Política

Youth 20 Dialogue en Berlín

Unos minutos con Julia Amerikaner, representante de los jóvenes argentinos.

El Youth 20 Dialogue es el foro oficial del G20 para jóvenes.  Al igual que el SABF, está orientado a congregar a jóvenes profesionales de diferentes culturas para discutir el futuro de la agenda internacional.  En esta edición, uno de los representantes de Argentina fue Julia Amerikaner.

 

SABF: Contanos un poco cómo se desarrollaron las actividades durante los días de la conferencia.

Julia Amerikaner (JA): La conferencia duraba una semana y participaron más de 70 jóvenes de distintos países y organizaciones. Este año no solo estaban los representantes de países del G20, sino países invitados (como Noruega y Singapur) y organizaciones multilaterales, como el World Trade Organization, World Labour Organization, United Nations y organizaciones regionales como el Asia-Pacific Economic Cooperation (APEC).

El producto final es un comunicado especial de 25 páginas que resume 10 ejes que la juventud considera prioritaria. Entre ellos: economía global, igualdad de género, digitalización, desarrollo sustentable, terrorismo, migración y refugiados, entre otros.

Durante los primeros días de la conferencia, nos reunimos en talleres informales para discutir estas temáticas y proponer recomendaciones para los gobiernos del G20. Después, cada uno elegía su eje y lo trabajaba en equipo. Entre medio, también tuvimos la oportunidad de reunirnos con expertos en cada tema y así enriquecer nuestro trabajo. Luego del primer borrador, cada equipo debía presentar su tema ante el resto de la conferencia y revisamos cada punto entre todos.

El consenso era clave: hubo fácilmente 5 borradores antes de llegar al documento final (¡y muchas noches despiertos hasta las 4 am!). Discutimos sobre las ideas a incluir (o párrafos enteros para borrar); la naturaleza de las recomendaciones y la capacidad de los Estados para implementarlas.

Después de cerrar el documento, cada grupo eligió a un orador para representar el tema ante Merkel. El orador tenía dos minutos para exponer su idea y luego aceptaba preguntas de Merkel.

 

SABF: ¿Cómo se trabajaron los diferentes temas? ¿Cuál te intereso más?

JA: Al principio los temas se trabajaron entre todos; era un intercambio libre de ideas, opiniones y puntos de vista. Luego, cada uno debía enfocarse en un solo tema (y así se formaban los equipos de trabajo; en general eran de 4 a 10 personas). En mi caso, me apasionaron tres ejes: anti-corrupción, digitalización e igualdad de género.

Finalmente, elegí trabajar en el comité de digitalización. Para entender mi decisión, hay que saber que trabajo como asesora en el Ministerio de Cultura de la Nación. Cuando empecé, hace casi año y medio ya, todo se hacía en papel. Hoy en día, estoy liderando un proyecto para implementar una plataforma digital para organizar el trabajo del Ministerio; desde la planificación de sus actividades hasta la ejecución del presupuesto. Siento que tenía mucho para aportar al grupo de trabajo, así como profundizar mi propio conocimiento y aplicar lo aprendido en mi país. Realmente siento que la modernización del Estado es importante para progresar y mejorar la calidad del servicio que le brindamos al ciudadano.

 

SABF: Al trabajar sobre la temática de la digitalización en un ámbito tan diverso, ¿qué inquietudes surgieron?

JA: Voy a hacer una observación (podría considerarse como “inquietante”), y voy a decir algo muy obvio: nuestro contexto, el lugar donde crecimos y las cosas que nos rodean realmente definen nuestra manera de ver el mundo. Digo esto porque me sorprendió que el comité de igualdad de género (compuesto enteramente por representantes europeos y ninguno latinoamericano) no incluyera la violencia de género en su primer borrador. La delegación argentina, junto con la mexicana, solicitó que se incluyera un párrafo en el comunicado oficial sobre violencia de género y violencia doméstica.

Esta anécdota sirve para enfatizar que la diversidad, especialmente dentro de un grupo de trabajo, es importante. Creo que si Argentina y México no hubieran sido parte de la discusión, no se hubiese mencionado la violencia de género en el debate sobre igualdad; un error gravísimo, en mi opinión.

 

SABF: A la hora de promover los objetivos del G20, ¿qué rol tiene la Argentina y qué crees que es más urgente reforzar?

JA: Creo que la Argentina tiene una oportunidad única el próximo año al asumir la presidencia del G20. Solo hay tres países latinoamericanos (México, Brasil y Argentina) en el grupo, con lo cual creo que el país puede enfatizar ciertos temas de una manera única: la pobreza y la migración como algunos temas primordiales. Pero también me gustaría que el país tome una mirada de largo plazo y destaque la importancia de un desarrollo sustentable y políticas de energía renovable, así como igualdad de género y digitalización.

 

SABF: ¿Qué fue lo que quisiste transmitir de la Argentina al resto de los participantes?

JA: Me hice muy amiga de las delegaciones de Corea, Indonesia y Singapur. Todos ellos me decían que yo era la primera argentina que conocían. Eso dice todo. Como representante, uno busca transmitir lo mejor de su país: la simpatía argentina, la amistad pero también el ingenio argentino para resolver problemas. Quise transmitir que somos un país abierto, amigable y, ante todo, dejar una buena impresión.

 

SABF: Tuvieron entrenamientos sobre discurso público, ¿hay alguna herramienta que quisieras compartir?

JA: Estas conferencias te demuestran la importancia de la oratoria. Para el que no tiene mucha experiencia, creo que lo más importante es perder el miedo y animarse: empezar a hablar en público, de a poco, sin vergüenza y con convicción. A la hora de preparar un discurso, lo mejor es anotar primero las ideas que uno quiere transmitir y generar algo coherente, donde una idea te lleve naturalmente a la otra. Ante todo, ser claro y conciso, dar ejemplos.

 

SABF: Uno de los ejes del Y20 fue la falta de oportunidades económicas para los jóvenes y la falta de la participación de los jóvenes en la economía global. Según las estadísticas, el 25% de los jóvenes de las naciones tienen ingresos medio y el 15% de las naciones con ingresos más elevados no estudian, trabajan o están siendo capacitados (OECD, 2017). ¿Cuál es tu perspectiva?

JA: Este tema fue uno de los ejes: empleo joven. Es algo que preocupa muchísimo; desde Latinoamérica hasta Europa, África y Asia. Ante todo, creo que la clave es la participación de la juventud en la política y organizaciones de la sociedad civil.

 

SABF: ¿Cómo fue poder compartir un tiempo con Angela Merkel?

JA: Fue increíble. Creo que la presencia de un Jefe de Estado –y alguien tan influyente en el escenario internacional como Merkel– fue un mensaje positivo para nosotros y una señal importante para la juventud. Significa “nos importa lo que están diciendo”, ya que generaron el espacio institucional para darnos una voz. Por otro lado, Merkel también hizo muchas preguntas y se le notaba atenta e interesada. No fue solo una “escucha pasiva” de su parte sino que realmente nos obligó a defender nuestros puntos o desarrollar otros. Al grupo de digitalización, por ejemplo, le preguntó sobre la inteligencia artificial y los desafíos del futuro.

