulmanes o de quien es diferente? ¿Cómo esto afecta a la sociedad?

DM: Un estudio de una investigadora del ISPU (Institute for Social Policy and Understanding), llamada Muniba Salem, y sus colegas descubrieron que la exposición a medios de comunicación negativos a los musulmanes hace que la gente apoye una seguridad más estricta para las personas de aspecto musulmán en los aeropuertos, invasiones militares a países de mayoría musulmana e incluso eliminando los derechos civiles de voto de estadounidenses que sean musulmanes. Los medios de comunicación tienen una enorme responsabilidad de informar objetivamente porque lo que dicen y lo que hacen importa para la salud de nuestra democracia.

 

JC: El advenimiento del Estado Islámico (ISIS) revive el sentimiento anti-islámico que se vivió luego del 11-S (11 de septiembre de 2001). ¿Cuál crees que es la causa de una mayor adherencia al ISIS alrededor del mundo y cómo puede evitarse?

DM: No soy una experta militar, pero todas mis lecturas indican que el ISIS está retrocediendo y se está reduciendo, no creciendo. Las principales víctimas del ISIS son los musulmanes, de hecho, más del 95%. ISIS es un cáncer y los musulmanes están a la vanguardia de la lucha contra esa pandilla de desviados. Lo triste es que, a pesar de estos hechos claros, los musulmanes no son sólo víctimas del ISIS, sino que al mismo tiempo son culpados por la existencia del ISIS.

Cuando me preguntan si el ISIS es “islámico”, ¡ya que tienen esa palabra en su nombre! Yo formulo dos preguntas simples: 1) ¿Existirá un grupo como el ISIS, con las mismas tácticas y brutalidad? 2) ¿Existiría en esa región si todo lo demás fuera exactamente igual en términos de geopolítica, estados fallidos, invasiones extranjeras, tortura y genocidio, pero sin islam? La respuesta es sí, existirían porque un grupo como ISIS ha surgido en todas partes del mundo cuando existen las mismas condiciones, pero con diferentes nombres y apelando a diferentes ideologías. Cuando la comunidad circundante es comunista, los terroristas usan un lenguaje que apela a los sentimientos comunistas (Tigres Tamiles), cuando la comunidad es budista, usan esa retórica, cuando la gente mira las creencias cristianas para guiar su pensamiento, los terroristas hablan en términos de la Biblia, Dios y los Diez Mandamientos (Ejército de Resistencia del Señor), y la lista continúa. Por lo cual, culpar al Islam por el ISIS es confundir el contexto de la causa.

 

JC: Precisamente, desde Occidente se busca comprender el islam con información limitada. ¿Cuál es el rol de las mujeres en el Islam? ¿Cuál es la respuesta a las críticas de los movimientos feministas occidentales que denuncian el papel que ocupan las mujeres en el mundo musulmán?

DM: ¡Oh, wow, que gran pregunta con mucho para decir! ¿Por dónde empezar? Comencemos indicando lo obvio: los musulmanes son sexistas. Las mujeres no tienen sus derechos igualitarios plenos en la comunidad musulmana en muchas partes del mundo. ¿Por qué? Porque los musulmanes son culpables de ser seres humanos tristemente. Todos somos sexistas y las mujeres no tienen sus plenos derechos en ninguna parte. Pero es peor para las mujeres en el mundo musulmán, ¡escucho a alguien gritar! En algunas partes sí, pero no por el Islam.

En un estudio realizado por Gallup sobre los derechos de las mujeres en Medio Oriente, los investigadores descubrieron que la percepción de los hombres sobre los derechos de las mujeres importaba mucho sobre cómo les iba a las mujeres en sus sociedades. Pero el apoyo de los hombres a los derechos de las mujeres no se correlacionan con su piedad o devoción religiosa. En cambio, está relacionado al nivel de educación, su propio bienestar y el puntaje de su país en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU.

¿Qué significa esto? Las mujeres lo hacen mejor cuando las sociedades son mejores para todos. A las mujeres les va mejor cuando los hombres se sienten mejor acerca de su propia situación, no cuando son menos religiosos, lo que no tiene ningún impacto empíricamente. Las mujeres musulmanas, de acuerdo con todas las investigaciones que dirigí en Gallup e ISPU, esperan y desean igualdad de derechos. También aprecian su fe, en muchos casos incluso más que los hombres, y ven su fe no como un obstáculo para su liberación, sino como parte de la solución. Entonces si los feministas realmente quieren ayudar a las mujeres musulmanas, pueden comenzar escuchándolas en lugar de sermonearlas o degradar su religión. También deben tener cuidado de no ser utilizados como instrumentos de islamofobia.

 

JC: Académicamente, se lee cada vez más la opinión de que Oriente Medio está perdiendo fronteras territoriales y comienza a trazar un mapa sectario en el que las áreas de influencia de los países se conciben mediante alianzas religiosas. ¿Cuál es el papel de la religión en la política de la región? ¿Cuál es la diferencia con otras regiones como Europa o el continente americano?

DM: ¡Estoy tan aliviada de que Estados Unidos y Europa no sepan nada sobre la guerra o que se maten entre sí por territorio o ideología y que puedan guiar cómodamente al mundo sobre cómo ser civilizados! La diferencia es que Estados Unidos y Europa son países estables, no son Estados fallidos. Los estados fallidos, debido a invasiones extranjeras, dictadores genocidas o revoluciones, crean las condiciones para que las personas tengan que recurrir a tribus para su protección, como lo han hecho los seres humanos desde el principio de los tiempos. Esto ocurre en todas partes donde existan estas condiciones. Cuando el Estado no puede protegerte como individuo, nos unimos a una identidad tribal para sobrevivir. Esta es la razón por la cual existen pandillas en el centro de la ciudad. Esta es la razón por la guerra étnica se produce en lugares con una débil autoridad central.

 

JC: Has tenido la oportunidad de participar como asesor de la administración del presidente Barack Obama. ¿Cuáles son las lecciones que le dejó la experiencia política y qué consejo le darías a los jóvenes que están interesados en la política?

