Negocios

Empresas: de las utilidades al bien común

Las movilizaciones a lo largo y ancho del planeta en el año 2011, sin duda han marcado un precedente que quedará en la historia del comienzo del Siglo XXI. Desde los indignados de España, Occupy Wall Street, y hasta el movimiento estudiantil chileno, encontramos un factor común, un descontento hacia un sistema, que hoy en día ha adquirido un carácter global, marcado por el individualismo y orientado hacia el bienestar material, donde el poder no está en las manos de la gente y de grandes desigualdades. No es que falten recursos, tecnología o medios, para lograr un mayor bienestar general, lo que acontece es que yace profundo una injusticia en todo el sistema: ¿por qué algunos tienen acceso a ciertos privilegios sólo por sus posiciones de poder, y los demás tienen que quedarse atónitos mirando?. No olvidemos que la crisis financiera que estamos viviendo fue generada por empresas financieras que tomaron prácticas sumamente arriesgadas, especulando con el boom, causado por un sobre crédito en el sector vivienda de Estados Unidos, ¿Es justo que el resto del planeta tenga que pagar con mayor desempleo, pobreza y deudas esta especulación? ¿Perdieron las empresas involucradas? No, perdieron las personas. ¿Cómo debe leer la empresa este nuevo escenario? ¿Qué acciones ha de emprender?  Continuar leyendo…

Validando la Idea

Este artículo es parte de una serie sobre cómo ir de “tengo ganas de emprender” a un pequeño emprendimiento en marcha, y más allá. Si no leíste los artículos anteriores, te recomiendo que lo hagas yendo al primero, que contiene un breve índice.

Tenés tu idea. Se la contás a unos pocos amigos y te confirman lo que pensabas: si la implementás, claramente te vas a hacer millonario. Te encerrás en una habitación y durante 6 meses te dedicas a desarrollar el producto y todo lo relativo a transformar tu idea en un negocio exitoso (o igual de trágico, gastas algunos miles de dólares en alguien que lo desarrolle por vos). Después de 6 meses llega el día del lanzamiento. Pasa un día, nadie compra. Pasa una semana, nadie compra. Después de un mes sin un solo cliente te das cuenta: estuviste 6 meses trabajando en un producto que a nadie le interesa. Buenas noticias: este post es sobre cómo testear tu idea sin siquiera tener un prototipo armado.

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