 

SABF: ¿Qué expectativas tenés para el G20 que se viene en Argentina?

JA: Quizás me repita un poco… Pero mi expectativa es que esta es una gran oportunidad para que la Argentina se muestre ante el mundo. Me encantaría vernos a la vanguardia, liderando la agenda regional en temas como digitalización, igualdad de género y desarrollo sustentable.

 

SABF: ¿Alguna anécdota para compartir?

JA: ¡Uf, mil!, pero me gusta contar la anécdota de cómo conocí a la delegada de Arabia Saudita. Ambas participamos al principio en un taller sobre igualdad de género y a medida que yo hablaba (o ella), se desarrolló una sensación de complicidad. Teníamos mucho en común, todas las ideas que compartimos estaban en sintonía. Ella decía algo y yo pensaba “tal cual”. Yo decía algo y ella me miraba como diciendo “estoy totalmente de acuerdo”. Cuando terminó el taller, ella se acercó y me dijo (en inglés) “no nos conocimos todavía, ¿verdad?” Y yo le contesté “no, pero siento que deberíamos”. Después de eso, y junto con la delegada de Singapur, pasamos horas charlando sobre distintos temas, siempre sintiendo que teníamos una conexión especial. Eso es algo increíble que te brindan este tipo de conferencias internacionales: la capacidad de conectar al instante con personas de ambientes totalmente distintos, que quizás conociste hace dos días.

 

SABF: De los desafíos globales planteados, ¿cuál te gustó más?

JA: Mi favorito es Assuming Responsibility. Ya su título expresa una idea clave: lo que pase es nuestra responsabilidad. Es hora de asumir esa responsabilidad y ser proactivos a la hora de solucionar problemas que aquejan al mundo hace cientos de años: guerra, migración forzosa, enfermedades, injusticia. En un mundo cada vez más conectado, me parece irresponsable mirar al otro lado y decir “esto no es mi problema”. No lo va a arreglar otro y esto te afecta a vos también. Todos tenemos el potencial de ser agentes de cambio.

 

Corea del Norte : la última frontera

En el mundo actual, donde las fronteras parecen haberse rendido ante el fenómeno de la globalización y el comunismo desaparecido con la apertura de Cuba luego del colapso del campo soviético en los 90, perdura un estado aislado y de corte estalinista.

La República Popular Democrática de Corea ocupa el norte de la península de Corea.
Está dirigida por el único caso en la historia de dinastía comunista, instaurada por el supremo líder y presidente eterno de Corea, Kim Jong-Il , bajo la ideología “juche” que tiene como vocación reglamentar cada aspecto de la vida del ciudadano. Es un régimen totalitario que se moviliza en base al culto de la personalidad de sus líderes. Luego de la muerte del supremo líder en 1994, accedió al poder su hijo Kim Il-Sung y luego de la muerte de este en 2011, asume el actual gobernante Kim Jong-Un.

Es un país fuertemente militarizado con una de las mayores fuerzas armadas a nivel global. Esto es así ya que el país se encuentra desde su nacimiento en estado bélico al no haber firmado nunca la paz en la Guerra de Corea.

Corea del Sur, régimen democrático y liberal que ha alcanzado un gran nivel de desarrollo se encuentra al sur de la península con el apoyo de los Estados Unidos así como de Japón.

Por su parte el régimen norcoreano ha visto su existencia comprometida con la caída del régimen soviético y con la inserción de China en la economía y el orden mundial. Si bien Beijing continúa siendo su principal sostén, las críticas desde su mayor aliado no hacen otra cosa que aumentar.

Es en este contexto y ante la llegada al poder del nieto del supremo líder, las posiciones y retóricas del régimen se han radicalizado. La búsqueda del arma nuclear como así del desarrollo misilístico se han vuelto prioritarios para el régimen y su existencia.

Estado de situación

El año 2017 ha sido por hasta el momento un desafío a la paciencia de la comunidad internacional frente a las provocaciones de los norcoreanos que sienten amenazada su existencia.

En marzo los coreanos realizaron un ensayo con cuatro misiles que recorrieron casi mil kilómetros, tres de ellos alcanzaron aguas japonesas. Se estima que el ejercicio tenía como objetivo las bases norteamericanas en Japón. China intercedió en el ámbito de Naciones Unidas para calmar la reacción de Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, pero haciendo un llamamiento al fin del programa nuclear norcoreano como así a las maniobras estadounidenses en la región. Desde los Estados Unidos se llamó al fin de la paciencia estratégica hacia el régimen y Corea del Sur mostró su inquietud ante los avances del programa misilístico norcoreano.

A finales de marzo los norcoreanos volvieron a realizar otra prueba de misiles que no fue exitosa igual que en abril. El tema fue abordado en la reunión entre el Presidente Trump y el Presidente Xi Jinping. Los coreanos amenazaron con una reacción imperdonable ante lo que consideraron una provocación de los norteamericanos ante un anuncio del aumento de la presencia en la región. Estados Unidos envió uno de sus portaviones a la península coreana.

Ante este evento la prensa norcoreana realizó amenazas de ataques nucleares en suelo americano. Se calcula que un sitio de ensayos nucleares está operable desde abril.

En este contexto los japoneses denunciaron que los norcoreanos tienen la capacidad de lanzar ojivas con gas sarín lo que trae malos recuerdos del atentado en el metro de Tokyo.

Corea del Norte anuncia luego estar lista para responder a un ataque con guerra total y en el desfile militar se exhiben ojivas intercontinentales con motivo de la conmemoración del 105° aniversario del nacimiento del líder supremo.

El vicepresidente de los Estados Unidos ,Pence, sostiene que todas las opciones están en la mesa ante la crisis coreana y recomienda al régimen no poner a prueba la determinación del Presidente Trump.

Por su parte Japón exhorta a Corea del Norte de abstenerse de nuevas provocaciones y reclama el rol de China.

A pesar de todo Corea del Norte vuelve a realizar un ensayo misilístico sin éxito al estallar a los pocos segundos. El Papa Francisco llama a una solución pacífica ante la subida de tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte.

En mayo los norcoreanos anunciaron que pueden realizar una prueba nuclear en cualquier momento y llaman a la suspensión inmediata del escudo anti-misilístico norteamericano.

Por otra parte asume un nuevo presidente en Corea del Sur, luego de una crisis política y escándalo de corrupción ,diciendo estar listo para viajar a Corea del Norte si se dan las condiciones. Es el fin de 10 años de gobierno conservador en Corea del Sur.

Los norcoreanos ponen a prueba al nuevo presidente surcoreano con otra prueba misilística. Recorre 700 kilómetros. La Casa Blanca hace un llamado a sanciones más duras. Moscú y Pekín muestran su preocupación ante la escalada de la tensión. La Unión Europea lo considera una amenaza para la paz internacional.

Nuevamente los Estados Unidos y Japón convocan a una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas luego de dos pruebas en menos de 15 días. Rusia llama a dejar de intimidar a Corea del Norte y buscar una solución pacífica condenando la prueba misilística. El Secretario General de Naciones Unidas critica al régimen norcoreano por las amenazas a la paz y seguridad regional.