DM: La lección más importante que obtuve de esta experiencia es esta: el acceso no es equivalente a influencia. Estar “en la habitación” y “en la mesa” es una condición necesaria pero insuficiente para provocar un cambio real. Necesitas estar en esa mesa con recursos para ofrecer o quitar. Si no tiene recursos reales en forma de personas organizadas y dinero, está calentando una silla. Entonces para los jóvenes, construyan desde cero. El poder real es con la gente en el suelo. Organícenlos. Empodérenlos. Edúquenlos. Luego, cuando los inviten a sentarse en la mesa de poder, representen a esas personas, no a sus currículums. Así es como pueden hacer un cambio real.

Youth 20 Dialogue en Berlín

Unos minutos con Julia Amerikaner, representante de los jóvenes argentinos.

El Youth 20 Dialogue es el foro oficial del G20 para jóvenes.  Al igual que el SABF, está orientado a congregar a jóvenes profesionales de diferentes culturas para discutir el futuro de la agenda internacional.  En esta edición, uno de los representantes de Argentina fue Julia Amerikaner.

 

SABF: Contanos un poco cómo se desarrollaron las actividades durante los días de la conferencia.

Julia Amerikaner (JA): La conferencia duraba una semana y participaron más de 70 jóvenes de distintos países y organizaciones. Este año no solo estaban los representantes de países del G20, sino países invitados (como Noruega y Singapur) y organizaciones multilaterales, como el World Trade Organization, World Labour Organization, United Nations y organizaciones regionales como el Asia-Pacific Economic Cooperation (APEC).

El producto final es un comunicado especial de 25 páginas que resume 10 ejes que la juventud considera prioritaria. Entre ellos: economía global, igualdad de género, digitalización, desarrollo sustentable, terrorismo, migración y refugiados, entre otros.

Durante los primeros días de la conferencia, nos reunimos en talleres informales para discutir estas temáticas y proponer recomendaciones para los gobiernos del G20. Después, cada uno elegía su eje y lo trabajaba en equipo. Entre medio, también tuvimos la oportunidad de reunirnos con expertos en cada tema y así enriquecer nuestro trabajo. Luego del primer borrador, cada equipo debía presentar su tema ante el resto de la conferencia y revisamos cada punto entre todos.

El consenso era clave: hubo fácilmente 5 borradores antes de llegar al documento final (¡y muchas noches despiertos hasta las 4 am!). Discutimos sobre las ideas a incluir (o párrafos enteros para borrar); la naturaleza de las recomendaciones y la capacidad de los Estados para implementarlas.

Después de cerrar el documento, cada grupo eligió a un orador para representar el tema ante Merkel. El orador tenía dos minutos para exponer su idea y luego aceptaba preguntas de Merkel.

 

SABF: ¿Cómo se trabajaron los diferentes temas? ¿Cuál te intereso más?

JA: Al principio los temas se trabajaron entre todos; era un intercambio libre de ideas, opiniones y puntos de vista. Luego, cada uno debía enfocarse en un solo tema (y así se formaban los equipos de trabajo; en general eran de 4 a 10 personas). En mi caso, me apasionaron tres ejes: anti-corrupción, digitalización e igualdad de género.

Finalmente, elegí trabajar en el comité de digitalización. Para entender mi decisión, hay que saber que trabajo como asesora en el Ministerio de Cultura de la Nación. Cuando empecé, hace casi año y medio ya, todo se hacía en papel. Hoy en día, estoy liderando un proyecto para implementar una plataforma digital para organizar el trabajo del Ministerio; desde la planificación de sus actividades hasta la ejecución del presupuesto. Siento que tenía mucho para aportar al grupo de trabajo, así como profundizar mi propio conocimiento y aplicar lo aprendido en mi país. Realmente siento que la modernización del Estado es importante para progresar y mejorar la calidad del servicio que le brindamos al ciudadano.

 

SABF: Al trabajar sobre la temática de la digitalización en un ámbito tan diverso, ¿qué inquietudes surgieron?

JA: Voy a hacer una observación (podría considerarse como “inquietante”), y voy a decir algo muy obvio: nuestro contexto, el lugar donde crecimos y las cosas que nos rodean realmente definen nuestra manera de ver el mundo. Digo esto porque me sorprendió que el comité de igualdad de género (compuesto enteramente por representantes europeos y ninguno latinoamericano) no incluyera la violencia de género en su primer borrador. La delegación argentina, junto con la mexicana, solicitó que se incluyera un párrafo en el comunicado oficial sobre violencia de género y violencia doméstica.

Esta anécdota sirve para enfatizar que la diversidad, especialmente dentro de un grupo de trabajo, es importante. Creo que si Argentina y México no hubieran sido parte de la discusión, no se hubiese mencionado la violencia de género en el debate sobre igualdad; un error gravísimo, en mi opinión.

 

SABF: A la hora de promover los objetivos del G20, ¿qué rol tiene la Argentina y qué crees que es más urgente reforzar?

JA: Creo que la Argentina tiene una oportunidad única el próximo año al asumir la presidencia del G20. Solo hay tres países latinoamericanos (México, Brasil y Argentina) en el grupo, con lo cual creo que el país puede enfatizar ciertos temas de una manera única: la pobreza y la migración como algunos temas primordiales. Pero también me gustaría que el país tome una mirada de largo plazo y destaque la importancia de un desarrollo sustentable y políticas de energía renovable, así como igualdad de género y digitalización.

 

SABF: ¿Qué fue lo que quisiste transmitir de la Argentina al resto de los participantes?

JA: Me hice muy amiga de las delegaciones de Corea, Indonesia y Singapur. Todos ellos me decían que yo era la primera argentina que conocían. Eso dice todo. Como representante, uno busca transmitir lo mejor de su país: la simpatía argentina, la amistad pero también el ingenio argentino para resolver problemas. Quise transmitir que somos un país abierto, amigable y, ante todo, dejar una buena impresión.

 

SABF: Tuvieron entrenamientos sobre discurso público, ¿hay alguna herramienta que quisieras compartir?

