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Youth 20 Dialogue en Berlín

Unos minutos con Julia Amerikaner, representante de los jóvenes argentinos.

El Youth 20 Dialogue es el foro oficial del G20 para jóvenes.  Al igual que el SABF, está orientado a congregar a jóvenes profesionales de diferentes culturas para discutir el futuro de la agenda internacional.  En esta edición, uno de los representantes de Argentina fue Julia Amerikaner.

 

SABF: Contanos un poco cómo se desarrollaron las actividades durante los días de la conferencia.

Julia Amerikaner (JA): La conferencia duraba una semana y participaron más de 70 jóvenes de distintos países y organizaciones. Este año no solo estaban los representantes de países del G20, sino países invitados (como Noruega y Singapur) y organizaciones multilaterales, como el World Trade Organization, World Labour Organization, United Nations y organizaciones regionales como el Asia-Pacific Economic Cooperation (APEC).

El producto final es un comunicado especial de 25 páginas que resume 10 ejes que la juventud considera prioritaria. Entre ellos: economía global, igualdad de género, digitalización, desarrollo sustentable, terrorismo, migración y refugiados, entre otros.

Durante los primeros días de la conferencia, nos reunimos en talleres informales para discutir estas temáticas y proponer recomendaciones para los gobiernos del G20. Después, cada uno elegía su eje y lo trabajaba en equipo. Entre medio, también tuvimos la oportunidad de reunirnos con expertos en cada tema y así enriquecer nuestro trabajo. Luego del primer borrador, cada equipo debía presentar su tema ante el resto de la conferencia y revisamos cada punto entre todos.

El consenso era clave: hubo fácilmente 5 borradores antes de llegar al documento final (¡y muchas noches despiertos hasta las 4 am!). Discutimos sobre las ideas a incluir (o párrafos enteros para borrar); la naturaleza de las recomendaciones y la capacidad de los Estados para implementarlas.

Después de cerrar el documento, cada grupo eligió a un orador para representar el tema ante Merkel. El orador tenía dos minutos para exponer su idea y luego aceptaba preguntas de Merkel.

 

SABF: ¿Cómo se trabajaron los diferentes temas? ¿Cuál te intereso más?

JA: Al principio los temas se trabajaron entre todos; era un intercambio libre de ideas, opiniones y puntos de vista. Luego, cada uno debía enfocarse en un solo tema (y así se formaban los equipos de trabajo; en general eran de 4 a 10 personas). En mi caso, me apasionaron tres ejes: anti-corrupción, digitalización e igualdad de género.

Finalmente, elegí trabajar en el comité de digitalización. Para entender mi decisión, hay que saber que trabajo como asesora en el Ministerio de Cultura de la Nación. Cuando empecé, hace casi año y medio ya, todo se hacía en papel. Hoy en día, estoy liderando un proyecto para implementar una plataforma digital para organizar el trabajo del Ministerio; desde la planificación de sus actividades hasta la ejecución del presupuesto. Siento que tenía mucho para aportar al grupo de trabajo, así como profundizar mi propio conocimiento y aplicar lo aprendido en mi país. Realmente siento que la modernización del Estado es importante para progresar y mejorar la calidad del servicio que le brindamos al ciudadano.

 

SABF: Al trabajar sobre la temática de la digitalización en un ámbito tan diverso, ¿qué inquietudes surgieron?

JA: Voy a hacer una observación (podría considerarse como “inquietante”), y voy a decir algo muy obvio: nuestro contexto, el lugar donde crecimos y las cosas que nos rodean realmente definen nuestra manera de ver el mundo. Digo esto porque me sorprendió que el comité de igualdad de género (compuesto enteramente por representantes europeos y ninguno latinoamericano) no incluyera la violencia de género en su primer borrador. La delegación argentina, junto con la mexicana, solicitó que se incluyera un párrafo en el comunicado oficial sobre violencia de género y violencia doméstica.

Esta anécdota sirve para enfatizar que la diversidad, especialmente dentro de un grupo de trabajo, es importante. Creo que si Argentina y México no hubieran sido parte de la discusión, no se hubiese mencionado la violencia de género en el debate sobre igualdad; un error gravísimo, en mi opinión.

 

SABF: A la hora de promover los objetivos del G20, ¿qué rol tiene la Argentina y qué crees que es más urgente reforzar?

JA: Creo que la Argentina tiene una oportunidad única el próximo año al asumir la presidencia del G20. Solo hay tres países latinoamericanos (México, Brasil y Argentina) en el grupo, con lo cual creo que el país puede enfatizar ciertos temas de una manera única: la pobreza y la migración como algunos temas primordiales. Pero también me gustaría que el país tome una mirada de largo plazo y destaque la importancia de un desarrollo sustentable y políticas de energía renovable, así como igualdad de género y digitalización.