En el contexto de un masivo ciberataque hay versiones que podría haber sido originado en Corea del Norte. En Naciones Unidas, Washington y Pekín preparan una resolución con sanciones para el régimen si Corea del Norte no desiste con su programa nuclear. 18 empresas y figuras del régimen son sancionadas. Corea del Norte vuelve a realizar una prueba misilística. Naciones Unidas reclama el fin de las mismas al considerarlas una amenaza para la seguridad internacional.

El 23 de mayo un incidente se produce en la frontera entre los dos coreas con el intercambio de tiros entre los surcoreanos y los norcoreanos.

A principio de junio los norcoreanos vuelven a realizar otra prueba mostrando avances significativos. La muerte del prisionero estadounidense en Corea del Norte, Otto Warmbier, por haber intentado “robar” carteles de propaganda durante una visita en Corea genera nuevas tensiones entre la administración Trump y el régimen.

 

Una agenda para Corea

La evolución de la primera mitad del año nos demuestra que Corea del Norte se siente amenazada y cree que la única solución es el desarrollo de tecnología que la vuelva extremadamente peligrosa ante una posible invasión.

La única arma disuasiva necesaria es la nuclear como así los misiles para que alcancen suelo surcoreano, japonés e incluso norteamericano y neutralizar cualquier amenaza.
El objetivo del régimen coreano está en provocar un alto costo a cualquier intervención militar sobre su territorio. Y no hay uno mayor que el nuclear, por lo que es difícil que desistan del desarrollo de esta tecnología.

Las sanciones no han demostrado ser efectivas como en el caso de Irán, ya que la economía norcoreana no está integrada a la economía internacional y los ciudadanos norcoreanos parecen no revelarse por más duras que sean las condiciones,como en la hambruna entre 1995-1997.

El rol del gobierno chino y ruso es determinante para lograr una resolución ya que son los únicos portavoces que los norcoreanos parecen escuchar y que tienen influencia en el régimen.

Cualquier actitud y demostración de fuerza no hará más que reforzar la presunta debilidad que experimenta el régimen, la búsqueda del arma nuclear y del mayor daño posible.

En el diálogo y la negociaciones multilaterales está la solución al problema de Corea.

¿Se dará la comunidad internacional la oportunidad de construir puentes de confianza para evitar lo que parece un inevitable destino de enfrentamiento a todo o nada?

 

El día en que la política pasó a formar parte de los bienes de consumo

¿Son importantes el partido político, la plataforma electoral, las promesas electorales, los objetivos de gobierno y/o la experiencia y formación del candidato? ¿Tenemos en cuenta algunas de esas variables a la hora de votar? ¿Cuánto hay de empatía con los candidatos políticos dependiendo las palabras que utiliza, los colores, la forma de comunicar o los spots publicitarios?

Hoy la política se transformó en un bien de consumo, es un producto que se crea justamente con el objetivo de ser consumido, de llegar a ser funcionario y de cumplir con ciertos objetivos personales o de un espacio. Esto no es nuevo, pero el punto de inflexión se da cuando la imagen pasa a ser más importante que el contenido.

Para que la imagen tome relevancia, es necesario tener un equipo detrás que construya de cero a un candidato. Por lo tanto los candidatos pasan a ser meros productos de un mercado que se mueve según las demandas y percepciones de la sociedad civil. Esa construcción tiene en cuenta desde la imagen física, hasta los discursos, el lenguaje verbal y no verbal, el discurso político, y las acciones que realiza. Se busca, por más que se integra un partido, evitar encasillarse meramente en el partido y alcanzar la mayor cantidad de espacios posibles. Se utilizan los partidos como meras plataformas de ascenso. Se pierde el sentido de pertenencia al mismo y se genera una identidad colectiva en que se sabe qué decir y cómo decirlo.

Para lograr esto, se siguen de cerca los sondeos de la opinión pública sobre temas de interés. La estrategia se basa ya no en un análisis meramente político, sino también en la mercadotecnia. Lo importante es que la estrategia tenga una base clara y que persista, pero que tenga la capacidad de adaptarse a los vaivenes del devenir cotidiano. Justamente, lo esencial es la creatividad.

Muchas veces suele decirse que las marcas en la industria, utilizan el marketing para satisfacer necesidades pero también para crearlas. Y en política se está comenzando a usar la misma concepción. Los candidatos responden a ciertas necesidades que la sociedad civil evidencia, pero también los candidatos a través del discurso crean el colectivo imaginario de nuevas necesidades que ellos y sólo ellos son capaces de satisfacer. Esto pasa a ser clave cuando las personas internalizan esa necesidad. Para esto, la necesidad debe estar bien pensada, debe estar profundamente diseñada.

Los medios de comunicación, a pesar de que se posicionan como actores que informan objetivamente la realidad, no lo son. Y es por eso que la política los utiliza como mecanismo de transmisión, no para la publicidad oficial de campaña, sino en los programas diarios, desde informativos a programas de interés general. Los políticos de hoy, deben tener la capacidad de interactuar con analistas políticos de la misma forma que lo hacen con periodistas de espectáculos. ¿Por qué? Porque la política pasa a ser un espectáculo. Se baja a los políticos del escenario en el que desarrollan la obra, y se los humaniza, pero humanizados como celebridades en donde todo lo que hagan es noticia.

Un valioso ejemplo es Donald Trump, quien fue criticado y deslegitimado en todos los grandes medios masivos de Estados Unidos, pero que paralelamente, estaba diariamente en pantalla y en portada. Su estrategia consistía en ser titular todos los días, para hacer de su imagen la más vista y la más conocida. Importaba más verlo que lo que realmente representaba y decía. La política deja de ser una idea y un llamado a la acción, y pasa a ser un rol actoral, en donde la sociedad civil ocupa el papel de espectador frente a candidatos y funcionarios que tienen los roles protagónicos.

Por otro lado, las nuevas tecnologías de la información y comunicación están siendo importantísimas como las redes sociales que permiten a los políticos tener un vínculo en primera persona con sus seguidores, o incluso, con sus detractores. Por más que quienes manejan las redes no sean los políticos mismos, se genera la idea de que lo son y eso es una herramienta que acerca esa brecha entre gobernantes y gobernados.

Es la mercadotecnia el elemento central que estructura las estrategias de postulación política como consecuencia de la creciente mediatización de la política. Hoy más que nunca puede hablarse de la prensa, o de los medios de comunicación, entendidos en una visión amplia del concepto, para poder incorporar a las TICs, como el cuarto poder. Ese Gran Hermano que lo ve todo y analiza todo, pero que lo impregna de una posición subjetiva.

Es de esta forma como la política poco a poco se fue convirtiendo en un espectáculo, en un producto que los ciudadanos consumen, sean conscientes o no. Dependerá de la propia sociedad civil, de los ciudadanos, saber interpretar este nuevo rostro de la política. Ahora la pregunta es: como ciudadanos ¿estamos conscientes de este nuevo rol de política o lo consumimos como si fuese un producto cualquiera?