JA: Estas conferencias te demuestran la importancia de la oratoria. Para el que no tiene mucha experiencia, creo que lo más importante es perder el miedo y animarse: empezar a hablar en público, de a poco, sin vergüenza y con convicción. A la hora de preparar un discurso, lo mejor es anotar primero las ideas que uno quiere transmitir y generar algo coherente, donde una idea te lleve naturalmente a la otra. Ante todo, ser claro y conciso, dar ejemplos.

 

SABF: Uno de los ejes del Y20 fue la falta de oportunidades económicas para los jóvenes y la falta de la participación de los jóvenes en la economía global. Según las estadísticas, el 25% de los jóvenes de las naciones tienen ingresos medio y el 15% de las naciones con ingresos más elevados no estudian, trabajan o están siendo capacitados (OECD, 2017). ¿Cuál es tu perspectiva?

JA: Este tema fue uno de los ejes: empleo joven. Es algo que preocupa muchísimo; desde Latinoamérica hasta Europa, África y Asia. Ante todo, creo que la clave es la participación de la juventud en la política y organizaciones de la sociedad civil.

 

SABF: ¿Cómo fue poder compartir un tiempo con Angela Merkel?

JA: Fue increíble. Creo que la presencia de un Jefe de Estado –y alguien tan influyente en el escenario internacional como Merkel– fue un mensaje positivo para nosotros y una señal importante para la juventud. Significa “nos importa lo que están diciendo”, ya que generaron el espacio institucional para darnos una voz. Por otro lado, Merkel también hizo muchas preguntas y se le notaba atenta e interesada. No fue solo una “escucha pasiva” de su parte sino que realmente nos obligó a defender nuestros puntos o desarrollar otros. Al grupo de digitalización, por ejemplo, le preguntó sobre la inteligencia artificial y los desafíos del futuro.

 

SABF: ¿Qué expectativas tenés para el G20 que se viene en Argentina?

JA: Quizás me repita un poco… Pero mi expectativa es que esta es una gran oportunidad para que la Argentina se muestre ante el mundo. Me encantaría vernos a la vanguardia, liderando la agenda regional en temas como digitalización, igualdad de género y desarrollo sustentable.

 

SABF: ¿Alguna anécdota para compartir?

JA: ¡Uf, mil!, pero me gusta contar la anécdota de cómo conocí a la delegada de Arabia Saudita. Ambas participamos al principio en un taller sobre igualdad de género y a medida que yo hablaba (o ella), se desarrolló una sensación de complicidad. Teníamos mucho en común, todas las ideas que compartimos estaban en sintonía. Ella decía algo y yo pensaba “tal cual”. Yo decía algo y ella me miraba como diciendo “estoy totalmente de acuerdo”. Cuando terminó el taller, ella se acercó y me dijo (en inglés) “no nos conocimos todavía, ¿verdad?” Y yo le contesté “no, pero siento que deberíamos”. Después de eso, y junto con la delegada de Singapur, pasamos horas charlando sobre distintos temas, siempre sintiendo que teníamos una conexión especial. Eso es algo increíble que te brindan este tipo de conferencias internacionales: la capacidad de conectar al instante con personas de ambientes totalmente distintos, que quizás conociste hace dos días.

 

SABF: De los desafíos globales planteados, ¿cuál te gustó más?

JA: Mi favorito es Assuming Responsibility. Ya su título expresa una idea clave: lo que pase es nuestra responsabilidad. Es hora de asumir esa responsabilidad y ser proactivos a la hora de solucionar problemas que aquejan al mundo hace cientos de años: guerra, migración forzosa, enfermedades, injusticia. En un mundo cada vez más conectado, me parece irresponsable mirar al otro lado y decir “esto no es mi problema”. No lo va a arreglar otro y esto te afecta a vos también. Todos tenemos el potencial de ser agentes de cambio.

 

El día en que la política pasó a formar parte de los bienes de consumo

¿Son importantes el partido político, la plataforma electoral, las promesas electorales, los objetivos de gobierno y/o la experiencia y formación del candidato? ¿Tenemos en cuenta algunas de esas variables a la hora de votar? ¿Cuánto hay de empatía con los candidatos políticos dependiendo las palabras que utiliza, los colores, la forma de comunicar o los spots publicitarios?

Hoy la política se transformó en un bien de consumo, es un producto que se crea justamente con el objetivo de ser consumido, de llegar a ser funcionario y de cumplir con ciertos objetivos personales o de un espacio. Esto no es nuevo, pero el punto de inflexión se da cuando la imagen pasa a ser más importante que el contenido.

Para que la imagen tome relevancia, es necesario tener un equipo detrás que construya de cero a un candidato. Por lo tanto los candidatos pasan a ser meros productos de un mercado que se mueve según las demandas y percepciones de la sociedad civil. Esa construcción tiene en cuenta desde la imagen física, hasta los discursos, el lenguaje verbal y no verbal, el discurso político, y las acciones que realiza. Se busca, por más que se integra un partido, evitar encasillarse meramente en el partido y alcanzar la mayor cantidad de espacios posibles. Se utilizan los partidos como meras plataformas de ascenso. Se pierde el sentido de pertenencia al mismo y se genera una identidad colectiva en que se sabe qué decir y cómo decirlo.

Para lograr esto, se siguen de cerca los sondeos de la opinión pública sobre temas de interés. La estrategia se basa ya no en un análisis meramente político, sino también en la mercadotecnia. Lo importante es que la estrategia tenga una base clara y que persista, pero que tenga la capacidad de adaptarse a los vaivenes del devenir cotidiano. Justamente, lo esencial es la creatividad.

Muchas veces suele decirse que las marcas en la industria, utilizan el marketing para satisfacer necesidades pero también para crearlas. Y en política se está comenzando a usar la misma concepción. Los candidatos responden a ciertas necesidades que la sociedad civil evidencia, pero también los candidatos a través del discurso crean el colectivo imaginario de nuevas necesidades que ellos y sólo ellos son capaces de satisfacer. Esto pasa a ser clave cuando las personas internalizan esa necesidad. Para esto, la necesidad debe estar bien pensada, debe estar profundamente diseñada.