 

SABF: ¿Qué fue lo que quisiste transmitir de la Argentina al resto de los participantes?

JA: Me hice muy amiga de las delegaciones de Corea, Indonesia y Singapur. Todos ellos me decían que yo era la primera argentina que conocían. Eso dice todo. Como representante, uno busca transmitir lo mejor de su país: la simpatía argentina, la amistad pero también el ingenio argentino para resolver problemas. Quise transmitir que somos un país abierto, amigable y, ante todo, dejar una buena impresión.

 

SABF: Tuvieron entrenamientos sobre discurso público, ¿hay alguna herramienta que quisieras compartir?

JA: Estas conferencias te demuestran la importancia de la oratoria. Para el que no tiene mucha experiencia, creo que lo más importante es perder el miedo y animarse: empezar a hablar en público, de a poco, sin vergüenza y con convicción. A la hora de preparar un discurso, lo mejor es anotar primero las ideas que uno quiere transmitir y generar algo coherente, donde una idea te lleve naturalmente a la otra. Ante todo, ser claro y conciso, dar ejemplos.

 

SABF: Uno de los ejes del Y20 fue la falta de oportunidades económicas para los jóvenes y la falta de la participación de los jóvenes en la economía global. Según las estadísticas, el 25% de los jóvenes de las naciones tienen ingresos medio y el 15% de las naciones con ingresos más elevados no estudian, trabajan o están siendo capacitados (OECD, 2017). ¿Cuál es tu perspectiva?

JA: Este tema fue uno de los ejes: empleo joven. Es algo que preocupa muchísimo; desde Latinoamérica hasta Europa, África y Asia. Ante todo, creo que la clave es la participación de la juventud en la política y organizaciones de la sociedad civil.

 

SABF: ¿Cómo fue poder compartir un tiempo con Angela Merkel?

JA: Fue increíble. Creo que la presencia de un Jefe de Estado –y alguien tan influyente en el escenario internacional como Merkel– fue un mensaje positivo para nosotros y una señal importante para la juventud. Significa “nos importa lo que están diciendo”, ya que generaron el espacio institucional para darnos una voz. Por otro lado, Merkel también hizo muchas preguntas y se le notaba atenta e interesada. No fue solo una “escucha pasiva” de su parte sino que realmente nos obligó a defender nuestros puntos o desarrollar otros. Al grupo de digitalización, por ejemplo, le preguntó sobre la inteligencia artificial y los desafíos del futuro.

 

SABF: ¿Qué expectativas tenés para el G20 que se viene en Argentina?

JA: Quizás me repita un poco… Pero mi expectativa es que esta es una gran oportunidad para que la Argentina se muestre ante el mundo. Me encantaría vernos a la vanguardia, liderando la agenda regional en temas como digitalización, igualdad de género y desarrollo sustentable.

 

SABF: ¿Alguna anécdota para compartir?

JA: ¡Uf, mil!, pero me gusta contar la anécdota de cómo conocí a la delegada de Arabia Saudita. Ambas participamos al principio en un taller sobre igualdad de género y a medida que yo hablaba (o ella), se desarrolló una sensación de complicidad. Teníamos mucho en común, todas las ideas que compartimos estaban en sintonía. Ella decía algo y yo pensaba “tal cual”. Yo decía algo y ella me miraba como diciendo “estoy totalmente de acuerdo”. Cuando terminó el taller, ella se acercó y me dijo (en inglés) “no nos conocimos todavía, ¿verdad?” Y yo le contesté “no, pero siento que deberíamos”. Después de eso, y junto con la delegada de Singapur, pasamos horas charlando sobre distintos temas, siempre sintiendo que teníamos una conexión especial. Eso es algo increíble que te brindan este tipo de conferencias internacionales: la capacidad de conectar al instante con personas de ambientes totalmente distintos, que quizás conociste hace dos días.

 

SABF: De los desafíos globales planteados, ¿cuál te gustó más?

JA: Mi favorito es Assuming Responsibility. Ya su título expresa una idea clave: lo que pase es nuestra responsabilidad. Es hora de asumir esa responsabilidad y ser proactivos a la hora de solucionar problemas que aquejan al mundo hace cientos de años: guerra, migración forzosa, enfermedades, injusticia. En un mundo cada vez más conectado, me parece irresponsable mirar al otro lado y decir “esto no es mi problema”. No lo va a arreglar otro y esto te afecta a vos también. Todos tenemos el potencial de ser agentes de cambio.

 

Diversidad en la tecnología y por qué la necesitamos

En la industria de las TIC es sabido que no hay mucha diversidad entre quienes construyen la internet. ¿Por qué es un problema y cómo debemos afrontarlo?