Chechenia: Repensando los lazos que nos unen

Salvando la necesidad de subtítulos para traspasar la barrera de un ruso ininteligible, no hay nada que pueda evitar la empatía inmediata hacía las palabras de Vyacheslav: una de las víctimas del decadente estado de la lucha por los derechos humanos en la Federación Rusa. Hace algunos meses, cientos de hombres han sido secuestrados, torturados e incluso asesinados por fuerzas de seguridad rusas en la región de Chechenia. Todos hombres que al menos aparentan llevar “conductas homosexuales”. Los primeros en reportar la terrible situación fueron los miembros de Novaya Gazeta, organización rusa especializada en investigaciones de los derechos humanos. Reporte único y discreto, siguiendo una larga tradición de censura hacia opiniones opuestas a las oficiales, y particularmente hacia denuncias en contra del terrible estado de los derechos LGBTQ+ en la Federación Rusa, por miedo a represalias, secuestros y más torturas.   

Organismos de defensa de los derechos humanos como Amnistía internacional (1) y Human Right Watch han manifestado su repudio hacia la situación e instado a las autoridades rusas a poner en acción investigaciones y programas de defensa a las víctimas. El nivel de desinterés y negación de las autoridades es increíble. Todo, evidenciado bajo el terrible discurso (2) del líder de la República de Chechenia, Ramzan Kadyrov, quien negó la existencia de personas homosexuales en la república y agregó que “Si las hubiera, sus familiares se encargarían de mandarlos a algún lugar de donde nunca regresarían”. La homofobia de la región llega a niveles inimaginables, con evidencias de los llamados asesinatos de honor en los cuales son los familiares mismos quienes asesinan a las víctimas por poner en la cuerda floja su honor y sus más arraigados ideales.

Vyacheslav y el resto de los ciudadanos rusos, comparten toda una cultura, un idioma, una historia. Vivieron rodeados del mismo humo. Aun así, un argentino a miles de kilómetros con quién no comparte prácticamente nada, entiende su perspectiva de una manera mucho más clara que el resto de esos ciudadanos rusos, quienes no dudaron en dispararle, en patearlo en las costillas, en gritarle “¿A dónde vas maricón?”. Hasta qué punto toda la historia y cultura compartida queda en un segundo plano para dejar lugar a una parte de la identidad mucho más irrelevante, como la sexualidad, para ser el único lazo que una a Vyacheslav con ese argentino a miles de kilómetros.

Dos personas, que aparentemente no comparten nada, que viven en puntos opuestos del planeta, que no hablan el mismo idioma ni piensan en términos de la misma cultura, pueden unirse en base a una supuesta minúscula porción de su identidad. Este detalle de nuestra identidad pudo usarse para encontrar un punto de partida en común, un lugar de encuentro desde donde empezar a construir algo juntos. Este detalle fue más importante que lo que parecían ser las piezas fundamentales de la identidad de cualquier persona, como su identidad nacional, su religión, su historia o su cultura. ¿Cuántos detalles como éste puede uno encontrar para empezar a formar lazos que crucen las fronteras y desafíen los límites marcados por las piezas más evidentes y tradicionales de nuestra identidad? Vale la pena entonces cuestionar y explorar todas las cosas que influencian nuestra manera de pensar. Revolver ese cajón de bloquecitos, diferenciando cada uno y entendiendo por qué están ahí y cuáles son sus roles en nuestra formación. De esta manera, identificando claramente cada una de estas piezas, podemos encontrar puntos en común con el resto de las personas. Sólo hace falta un detalle compartido, aunque esté perdido entre miles de otras piezas que parezcan inconciliables.

Después de leer sobre la situación en Chechenia, me vino a la mente una cita de una charla TED que escuché hace unos años y siempre quedó resonando en mi cabeza.

…porque, no eres afortunado de no vivir en Uganda (3)

¿Privilegio? Sí. ¿Suerte? Sí. Pero así viva en Uganda, Chechenia o Argentina, evidentemente existen lazos que unen a las personas que van mucho más allá de las divisiones geográficas, mucho más allá de la religión, mucho más allá de la identidad nacional. Si bien es cierto que no vivo en Chechenia, y no sufro a primera mano las terribles atrocidades que Vyacheslav tuvo que sufrir, existe un lazo que nos une a todos y nos permite a todos compartir ese sufrimiento. Sufrimiento que nos sirve de motor para mejorar las cosas, para luchar por una realidad mejor. Un sufrimiento que compartimos nosotros y no el resto de esos ciudadanos rusos perpetuadores del desastre. Un sufrimiento que escapa a las fronteras y que permite una cooperación que supera nuestras diferencias. Una vez más la identidad nacional se ve disminuida por otro aspecto, ya no tan irrelevante, de nuestra identidad. Una vez más queda en evidencia que las fronteras tradicionales se desdibujan, que existen nuevas formas de conectar pensamientos y perspectivas. Es una nueva forma de entender la cooperación y de construir nuevos puntos de partida.

 

 

 

 

Elecciones en Francia : ¡Francia está en peligro, sálvenla!

En 1940 desde el exilio el General Charles De Gaulle llamó a los franceses a salvar la nación ante la caída en el yugo nazi. Hoy en día este llamado a la acción está más vigente que nunca.

Los franceses deciden en las urnas al 25° Presidente de la República francesa en un contexto internacional y europeo donde dos grandes modelos están en puja: el espíritu unionista inmerso en los valores de la democracia y la globalización frente a uno populista que alienta viejos temores y propone un cambio de paradigma en cuanto a la integración y el intercambio económico, cultural y en todos sus manifestaciones.

Lo cierto es que las elecciones en Francia no pueden entenderse sino en el marco de crisis del modelo de integración y de libre cambio de orden global reducido en el concepto de globalización, o como los franceses prefieren “mundialización”. La elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos y el referéndum que marcó la salida del Reino Unido de la Unión Europea fueron las primeros grandes quiebres de este proceso que comenzó con la crisis financiera de 2008.

Asimismo en el caso francés es de particular importancia la crisis del modelo multicultural producto y herencia de un pasado imperial que se manifiesta con la falta de integración de minorías étnicas y religiosas como así frente al auge de los extremismos tanto por izquierda como por derecha. La ola de atentados que vive el país no hace más que alentar el miedo y la búsqueda de seguridad con el cierre de fronteras y la homogeneización de lo distinto.

Es así que luego de las elecciones del domingo 23, dos candidatos, dos modelos y dos visiones del mundo están en puja. Ambos y más allá de las campañas son producto del establishment francés.

Por un lado Marine Le Pen, candidata del partido de extrema derecha “Frente Nacional”. Estudiante mediocre, hija de un caudillo de la política de derecha francesa que ha transitado las distintas facetas de la vida política francesa desde su juventud. Es hija del sistema que tanto dice enfrentar y es producto de los sectores más extremistas y nacionalistas del hexágono.

Por otro lado Emmanuel Macron, candidato por “En Marcha!”. Estudiante destacado, representante del establishment económico francés, miembro del equipo del saliente Presidente Hollande en su rol de Ministro de Economía, Macrón no es un recién llegado a la arena política francesa.

Ambos candidatos del establishment no representan outsiders de la vida política francesa. Sin embargo si son representantes de fuerzas no tradicionales para una segunda vuelta en las elecciones. La crisis parece también abarcar a los partidos políticos tradicionales: los Republicanos, que han quedado fuera con la derrota de su candidato Francois Fillon y el Partido Socialista que ha tenido su peor elección.