Los medios de comunicación, a pesar de que se posicionan como actores que informan objetivamente la realidad, no lo son. Y es por eso que la política los utiliza como mecanismo de transmisión, no para la publicidad oficial de campaña, sino en los programas diarios, desde informativos a programas de interés general. Los políticos de hoy, deben tener la capacidad de interactuar con analistas políticos de la misma forma que lo hacen con periodistas de espectáculos. ¿Por qué? Porque la política pasa a ser un espectáculo. Se baja a los políticos del escenario en el que desarrollan la obra, y se los humaniza, pero humanizados como celebridades en donde todo lo que hagan es noticia.

Un valioso ejemplo es Donald Trump, quien fue criticado y deslegitimado en todos los grandes medios masivos de Estados Unidos, pero que paralelamente, estaba diariamente en pantalla y en portada. Su estrategia consistía en ser titular todos los días, para hacer de su imagen la más vista y la más conocida. Importaba más verlo que lo que realmente representaba y decía. La política deja de ser una idea y un llamado a la acción, y pasa a ser un rol actoral, en donde la sociedad civil ocupa el papel de espectador frente a candidatos y funcionarios que tienen los roles protagónicos.

Por otro lado, las nuevas tecnologías de la información y comunicación están siendo importantísimas como las redes sociales que permiten a los políticos tener un vínculo en primera persona con sus seguidores, o incluso, con sus detractores. Por más que quienes manejan las redes no sean los políticos mismos, se genera la idea de que lo son y eso es una herramienta que acerca esa brecha entre gobernantes y gobernados.

Es la mercadotecnia el elemento central que estructura las estrategias de postulación política como consecuencia de la creciente mediatización de la política. Hoy más que nunca puede hablarse de la prensa, o de los medios de comunicación, entendidos en una visión amplia del concepto, para poder incorporar a las TICs, como el cuarto poder. Ese Gran Hermano que lo ve todo y analiza todo, pero que lo impregna de una posición subjetiva.

Es de esta forma como la política poco a poco se fue convirtiendo en un espectáculo, en un producto que los ciudadanos consumen, sean conscientes o no. Dependerá de la propia sociedad civil, de los ciudadanos, saber interpretar este nuevo rostro de la política. Ahora la pregunta es: como ciudadanos ¿estamos conscientes de este nuevo rol de política o lo consumimos como si fuese un producto cualquiera?

Chechenia: Repensando los lazos que nos unen

Salvando la necesidad de subtítulos para traspasar la barrera de un ruso ininteligible, no hay nada que pueda evitar la empatía inmediata hacía las palabras de Vyacheslav: una de las víctimas del decadente estado de la lucha por los derechos humanos en la Federación Rusa. Hace algunos meses, cientos de hombres han sido secuestrados, torturados e incluso asesinados por fuerzas de seguridad rusas en la región de Chechenia. Todos hombres que al menos aparentan llevar “conductas homosexuales”. Los primeros en reportar la terrible situación fueron los miembros de Novaya Gazeta, organización rusa especializada en investigaciones de los derechos humanos. Reporte único y discreto, siguiendo una larga tradición de censura hacia opiniones opuestas a las oficiales, y particularmente hacia denuncias en contra del terrible estado de los derechos LGBTQ+ en la Federación Rusa, por miedo a represalias, secuestros y más torturas.   

Organismos de defensa de los derechos humanos como Amnistía internacional (1) y Human Right Watch han manifestado su repudio hacia la situación e instado a las autoridades rusas a poner en acción investigaciones y programas de defensa a las víctimas. El nivel de desinterés y negación de las autoridades es increíble. Todo, evidenciado bajo el terrible discurso (2) del líder de la República de Chechenia, Ramzan Kadyrov, quien negó la existencia de personas homosexuales en la república y agregó que “Si las hubiera, sus familiares se encargarían de mandarlos a algún lugar de donde nunca regresarían”. La homofobia de la región llega a niveles inimaginables, con evidencias de los llamados asesinatos de honor en los cuales son los familiares mismos quienes asesinan a las víctimas por poner en la cuerda floja su honor y sus más arraigados ideales.

Vyacheslav y el resto de los ciudadanos rusos, comparten toda una cultura, un idioma, una historia. Vivieron rodeados del mismo humo. Aun así, un argentino a miles de kilómetros con quién no comparte prácticamente nada, entiende su perspectiva de una manera mucho más clara que el resto de esos ciudadanos rusos, quienes no dudaron en dispararle, en patearlo en las costillas, en gritarle “¿A dónde vas maricón?”. Hasta qué punto toda la historia y cultura compartida queda en un segundo plano para dejar lugar a una parte de la identidad mucho más irrelevante, como la sexualidad, para ser el único lazo que una a Vyacheslav con ese argentino a miles de kilómetros.

Dos personas, que aparentemente no comparten nada, que viven en puntos opuestos del planeta, que no hablan el mismo idioma ni piensan en términos de la misma cultura, pueden unirse en base a una supuesta minúscula porción de su identidad. Este detalle de nuestra identidad pudo usarse para encontrar un punto de partida en común, un lugar de encuentro desde donde empezar a construir algo juntos. Este detalle fue más importante que lo que parecían ser las piezas fundamentales de la identidad de cualquier persona, como su identidad nacional, su religión, su historia o su cultura. ¿Cuántos detalles como éste puede uno encontrar para empezar a formar lazos que crucen las fronteras y desafíen los límites marcados por las piezas más evidentes y tradicionales de nuestra identidad? Vale la pena entonces cuestionar y explorar todas las cosas que influencian nuestra manera de pensar. Revolver ese cajón de bloquecitos, diferenciando cada uno y entendiendo por qué están ahí y cuáles son sus roles en nuestra formación. De esta manera, identificando claramente cada una de estas piezas, podemos encontrar puntos en común con el resto de las personas. Sólo hace falta un detalle compartido, aunque esté perdido entre miles de otras piezas que parezcan inconciliables.

Después de leer sobre la situación en Chechenia, me vino a la mente una cita de una charla TED que escuché hace unos años y siempre quedó resonando en mi cabeza.