Muchos franceses se ven ante la dicotomía de elegir el mal menor en un contexto de desencanto generalizado. La clase política en su mayoría se ha manifestado bajo el principio del “pacto republicano” por lo que tanto el actual presidente Francois Hollande como el candidato de la derecha Francois Fillon se han expresado abiertamente por el candidato Macron.

Macron representa la continuidad de una Francia central en Europa con los principios de laicidad y respeto de las minorías como banderas. Asimismo marca un perfil alentador para los emprendedores y los negocios para reactivar la creación de empleo, un mal que aqueja cada vez más a los franceses que se ven saturados de trabas burocráticas e impuestos en su desenvolvimiento económico

Muchos de los sectores desfavorecidos por la globalización, como aquellas áreas antiguamente industriales del norte del país, se han pronunciado a favor de Le Pen. El descontento ante la falta de oportunidades y el miedo ante lo diferente y la ola de extremismo islámico lleva a poner en riesgo a la República francesa y al proyecto de nación gala.

Hay momento donde se debe dejar de ser tibios y correr a un lado la pretendida objetividad porque el peligro es demasiado grande y las consecuencias muy costosas.

Es que si, debemos manifestarnos abiertamente opuestos al proyecto de Marine Le Pen, por ser xenófobo, contrario a los valores republicanos y democráticos, anti-europeo y destructivo.

La desesperación y el desencanto ya ha llevado a Europa a elecciones fatales que han costado millones de vida y que han puesto al límite al ser humano.

Por el bien de Francia, de Europa y de la humanidad toda, Marine Le Pen no es una opción.

La revolución tecnológica: ¿Libertad o servidumbre?

Vivimos en la actualidad un periodo de aceleración del tiempo y complejización del espacio. Un momento de formación de un nuevo tipo de sociedad que se plasma en las transformaciones constantes tanto desde el punto de vista macro, a nivel estatal y del orden global, así como en lo micro, con actitudes o modos de hacer de la vida cotidiana de miles de millones de seres humanos.

La aplicación del avance tecnológico encierra múltiples ventajas pero asimismo varios desafíos. Dentro de lo primero podemos enumerar un sinfín de novedades que han simplificado, mejorado e incluso prolongado la vida humana. En cuanto a lo segundo los riesgos de esta cuarta revolución no son sólo desafiantes sino también peligrosos.

La aplicación de la revolución tecnológica al mercado laboral representa un serio desafío para la calidad de vida de millones de trabajadores como así para la concentración de la riqueza en manos de una minoría global. Hoy en día vivimos en un mundo estructuralmente desigual, donde un grupo de cien personas concentran el mismo porcentaje de riqueza que la mitad de la humanidad, es decir 3500 millones de personas.

Los desarrollos tecnológicos y sus beneficios concentrados en pocas manos no harán más que llevar al fin de la sociedad tal cual la conocemos ya que tales condiciones de inegualidad no podrán sostenerse en el mediano y largo plazo. La tecnología ha incrementado la brecha de forma sustantiva. Ha dejado a muchos fuera de los beneficios que produce ya que se concentran en pocas manos los frutos de la misma.

La concentración de la riqueza y los altos niveles de desigualdad son contrarios al estado liberal democrático vanagloriado en occidente. Pero esto no es lo único que afecta al Estado tal cual lo conocemos. Otro ejemplo de lo mismo es la tecnología aplicada a los negocios  que ha posibilitado el desarrollo de negocios de plataforma global que ven a los límites estatales como meras jurisdicciones donde se desempeñan.

El verdadero desafío de esta nueva revolución es considerar al hombre en el centro de la misma. El avance científico y el desarrollo de la tecnología no tiene sentido si no se encuentra al servicio del ser humano y si lo transforma en siervo.

Es por ello fundamental el rol que la gobernanza,tanto local como internacional, desempeñe para encauzar las transformaciones en beneficios de todos y así posibilitar el desarrollo sustentable a mediano y largo plazo. De ello depende el éxito de la transformación que vivimos.

Finalmente haciendo un análisis de nuestra situación actual y prospección somos poco alentadores en el corto plazo dado las estructuras globales y la efectividad del estado para la reasignación de recursos de forma eficiente. Quizás la complejidad del mundo actual y el resurgimiento de elementos antisistemas y extremistas pueden entenderse frente al agotamiento de un modelo que no da respuestas a las necesidades del hombre y su relación con el cambio constante producto de este proceso de aceleración de la historia que denominamos cuarta revolución. 

En las políticas que se adopten a nivel regional y global veremos si los desafíos se transforman en peligro o en oportunidades para vivir en un mundo no solo más eficiente sino también más justo. El fruto de la innovación es patrimonio de toda la humanidad.

El MERCOSUR ha muerto

Con más de 1 millones de kilómetros cuadrados, con un PBI de más de 4 billones de dólares y con una población de aproximadamente 275 millones de habitantes el MERCOSUR está caracterizado por una historia de impulsos y estancamientos. Después de nacer como un proceso que fue disruptivo para la época, y en especial, por marcar el fin de la tesis de enfrentamiento entre los dos países más grandes de América del Sur, fue perdiendo su impulso.

Durante el mes de marzo de 2016, el MERCOSUR tuvo su aniversario número 25, un evento que fue poco promocionado, que pasó casi inadvertido para la sociedad civil y al que los gobiernos no dieron mucha trascendencia. Los medios de comunicación, a pesar de que no hicieron referencia a dicho aniversario como un evento de trascendencia, lo recordaron en sus publicaciones con títulos que reflejan un ambiente pesimista: “25 años del MERCOSUR y muy poco para festejar” (La Nación, Argentina https://goo.gl/s2ju3R), “Un triste cumpleaños regional” (El Observador, Uruguay https://goo.gl/ENlIOL), “El MERCOSUR cumplirá 25 años de creación y será sin pena ni gloria” (ABC, Paraguay https://goo.gl/VxSKNE) o incluso Globo (Brasil https://goo.gl/YrL3E7) detalló que: “… el aniversario llega en medio de la crisis política de Brasil y del desgaste del bloque”. Sin embargo, hubo dos titulares optimistas: “MERCOSUR, 25 años de éxito” (La Razón https://goo.gl/3oomlE) de Bolivia, país que se encuentra en actual proceso de adhesión, y el de Telesur (https://goo.gl/fNrXXI): “MERCOSUR cumple 25 años apostando a la integración económica” destacando el avance en temáticas sociales y culturales que tuvo a lo largo de la primer década del Siglo XXI el proceso de integración.

Sin embargo, la coyuntura actual demuestra que hay una crisis y una oportunidad del proceso de integración, hay dos caminos posibles, la autocrítica y el llamado a acción, o la resignación. El sistema internacional hasta el 2016 demostraba la importancia de todo Estado de pertenecer a procesos de integración amplios y a grandes bloques económicos, ya que aumenta las posibilidades de transacción, con enormes oportunidades tanto políticas como económicas. Pero el año pasado fue todo un punto de inflexión en la historia de la integración. El Brexit y la elección de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos quien retiró al país del flamante Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) evidencia una incertidumbre en el área económica, geopolítica y también social, especialmente luego de una época en que la diplomacia y las negociaciones internacionales habían generado un ambiente propicio para los bloques económicos, desde el mismo Acuerdo Transpacífico hasta la Alianza del Pacífico, en una intención de enfocar la economía mundial en Asia-Pacífico, lo que se interpreta será el motor de la misma en los próximos años.

Según muchos analistas al MERCOSUR le llegó el momento del ‘Cisne Negro’. Esta teoría plantea la posibilidad de que situaciones inesperadas provoquen un renacer del bloque después de una larga hibernación en un contexto político y económico impredecible e incierto a nivel internacional. Este nuevo impulso tiene que ver, entre otras cosas, con la aparición en América Latina de un nuevo proceso de integración, la Alianza del Pacífico, que se autodenomina como innovador y que sigue a los patrones de la nueva realidad internacional dirigiéndose hacia el nuevo centro de la geopolítica y economía mundial. En contraste con el MERCOSUR que nace en 1991 inspirado en las ideas neoliberales, tras el cambio de clima político sólo hubo avances en la esfera social, cultural y, en algunos casos, política.

Es necesario que el MERCOSUR se adecue a la nueva coyuntura, tanto regional como internacional. Ya que nació en los ’90 en un contexto neoliberal, se desarrolló en los 2000 en un clima político enmarcado en el ‘Giro a la Izquierda’ y ahora se encuentra en un clima regional diferente con el denominado ‘Giro a la Derecha’ (1) y un clima internacional donde parece que el status quo se alterará impredeciblemente. Justamente esa es una de las debilidades del proyecto, que depende casi exclusivamente de la complementación ideológica, del extremo inter-presidencialismo y de los péndulos de las presidencias pro-témpores. Sin embargo, no debe olvidarse que esa sintonía entre gobiernos, esa diplomacia presidencial es el factor del éxito del bloque (2), un bloque que no encaja en los modelos de la integración clásica, porque no hay una institución significativa ni un nivel supranacional. Podríamos decir que el MERCOSUR sigue un modelo propio (3) que justamente es la causa de sus avances pero también de sus obstáculos. No existe un modelo único para los procesos de integración y cooperación, porque cada uno se ajusta a la realidad de sus miembros (4). Nace con la deficiencia de que siguió las prioridades y objetivos de los gobiernos de turno, por lo que ante cada cambio político, queda estancado.

Si nos posicionamos en la actualidad, es posible darse cuenta que después de la primer fase de complementación económica, el bloque no tuvo más avances en ese campo, pero sí atravesó con fortaleza la crisis de 2008 que tuvo origen en los países desarrollados, la congruencia de la política del ‘Giro a la Izquierda’ lo hizo avanzar en el plano social y cultural, y el liderazgo de Brasil primero a nivel regional, y segundo como potencia emergente (5) le dieron cierta dinámica al bloque pero que no pudo traspasar el cambio de clima político.

Hoy, el MERCOSUR se encuentra inmerso en una crisis, pero no es el único proceso de integración que la está atravesando, incluso la Unión Europea (UE) considerada el proceso de integración más profundo y el ejemplo a seguir está en su mayor crisis (6) o el Acuerdo Transpacífico a pocos meses de ver la luz ya atraviesa su primer momento de oscuridad. Sin embargo, el MERCOSUR se encuentra marcado por un cambio de coyuntura política del ‘Giro a la derecha’, el socio más fuerte, Brasil, en estado de crisis social, política y económica, Argentina políticamente dividida pero estable, Uruguay prudente, Paraguay expectante de la incorporación de Bolivia para poder aumentar los flujos comerciales y así salir de la prisión geoestratégica mutua, y el socio más problemático, Venezuela, que tras la muerte de Chávez entró en una crisis político-social que divide al país y hace que el miembro sea suspendido del bloque, pero teniendo la presidencia pro témpore, un desprolijidad que no es menor.

Es por esto que el MERCOSUR ha muerto, vive una crisis de credibilidad y de supervivencia. No supo adaptarse a la nueva época, a la nueva realidad internacional y regional, y tampoco hubo voluntad política de hacerlo ni de avanzar en la profundización económica. Es necesario que los proyectos traspasen las administraciones políticas y sean guiados por los deseos del pueblo, que en un primer momento fue olvidado. Y es necesaria una agenda externa común, ya que la misma es liderada por los socios mayoritarios (Brasil y Argentina) en beneficio de sus propios intereses, que a veces no son complementarios e incluso perjudican a los socios menores. Una agenda común le daría al bloque la herramienta para avanzar en nuevas negociaciones internacionales, profundizar las alianzas actuales y tener una voz propia en los foros internacionales. Con un Brasil inmiscuido en su esfera interna, parecería el momento de Argentina de ser quien lidere el proceso, pero para eso debe priorizar el interés del bloque al interés nacional, y generar instancias que permitan una mejor complementación tras los cambios de las administraciones.

Entre el 20 y 24 de marzo se desarrollará en Argentina la XXVII Ronda del Comité de Negociaciones Birregionales entre el MERCOSUR y la Unión Europea para impulsar las negociaciones comerciales que se encuentran estancadas. Pero el bloque también tiene varios frentes abiertos, negociaciones con la Asociación Europea de Libre Cambio (EFTA), y el acercamiento a Corea, China y Japón. En un Mundo Multiplex, todos los actores tienen posibilidades de aumentar su inserción internacional, siempre y cuando mantengan una estrategia clara (8), es momento de ver si el MERCOSUR puede lograr esa estrategia.

 

(1) Carné, Jonatán. “¿América Latina da un Giro a la Derecha?”, SABF Blog, 2016, http://blog.sabf.org.ar/2016/04/06/america-latina-da-un-giro-a-la-derecha/

(2) Malamud, Andrés. “La diplomacia presidencial y los pilares institucionales del MERCOSUR: un examen empírico”, Revista electrónica “Relaciones Internacionales”, 2010.

(3) Bizzozero, Lincoln. “Los primeros 20 años del Mercosur: del Programa de Liberalización Comercial al Plan Estratégico de Acción Social”, Revista Densidades, 2011.

(4) Peña, Felix. “Los 25 años del Mercosur y opciones en el camino de su evolución futura”, Newsletter, 2016.

(5) Carné, Jonatán. “¿Qué pasó con las potencias emergentes? El Caso de los BRICS.”, SABF Blog, 2016, http://blog.sabf.org.ar/2016/07/06/que-paso-con-las-potencias-emergentes-el-caso-de-los-brics/

(6) Domínguez, Emiliano. “La encrucijada europea: ampliación y Brexit”, SABF Blog, 2017, http://blog.sabf.org.ar/2017/01/30/la-encrucijada-europea-ampliacion-y-brexit/

(7) Acharya, Amitav. “From the Unipolar moment to a Multiplex World”, YaleGlobal Univertisty, 2014.