…porque, no eres afortunado de no vivir en Uganda (3)

¿Privilegio? Sí. ¿Suerte? Sí. Pero así viva en Uganda, Chechenia o Argentina, evidentemente existen lazos que unen a las personas que van mucho más allá de las divisiones geográficas, mucho más allá de la religión, mucho más allá de la identidad nacional. Si bien es cierto que no vivo en Chechenia, y no sufro a primera mano las terribles atrocidades que Vyacheslav tuvo que sufrir, existe un lazo que nos une a todos y nos permite a todos compartir ese sufrimiento. Sufrimiento que nos sirve de motor para mejorar las cosas, para luchar por una realidad mejor. Un sufrimiento que compartimos nosotros y no el resto de esos ciudadanos rusos perpetuadores del desastre. Un sufrimiento que escapa a las fronteras y que permite una cooperación que supera nuestras diferencias. Una vez más la identidad nacional se ve disminuida por otro aspecto, ya no tan irrelevante, de nuestra identidad. Una vez más queda en evidencia que las fronteras tradicionales se desdibujan, que existen nuevas formas de conectar pensamientos y perspectivas. Es una nueva forma de entender la cooperación y de construir nuevos puntos de partida.

 

 

 

 

Diversidad en la tecnología y por qué la necesitamos

En la industria de las TIC es sabido que no hay mucha diversidad entre quienes construyen la internet. ¿Por qué es un problema y cómo debemos afrontarlo?

La tecnología está en todos lados. La usamos para comunicarnos con nuestros compañeros de trabajo, con nuestra familia, con nuestros amigos. Usamos la tecnología para buscar información, para obtener nuestras noticias, para aprender y para crecer. Siendo un factor tan omnipresente en nuestra vida, en la vida de todos, es imperativo que la tecnología esté hecha para todos. Es aún más importante que la tecnología esté hecha por todos.

Mientras es cierto que la mayoría de la gente nace siendo naturalmente empática, nuestra empatía tiene un límite. Por dar un ejemplo sencillo, el fin de semana anterior nos olvidamos de comprar postres veganos para un evento. La razón: quien siempre piensa en ese tipo de cosas es nuestra amiga vegana, quien estaba ausente en ese momento. Uno puede esforzarse en ser empático y ponerse en el lugar de otros, pero el no compartir su realidad hace que sea insuficiente.

Por supuesto, la falta de empatía al construir un producto puede ir más allá de las sensibilidades y afectar también a la funcionalidad. Un gran ejemplo de ello son los algoritmos de reconocimiento facial. En el caso de Joy Buolamwini, una estudiante afroamericana del MIT, su cara no estaba siendo reconocida consistentemente por el algoritmo de detección facial que estaba usando para completar sus estudios. Para poder testear sus trabajos tuvo que recurrir incluso al uso de una máscara blanca, a fin de incrementar el contraste en ambientes de baja luminosidad y que su cara fuese detectada.

¿Significa esto que quien sea que haya creado los algoritmos de detección facial es racista, o que el algoritmo en sí tiene sesgos de raza? En lo absoluto. La mayoría de los programas de detección facial usan inteligencia artificial, donde una red neuronal debe ser entrenada con un conjunto de muestras (en este caso caras) que le permita determinar patrones para usar de parámetros de comparación. La mayor causa de que rostros negros no sean reconocidos, o que a los ojos rasgados se los califique como cerrados, es que el conjunto de muestras usado para entrenar la red neuronal no fue lo suficientemente diverso.

Si bien puede parecer difícil que un individuo influencie cómo el bloqueador de pantalla de un teléfono detecta ojos rasgados o cómo es que los algoritmos de prevención de crímenes  identifican sospechosos, la verdad es que todos tenemos una función. La clave es la diversidad, y todos podemos empezar por alentar a otros a que se involucren. Algunos ejemplos de esto son Rails Girls y Django Girls, organizaciones cuyo fin es incrementar la proporción de mujeres en la tecnología, y Black Girls Code, organización cuyo fin es incrementar el número de mujeres de color en los espacios virtuales. Otro gran ejemplo es la Liga de Justicia Algorítmica, creada por Joy para destacar el sesgo algorítmico.
Si alguna de estas historias te hace sentir identificado, involucrate. Si alguna vez te pareció difícil usar una aplicación o página web debido a tu etnia, edad o discapacidad, hacé que tu comunidad se involucre. Educalos, atraelos a la industria. Incrementá la diversidad en los equipos de desarrollo y en los grupos de prueba. Si por el contrario nunca tuviste problema alguno, hacé un esfuerzo especial por notar la disparidad social. Empezá por mirar a tu alrededor. Inspeccioná la empresa donde trabajás y analizá si es lo suficientemente diversa. Alentá la diversidad. Mejorá la tecnología.

¿Qué sería de Sherlock sin Dr. Watson? El caso de data analytics

Poder contar una buena historia es tan importante como un buen análisis de los datos.

Sherlock tenía la habilidad de analizar y darle sentido a una serie de eventos extraños.  Pero sus descubrimientos eran puestos en papel por su amigo Watson.  Poder contar una buena historia es tan importante como realizar un buen análisis de los datos para respaldarla.

Tradicionalmente, las preocupaciones eran minimizar el tiempo de procesamiento de los datos y construir un modelo con el valor predictivo más alto.  En la agenda de hoy, la mayor preocupación es qué acciones tomar basadas en los modelos predictivos y qué partes van a apoyar o inhibir su implementación.

“Data, hardware, y software están disponibles en cantidades, pero la comprensión humana sobre las posibilidades que permiten es mucho menos común.” Tom Davenport. HBR.

El afán por el análisis de datos, sin duda alguna, va en aumento y es la tecnología quien lo permite.  Hoy en día hay miles de empresas que juntan grandes cantidades de datos pero están perdidos a la hora de ponerla en uso[1].

¿Por qué son las dos importantes?

En una organización los esfuerzos están alineados a través de los objetivos estratégicos y en muchos casos los datos permiten medir el progreso hacia estos objetivos. Dentro del proceso de toma de decisiones en las organizaciones coexisten personas con competencias técnicas y no técnicas y ambas son importantes. “Sin datos sos otra persona con una opinión” dicho por Deming. Pero sin un objetivo/hipótesis sos una persona con datos.   Comunicar propuestas validadas a través de datos y generar consenso a través de la organización conlleva a nuevas ideas significativas. Logrando apalancar los datos para lograr resultados de negocio y crear perspectiva.

¿Cuándo fallan los datos? el caso de Netflix

Algunos años atrás Netflix lanzó un premio por un $1 millón para el equipo que pudiera desarrollar un algoritmo que pudiera mejorar en 10 puntos el existente para emparejar usuarios y recomendaciones.  Entonces el algoritmo fue desarrollado y hubo un equipo ganador pero el algoritmo no fue implementado porque Netflix cambió su servicio drásticamente de DVD-por-correo a streaming.  Lo cual significó que la organización cambió y el algoritmo desarrollado quedó inadecuado en mayor proporción[2].

Referencias:

[1] http://burning-glass.com/research/hybrid-jobs/

[2] http://techblog.netflix.com/2012/04/netflix-recommendations-beyond-5-stars.html

¿Son las noticias falsas el problema?

Fake news, fake news everywhere. Las noticias falsas, o ese tipo de contenido especialmente generado por sitios que buscan aprovecharse económicamente de la capacidad de viralización que las redes sociales ofrecen, están de moda. La plaga de fake news fue considerada uno de los factores que ayudaron a Trump a ganar las elecciones, en unos resultados totalmente inesperados. Aunque recientemente una investigación dijo que no había sido tan así, este tipo de contenido viral sin duda enciende una alarma acerca de nuestra capacidad de discernir información falsa de la real.

El karma de las noticias falsas

Como algunos ganan plata con páginas de tests (hice uno hace unos días y me dijo que me parecía a Ariana Grande, lo que nadie por acá cree, ¿no? Fake news!), hoy el negocio son las “noticias” políticas. Probablemente hayan leído las razones económicas que hay detrás de estos sitios. Con sólo conseguir un dominio que presuma seriedad, una plantilla básica de noticias y un título creativo e increíblemente viralizable, puede incluso suceder que cualquier joven de un pueblo perdido en Macedonia influya en la elección más relevante del mundo con el principal objetivo de pagar sus gastos semanales. Continuar leyendo…

Me gradué… y, ¿ahora qué?

Existen varios tipos de crisis en este mundo y todos hemos experimentado alguna en nuestras vidas. Está el síndrome del nido vacío que sufren los padres al ver a sus hijos partir, está la crisis nerviosa que te da esperando saber la nota de tu último final, también hemos vivido como sociedad crisis políticas, socioeconómicas, financieras y hasta algunas más personales, las crisis existenciales. Pero nadie te anticipa la crisis que vas a vivir cuando ya pasaste la mitad de tus veinte… llegando a los 30.

Estamos determinados a seguir un patrón establecido de cumplimiento de etapas a medida que nos vamos desarrollando. Tenemos una guía desde nuestra infancia que nos va diciendo cuál es la siguiente fase que debemos superar. Pero, ¿qué pasa cuando ya terminas el ciclo por el que todos nos vemos inmersos?

Saber el rumbo, esa es la cuestión

Luego de mucho esfuerzo, tazas de café y noches en vela, terminas la carrera que te hicieron escoger a la temprana edad de 18. Consigues trabajo, te independizas y vives tu día a día. Suena como que has llegado a la cima, pero la verdad es que recién te estás empezando a conocer. Ya no hay más patrón que seguir. Estás tú. Solo tú y tus decisiones.

En mi caso personal, sufrí a los 26 un replanteo muy fuerte en mi vida. Me gradué y me vine a vivir a Buenos Aires a los 23. El irte de tu país y dejarlo todo, hace que vivas más intensamente en qué deparará tu vida. Si bien estaba estable con un buen trabajo y un departamento temporal donde vivir, mis actividades con amigos y uno que otro paseo de vez en cuando, me sentía profundamente vacía. Ahí es cuando viene la inminente pregunta… ¿hacia dónde voy? Y es que el fin de la adolescencia eterna te golpea fuerte. Según el Dr. Ricardo Rubinstein, Psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina, “vivimos en épocas caracterizadas por quemar etapas y la urgencia. Hay una presión social de lograr todo ya”. Después de pasar varias semanas encerrada y haberme terminado casi las 10 temporadas de Friends en una sentada, decidí que tenía que hacer un cambio. Ese cambio iba a depender de mí y solo de mí.

Las preguntas del millón

Antes de cualquier decisión hay que saber ordenarse y priorizar. ¿Qué me apasiona?, ¿cuál es mi talento?, ¿en qué estoy invirtiendo tanto mi dinero como mi tiempo?, ¿qué me hace feliz?. Éstas fueron algunas de las interrogantes que me planteé para empezar este nuevo camino. Suena muy cliché, pero si no empezamos a cuestionarnos esto es difícil llegar a un objetivo.

En mi caso sentía una fuerte necesidad por aprender cosas nuevas y me di cuenta que ya no era tan sencillo como lo era en el pasado. Me metí a clases de ukelele que, a pesar de que soy pésima, me distrajeron de mis obligaciones y pude exponer mi cerebro a actividades que requerían una atención distinta. Al finalizar cada clase me sentía exhausta lo que  era de esperar ya que tocar música es para el cerebro el equivalente a un entrenamiento físico completo.

Dentro de mi aventura para innovarme, me metí a clases de UX Design. Me intrigaba aprender a programar y sabía que para llegar a eso, tenía que empezar desde lo más básico. Aún sigo en proceso de alcanzar ese objetivo, pero ponerse pequeñas metas a corto plazo facilita no perderse en el camino.

Como no todo es uno y quería ayudar dentro de lo que estuviera a mi alcance a mi comunidad, decidí meterme en el mundo de TED. Saqué la licencia para organizar TEDxRecoleta y con un grupo de amigos llevamos a cabo la primer edición de este evento. Esto me mantuvo siete meses ocupada en una actividad completamente extraprogramática con el fin de traerle algo positivo a mi entorno. Pudimos organizar un evento para 100 personas que fue un exitazo y la satisfacción que se siente luego de haberlo logrado es indescriptible (¡mira las charlas aquí!).