La encrucijada europea: ampliación y Brexit

El proceso de incorporación de un Estado a la Unión Europea es complejo y prolongado. La salida parecería serlo, de igual modo, aunque no existe precedente alguno. La admisión requiere la aplicación de los criterios de Copenhague que se resumen en instituciones democráticas estables, estado de derecho, economía de mercado y la aceptación de la legislación europea. Tales requisitos no parecen fáciles de cumplir por muchos de los candidatos. Por más obvio que parezca la admisión de un nuevo Estado requiere que el mismo sea europeo. Antecedente de esto es la fallida solicitud de adhesión del Reino de Marruecos en 1987 a la Comunidad Europea.

Dentro del actual universo de candidatos a la incorporación como miembros debemos hacer una diferencia entre los candidatos oficiales que se encuentran en proceso de negociación o a la espera de iniciarlas, como lo son Turquía (que cumple pocos de los requisitos del compromiso por lo cual su candidatura avanza a paso glacial desde 2005 y que vista la realidad política actual no puede vislumbrarse un cambio de la situación en el corto o mediano plazo), Montenegro (desde 2005), Serbia (desde 2012), Macedonia (desde 2005) y Albania (desde 2003) y candidatos potenciales con o sin solicitud formal presentada como Bosnia y Herzegovina y Kosovo.

La Unión Europea ha recorrido un largo y complejo camino desde la Comunidad Europea del carbón y el acero de los años 50 hasta el tratado de  Lisboa generando una reglamentación estricta y necesaria para su continua ampliación. Pero esto no debe ser lo único a tener en cuenta.

No debe de perderse los valores fundacionales de la Unión cuyas bases constituyen el alma de la Europa de hoy en día. La Unión Europea fue concebida más allá de la integración económica desde un criterio moral y a partir de las cenizas de dos guerras mundiales que cambiaron la historia y configuración del mundo. Son los principios humanistas y democráticos de Konrad Adenaeur, Jean Monnet, Alcide de Gasperini, Robert Schuman entre muchos otros los que deben guiar el devenir de la Unión.

La Unión Europea representa un caso único de integración en la historia mundial que ha establecido paz y prosperidad en un continente golpeado por las luchas de predominancia y hegemonía en los últimos 500 años.

La salida del Reino Unido es asimismo una nueva oportunidad para avanzar hacia una integración más plena y un concepto de Europa más integral. La misión de la Unión no debe verse limitada frente al criterio de incorporación de miembros ni disminuida en cuanto a objetivos en base a la falta de compromiso de los estados actuales o potenciales miembros.

La Unión Europea es una entidad abierta a los estados europeos pero no tiene por ello una misión ecuménica en el viejo continente. Quienes puedan comprometerse con los valores fundacionales de la Unión y quieran correr el riesgo de una integración plena serán aquellos que deberían gozar de los beneficios y virtudes que 50 años de integración han cosechado.

El futuro de Europa depende de ello. De no perderse ante el paradigma de creer que más cantidad es mejor sino que quienes puedan comprometerse convencidamente con los principios y valores europeos sean aquellos llamados a ser parte de la integración europea.

Lo que un día fue una utopía hoy es una realidad. Su futuro depende de la integridad con los principios de su alma fundacional, aquellos sembrados en la cenizas de la Segunda Guerra Mundial, y presentes en el imaginario de todo los europeos desde mucho tiempo antes.

“Un día llegará en el que las bombas serán reemplazadas por el venerable arbitraje de un Senado soberano que será para Europa lo que la Asamblea es para Francia. Un día vendrá en que habrá dos grupos inmensos, los Estados Unidos de América y los Estados Unidos de Europa, situados uno frente al otro y se tenderán la mano sobre el mar. En el siglo XX habrá una nación extraordinaria que tendrá por capital París pero no se llamará Francia, sino Europa. Se llamará Europa en el siglo XX y en los siguientes y aún transfigurada se llamará Humanidad”.

Victor Hugo, Congreso de Paris de 1849. Discours d’ouverture, congrès de la paix

Progreso social superficial

¿Qué tal si todo nuestro progreso relacionado con derechos humanos, racismo, igualdad de género y derechos de las minorías de las últimas décadas fuese una gran mentira? Se me ocurre que tal vez lo sea. Siempre me consideré como alguien que ve el vaso mitad lleno, que vio a nuestra raza en constante progreso y mejora. Esto puede ser cierto, pero sólo a nivel muy superficial.

El verdadero cambio no se nota en lo que vemos y expresamos. Es más complicado, no puede ser medido por estadísticas de ONGs o entidades privadas o gubernamentales. El progreso real es algo intangible. Sólo se lo puede medir en nuestras propias conciencias, es nuestra voz interna que nos dice qué está bien o mal. Es aquello en lo que realmente creemos, lo que nos hace aceptar o amar a personas de diferente raza, género o preferencia sexual sin importar qué, porque son un ser humano como uno.

Es por esto que nuestro progreso es, en gran medida, superficial. No digo que no se haya hecho un progreso real, por supuesto que se hizo. Sin embargo, ciertos eventos nos muestran lo superfluo que fue: cómo cambiamos solamente la ética en nuestras sociedades, el código que dice qué está bien y qué está mal. Si sos racista, la gente te va a despreciar. Si golpeás a tu esposa o acosás sexualmente a tu secretaria, vas a ir preso. Pero eso no es un cambio real. La mentalidad no cambia, sólo cambia la noción de qué está bien o mal para la sociedad, y ese es el gran problema.

Intuyo que es por esto que ganó Donald Trump. Sí, un tipo racista, misógino, homofóbico, y probablemente con carencia de pensamiento crítico por negar el cambio climático. Entre otras cosas, pasó el Brexit, el partido neonazi entró al parlamento en Grecia y en Austria, y Le Pen es la candidata preferida en Francia. Estos eventos sucedieron gracias a la genialidad de la gente detrás de ellos, que entendió lo antes explicado y lo usó en su ventaja. Ellos apuntaron a las masas que sólo habían modificado sus posiciones a nivel superficial. Estas personas convirtieron a lo no ético en ético nuevamente.   

Todos aquellos que creyeran en algo pero no lo pudiesen expresar por nuestro progreso superficial pudieron alzar sus voces nuevamente gracias a estos personajes. Y entonces el racismo, sexismo, homofobia, islamofobia y xenofobia inundaron nuevamente nuestras sociedades y nuestras calles.

Mi madre una vez me contó que hay una famosa frase que dice “Cada pueblo tiene el gobierno que merece”. Luego, la corrigió: “Cada pueblo tiene el gobierno al que se le parece”. Y tenía razón. El Brexit y Donald Trump nos mostraron que un gran porcentaje de nuestra sociedad nunca dejó de discriminar y estar lleno de odio hacia el prójimo. Todos estos eventos nos muestran cómo el nacionalismo populista sigue siendo una gran manera de ganar elecciones, cómo el odio es una herramienta poderosa para mover multitudes.