Como me apasiona viajar decidí conocer al menos 3 lugares nuevos por año. No tenían por qué ser lejanos, solo destinos que jamás hubiera visitado antes. En algunos paseos estuve sola y en otros acompañada, pero jamás dejé de lado lo que me hace vibrar que es viajar. En esta etapa también cambié de trabajo y ahora me desempeño en una área completamente distinta de la que venía acostumbrada. Tengo desafíos constantes que me ponen a prueba en todas mis capacidades y me ha ayudado a conocerme en facetas que jamás había experimentado.

Este mes fui a una Caminata de Mentoreo de Vital Voices Global Partnership, que se desarrolla en forma simultánea en más de 80 ciudades del mundo. La iniciativa consiste en el trabajo de duplas conformadas por mujeres jóvenes con potencial de liderazgo y líderes destacadas de diversos ámbitos, en la que ambas se involucran en la reflexión sobre sus desafíos profesionales y personales. Una experiencia única donde pude compartir con mi mentora las problemáticas que tengo actualmente en todo ámbito de mi vida. Fue ella quien me metió en mi disco duro mental una nueva interrogante que será mi pregunta del 2017… el para qué de las cosas que hago.

Es importante saber que hay años que hacen preguntas y años que dan las respuestas. Sólo se recupera el control si se empieza a vivir la vida más centrada a tus intereses y valores. Son las pequeñas metas que nos proponemos las que nos define y es necesario tener ese punto de inflexión para decidir qué rumbo se tomará. No tengamos miedo de haber perdido esa guía que tuvimos antes y aprovechemos cada oportunidad para reinventarnos cada día.

El MERCOSUR ha muerto

Con más de 1 millones de kilómetros cuadrados, con un PBI de más de 4 billones de dólares y con una población de aproximadamente 275 millones de habitantes el MERCOSUR está caracterizado por una historia de impulsos y estancamientos. Después de nacer como un proceso que fue disruptivo para la época, y en especial, por marcar el fin de la tesis de enfrentamiento entre los dos países más grandes de América del Sur, fue perdiendo su impulso.

Durante el mes de marzo de 2016, el MERCOSUR tuvo su aniversario número 25, un evento que fue poco promocionado, que pasó casi inadvertido para la sociedad civil y al que los gobiernos no dieron mucha trascendencia. Los medios de comunicación, a pesar de que no hicieron referencia a dicho aniversario como un evento de trascendencia, lo recordaron en sus publicaciones con títulos que reflejan un ambiente pesimista: “25 años del MERCOSUR y muy poco para festejar” (La Nación, Argentina https://goo.gl/s2ju3R), “Un triste cumpleaños regional” (El Observador, Uruguay https://goo.gl/ENlIOL), “El MERCOSUR cumplirá 25 años de creación y será sin pena ni gloria” (ABC, Paraguay https://goo.gl/VxSKNE) o incluso Globo (Brasil https://goo.gl/YrL3E7) detalló que: “… el aniversario llega en medio de la crisis política de Brasil y del desgaste del bloque”. Sin embargo, hubo dos titulares optimistas: “MERCOSUR, 25 años de éxito” (La Razón https://goo.gl/3oomlE) de Bolivia, país que se encuentra en actual proceso de adhesión, y el de Telesur (https://goo.gl/fNrXXI): “MERCOSUR cumple 25 años apostando a la integración económica” destacando el avance en temáticas sociales y culturales que tuvo a lo largo de la primer década del Siglo XXI el proceso de integración.

Sin embargo, la coyuntura actual demuestra que hay una crisis y una oportunidad del proceso de integración, hay dos caminos posibles, la autocrítica y el llamado a acción, o la resignación. El sistema internacional hasta el 2016 demostraba la importancia de todo Estado de pertenecer a procesos de integración amplios y a grandes bloques económicos, ya que aumenta las posibilidades de transacción, con enormes oportunidades tanto políticas como económicas. Pero el año pasado fue todo un punto de inflexión en la historia de la integración. El Brexit y la elección de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos quien retiró al país del flamante Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) evidencia una incertidumbre en el área económica, geopolítica y también social, especialmente luego de una época en que la diplomacia y las negociaciones internacionales habían generado un ambiente propicio para los bloques económicos, desde el mismo Acuerdo Transpacífico hasta la Alianza del Pacífico, en una intención de enfocar la economía mundial en Asia-Pacífico, lo que se interpreta será el motor de la misma en los próximos años.

Según muchos analistas al MERCOSUR le llegó el momento del ‘Cisne Negro’. Esta teoría plantea la posibilidad de que situaciones inesperadas provoquen un renacer del bloque después de una larga hibernación en un contexto político y económico impredecible e incierto a nivel internacional. Este nuevo impulso tiene que ver, entre otras cosas, con la aparición en América Latina de un nuevo proceso de integración, la Alianza del Pacífico, que se autodenomina como innovador y que sigue a los patrones de la nueva realidad internacional dirigiéndose hacia el nuevo centro de la geopolítica y economía mundial. En contraste con el MERCOSUR que nace en 1991 inspirado en las ideas neoliberales, tras el cambio de clima político sólo hubo avances en la esfera social, cultural y, en algunos casos, política.

Es necesario que el MERCOSUR se adecue a la nueva coyuntura, tanto regional como internacional. Ya que nació en los ’90 en un contexto neoliberal, se desarrolló en los 2000 en un clima político enmarcado en el ‘Giro a la Izquierda’ y ahora se encuentra en un clima regional diferente con el denominado ‘Giro a la Derecha’ (1) y un clima internacional donde parece que el status quo se alterará impredeciblemente. Justamente esa es una de las debilidades del proyecto, que depende casi exclusivamente de la complementación ideológica, del extremo inter-presidencialismo y de los péndulos de las presidencias pro-témpores. Sin embargo, no debe olvidarse que esa sintonía entre gobiernos, esa diplomacia presidencial es el factor del éxito del bloque (2), un bloque que no encaja en los modelos de la integración clásica, porque no hay una institución significativa ni un nivel supranacional. Podríamos decir que el MERCOSUR sigue un modelo propio (3) que justamente es la causa de sus avances pero también de sus obstáculos. No existe un modelo único para los procesos de integración y cooperación, porque cada uno se ajusta a la realidad de sus miembros (4). Nace con la deficiencia de que siguió las prioridades y objetivos de los gobiernos de turno, por lo que ante cada cambio político, queda estancado.