Otro problema que facilita que extremistas de ultraderecha tengan tal cantidad de poder alrededor del mundo es la población apolítica. Por ejemplo, en EEUU el 43% del padrón electoral decidió no votar. En el Reino Unido un 28% del padrón también se abstuvo. Podría pensarse que a una gran cantidad de los adultos no les importa el futuro de su país. La gran diferencia de porcentaje entre el Reino Unido y EEUU se debería a que EEUU sufrió del fenómeno de votar al “menor de dos males”, aumentando el margen de no votantes. ¿Cómo puede ser que esto suceda en el siglo 21? Teniendo internet e información al alcance de la mano, podemos buscar fácilmente qué candidato se alinea mejor con nuestros intereses y nuestra manera de pensar. Podemos ver sus declaraciones, su agenda política, su equipo político, hasta incluso qué dijeron 10 años atrás y cómo cambiaron sus puntos de vista y por qué.

Es un hecho conocido, gracias a muchas entidades de estadísticas, que las tasas de discriminación en escuelas y los mensajes de odio hacia miembros de las comunidades musulmana y LGBT tuvieron un pico durante la campaña de Trump. Sí, durante la campaña, antes de que ganara. Esto muestra cuánto impacta el discurso de un candidato, e incluso más el de un presidente, a la población. La inestabilidad económica y la recesión utilizan a líderes políticos como chivos expiatorios. Éstos son una ilusión, una respuesta imaginaria a problemas complejos. Esto no es noticia, a lo largo del siglo 20 oradores populistas han generado odio en muchos países a través de la creación de enemigos imaginarios para que la gente pudiera odiarlos y así olvidarse de otros problemas reales. Hitler tenía a los judíos, Chávez a EEUU. ¿Por qué no podría entonces Trump tener a los musulmanes, los mexicanos y China? ¿A quién no le gustaría que nuestros problemas más complicados se resolvieran con alguna de estas simples soluciones que aportan los oradores populistas? Lamentablemente, el mundo no funciona así.

Sólo 492,306 de 3,806,471 personas entre 18 y 24 años de edad votaron en el referéndum para el Brexit de la UE. ¡Eso es sólo un 36%! Las ideas son cruciales para efectuar un cambio real, pero la ejecución es el factor clave. Las personas que tienen entre 18 y 29 años conforman el 20% de los votantes, eso es un gran porcentaje. Definitivamente deberíamos usar nuestro poder de voto. Fuimos criados en una sociedad más avanzada, con menos xenofobia, racismo y homofobia. Los jóvenes tienen que entender cómo pueden hacer un cambio con sólo presentarse. ¿Por qué perder entonces a este gran 20%, que puede pelear contra todos esos aspectos negativos? No podemos permanecer sentados.

¿Estamos entonces condenados? ¿Deberíamos abandonar nuestros ideales de progreso real y aceptar esta ola de odio que está inundándonos? Absolutamente no. Este es el mejor momento, mejor que antes jamás, para recordar un pensamiento clave: ningún candidato presidencial, ni diario, ni ley contra la inmigración, ni partido extremista de ultraderecha puede determinar cómo vivimos nuestras vidas. No representan a la totalidad de nosotros, son sólo leyes y gente que fueron votadas en un sistema fraudulento, que van a cambiar en cuestión de años. Vivimos con un gobierno representativo que muchas veces es confundido con la democracia que fuera establecida 2500 años atrás en la Grecia antigua, pero ese va a ser un tema para otra ocasión. Este Odio sólo se refleja en nuestras vidas diarias si lo dejamos pasar, si optamos por ignorarlo cuando nos rodea. Recuerden que siempre pueden elegir entre aceptar lo que venga, o combatirlo con empatía.

Ahora más que nunca debemos forzar a nuestras mentes a hacer un cambio realmente consciente para lograr un progreso real. Debemos luchar contra este pasado de extremismos y odio que vuelve a perseguirnos nuevamente. Creo que la historia humana no es tan cíclica como algunos piensan, y esta ola de odio puede ser dejada atrás, así como se olvidan las viejas noticias, para lograr un futuro más próspero y brillante. Steven Pinker, un famoso psicólogo, escribió un libro titulado “Los Mejores Ángeles de Nuestra Naturaleza: Por qué Decayó la Violencia (The Better Angels of Our Nature: Why Violence Has Declined)”. Este libro estudia que el rasgo más importante que marcó nuestro éxito como raza fue la colaboración colectiva. La mente humana descubrió miles de años atrás que es más fácil entender, colaborar y amar que odiar y discriminar. Entonces… ¿por qué molestarnos con este sinsentido?

¿Qué pasó con las potencias emergentes? El caso de los BRICS.

El caso de los BRICS:

¿Qué pasó con las potencias emergentes?

Las potencias emergentes de este siglo parecen estar viviendo una etapa difícil. Los BRICS están atravesando el desafío que determinará su status como potencias emergentes o se transformarán en potencias ‘sumergentes’. ¿Deberán poner en orden sus casas para salir a jugar?

Desde inicios de este siglo parece existir un consenso generalizado de que el mundo se encuentra en una etapa en donde el poder está más desconcentrado, pero que no llega a ser un mundo multipolar. Ciertos países están en mejores condiciones para ascender a una categoría de poder superior a la que tuvieron en décadas anteriores.

Como ejemplo de estos países podemos encontrar al grupo BRICS. Esto nace como reacción a un estudio del grupo de inversión Goldman Sachs de 2001 sobre la capacidad económica, identificando a los mercados que, por su dimensión y crecimiento potencial, podrían lograr un influyente rol como motor de la economía global. Brasil, Rusia, India y China, actuaron como respuesta y vieron esta oportunidad para legitimar su pretensión de protagonismo en el sistema internacional, porque al ser considerados como los futuros motores de la economía mundial, ganaban un disparador para estructurar una estrategia de ascenso como potencias emergentes. Entonces el grupo BRICS surge en un sentido económico para luego transformarse en un foro informal de naciones que buscan incidir en los debates y decisiones de la gobernabilidad global. La incorporación de Sudáfrica, personificando la S del acrónimo BRICS, se da para ganar representatividad pero también obtener alcance político.

Los BRICS ganaron prestigio como las potencias emergentes del Siglo XXI. La atención inicial a sus capacidades reales como el territorio, la población y los recursos materiales, termina viéndose obnubilada por la actividad diplomática de sus funcionarios. Los discursos y análisis pecaron de optimismo sobre la proyección de ascenso de estos países como potencias emergentes. Hoy en día, a 15 años del estudio que dio nacimiento al grupo BRICS, poco se habla de este bloque y la realidad demuestra que cada uno de ellos está enfrentando retos propios y de coyuntura regional, que los llevan a enfocarse primordialmente en su esfera política interna.

Ascenso prematuro

Dentro de la estrategia de los BRICS por posicionarse como potencias emergentes y ser interlocutores válidos entre las ya consideradas potencias y países en desarrollo, se ve la necesidad de reafirmar la condición de ‘emergente’ a través de la construcción de una perspectiva que el resto del mundo tiene de estos países y su correlato en la propia imagen (1).

La mirada externa y la percepción propia construyen una retórica que se basó inicialmente en los recursos reales, pero que luego se transformó en una serie de promesas que no se tradujeron en verdaderas cuotas de poder. Esa tendencia a exagerar el poder, provocó que estas perspectivas proyecten el rol que debería ocupar el país en el futuro asumiendo una tendencia de crecimiento constante, generando la condición de ‘potencia prematura’ (2), sin tener en cuenta otras dimensiones como la política, la militar o la cultural. Continuar leyendo…