Si nos posicionamos en la actualidad, es posible darse cuenta que después de la primer fase de complementación económica, el bloque no tuvo más avances en ese campo, pero sí atravesó con fortaleza la crisis de 2008 que tuvo origen en los países desarrollados, la congruencia de la política del ‘Giro a la Izquierda’ lo hizo avanzar en el plano social y cultural, y el liderazgo de Brasil primero a nivel regional, y segundo como potencia emergente (5) le dieron cierta dinámica al bloque pero que no pudo traspasar el cambio de clima político.

Hoy, el MERCOSUR se encuentra inmerso en una crisis, pero no es el único proceso de integración que la está atravesando, incluso la Unión Europea (UE) considerada el proceso de integración más profundo y el ejemplo a seguir está en su mayor crisis (6) o el Acuerdo Transpacífico a pocos meses de ver la luz ya atraviesa su primer momento de oscuridad. Sin embargo, el MERCOSUR se encuentra marcado por un cambio de coyuntura política del ‘Giro a la derecha’, el socio más fuerte, Brasil, en estado de crisis social, política y económica, Argentina políticamente dividida pero estable, Uruguay prudente, Paraguay expectante de la incorporación de Bolivia para poder aumentar los flujos comerciales y así salir de la prisión geoestratégica mutua, y el socio más problemático, Venezuela, que tras la muerte de Chávez entró en una crisis político-social que divide al país y hace que el miembro sea suspendido del bloque, pero teniendo la presidencia pro témpore, un desprolijidad que no es menor.

Es por esto que el MERCOSUR ha muerto, vive una crisis de credibilidad y de supervivencia. No supo adaptarse a la nueva época, a la nueva realidad internacional y regional, y tampoco hubo voluntad política de hacerlo ni de avanzar en la profundización económica. Es necesario que los proyectos traspasen las administraciones políticas y sean guiados por los deseos del pueblo, que en un primer momento fue olvidado. Y es necesaria una agenda externa común, ya que la misma es liderada por los socios mayoritarios (Brasil y Argentina) en beneficio de sus propios intereses, que a veces no son complementarios e incluso perjudican a los socios menores. Una agenda común le daría al bloque la herramienta para avanzar en nuevas negociaciones internacionales, profundizar las alianzas actuales y tener una voz propia en los foros internacionales. Con un Brasil inmiscuido en su esfera interna, parecería el momento de Argentina de ser quien lidere el proceso, pero para eso debe priorizar el interés del bloque al interés nacional, y generar instancias que permitan una mejor complementación tras los cambios de las administraciones.

Entre el 20 y 24 de marzo se desarrollará en Argentina la XXVII Ronda del Comité de Negociaciones Birregionales entre el MERCOSUR y la Unión Europea para impulsar las negociaciones comerciales que se encuentran estancadas. Pero el bloque también tiene varios frentes abiertos, negociaciones con la Asociación Europea de Libre Cambio (EFTA), y el acercamiento a Corea, China y Japón. En un Mundo Multiplex, todos los actores tienen posibilidades de aumentar su inserción internacional, siempre y cuando mantengan una estrategia clara (8), es momento de ver si el MERCOSUR puede lograr esa estrategia.

 

(1) Carné, Jonatán. “¿América Latina da un Giro a la Derecha?”, SABF Blog, 2016, http://blog.sabf.org.ar/2016/04/06/america-latina-da-un-giro-a-la-derecha/

(2) Malamud, Andrés. “La diplomacia presidencial y los pilares institucionales del MERCOSUR: un examen empírico”, Revista electrónica “Relaciones Internacionales”, 2010.

(3) Bizzozero, Lincoln. “Los primeros 20 años del Mercosur: del Programa de Liberalización Comercial al Plan Estratégico de Acción Social”, Revista Densidades, 2011.

(4) Peña, Felix. “Los 25 años del Mercosur y opciones en el camino de su evolución futura”, Newsletter, 2016.

(5) Carné, Jonatán. “¿Qué pasó con las potencias emergentes? El Caso de los BRICS.”, SABF Blog, 2016, http://blog.sabf.org.ar/2016/07/06/que-paso-con-las-potencias-emergentes-el-caso-de-los-brics/

(6) Domínguez, Emiliano. “La encrucijada europea: ampliación y Brexit”, SABF Blog, 2017, http://blog.sabf.org.ar/2017/01/30/la-encrucijada-europea-ampliacion-y-brexit/

(7) Acharya, Amitav. “From the Unipolar moment to a Multiplex World”, YaleGlobal Univertisty, 2014.

La era de la desinformación

Imaginá la siguiente situación: es martes, es tarde, y recién llegás a tu casa. El día fue largo, durísimo, así que decidís entrar a tu red social preferida para desconectarte un rato. Tus noticias están llenas de lo mismo de siempre: chistes acerca del último político mediático, videoclips de algún artista pop, memes acerca de un chef turco y una avalancha de fotos de bebés y recuerdos de aniversario de casamiento. Bajás, bajás y bajás en la página, hasta que encontrás un video de un gato. Ahora sí, a relajarse.

Este comportamiento no es sorprendente. El exceso de información crea una saturación de nuestros receptores, causando que bloqueemos nuestros sentidos. Hay tanta, que realmente es un esfuerzo asimilar todo. Tendemos a absorber sólo la información que está preprocesada, lo fácil. Esto puede estar fuertemente ligado a que la pereza es un rasgo evolutivo en los humanos[1]. Estamos diseñados para ahorrar energía en un entorno donde las calorías disponibles son limitadas. Por supuesto, esa no es nuestra realidad actual, pero el rasgo evolutivo sigue siendo parte nuestra.

Esto nos lleva a las mayores causas de la desinformación: la falta de diversificación y la falta de verificación de fuentes. Continuar leyendo…