La tecnología está en todos lados. La usamos para comunicarnos con nuestros compañeros de trabajo, con nuestra familia, con nuestros amigos. Usamos la tecnología para buscar información, para obtener nuestras noticias, para aprender y para crecer. Siendo un factor tan omnipresente en nuestra vida, en la vida de todos, es imperativo que la tecnología esté hecha para todos. Es aún más importante que la tecnología esté hecha por todos.

Mientras es cierto que la mayoría de la gente nace siendo naturalmente empática, nuestra empatía tiene un límite. Por dar un ejemplo sencillo, el fin de semana anterior nos olvidamos de comprar postres veganos para un evento. La razón: quien siempre piensa en ese tipo de cosas es nuestra amiga vegana, quien estaba ausente en ese momento. Uno puede esforzarse en ser empático y ponerse en el lugar de otros, pero el no compartir su realidad hace que sea insuficiente.

Por supuesto, la falta de empatía al construir un producto puede ir más allá de las sensibilidades y afectar también a la funcionalidad. Un gran ejemplo de ello son los algoritmos de reconocimiento facial. En el caso de Joy Buolamwini, una estudiante afroamericana del MIT, su cara no estaba siendo reconocida consistentemente por el algoritmo de detección facial que estaba usando para completar sus estudios. Para poder testear sus trabajos tuvo que recurrir incluso al uso de una máscara blanca, a fin de incrementar el contraste en ambientes de baja luminosidad y que su cara fuese detectada.

¿Significa esto que quien sea que haya creado los algoritmos de detección facial es racista, o que el algoritmo en sí tiene sesgos de raza? En lo absoluto. La mayoría de los programas de detección facial usan inteligencia artificial, donde una red neuronal debe ser entrenada con un conjunto de muestras (en este caso caras) que le permita determinar patrones para usar de parámetros de comparación. La mayor causa de que rostros negros no sean reconocidos, o que a los ojos rasgados se los califique como cerrados, es que el conjunto de muestras usado para entrenar la red neuronal no fue lo suficientemente diverso.

Si bien puede parecer difícil que un individuo influencie cómo el bloqueador de pantalla de un teléfono detecta ojos rasgados o cómo es que los algoritmos de prevención de crímenes  identifican sospechosos, la verdad es que todos tenemos una función. La clave es la diversidad, y todos podemos empezar por alentar a otros a que se involucren. Algunos ejemplos de esto son Rails Girls y Django Girls, organizaciones cuyo fin es incrementar la proporción de mujeres en la tecnología, y Black Girls Code, organización cuyo fin es incrementar el número de mujeres de color en los espacios virtuales. Otro gran ejemplo es la Liga de Justicia Algorítmica, creada por Joy para destacar el sesgo algorítmico.
Si alguna de estas historias te hace sentir identificado, involucrate. Si alguna vez te pareció difícil usar una aplicación o página web debido a tu etnia, edad o discapacidad, hacé que tu comunidad se involucre. Educalos, atraelos a la industria. Incrementá la diversidad en los equipos de desarrollo y en los grupos de prueba. Si por el contrario nunca tuviste problema alguno, hacé un esfuerzo especial por notar la disparidad social. Empezá por mirar a tu alrededor. Inspeccioná la empresa donde trabajás y analizá si es lo suficientemente diversa. Alentá la diversidad. Mejorá la tecnología.

La era dorada de la digitalización

Para 2030, está previsto que 2 billones de puestos de trabajo vayan a desaparecer, lo que representa aproximadamente el 50% de puestos disponibles en el planeta. ¿Qué significado tendrá esto para nosotros en sólo 13 años? ¿Será que estaremos devastados por el desempleo y la inequidad social? ¿O será que habremos entrado en una época dorada del desarrollo?

En Grecia, la época clásica (entre el Siglo 4-5 AC) implicó una explosión cultural de desarrollo en filosofía, ciencia, arquitectura, arte, teatro, literatura y la fundación del sistema político conocido como la Democracia. Fue un período de creación y producción intensa que indudablemente marco el desarrollo del mundo Occidental como lo conocemos hoy.

El catalizador que llevó a que este período pudiera surgir fue la transición de la subsistencia en base a la agricultura y que todo hombre se valga a sí mismo, al desarrollo de la cosecha moderna y el surgimiento de la clase burguesa con el comercio en forma colectiva. En este punto podemos ver como los modelos social, económico y político se diversifican en gran manera. Por sobre todo, podemos ver la creación del concepto de tiempo libre. Naturalmente, ¿cómo puede un hombre que tiene que cultivar la tierra desarrollar tiempo para observar las maravillas del mundo? Él necesitará de alguien para que trabaje esa tierra en su lugar. Analicemos el surgimiento de la esclavitud. Con todo el arduo trabajo del día completo, el hombre tiene más tiempo para organizar sus campos y considerar otras cosas. El concepto del trabajo y tiempo libre resurge y tenemos un nuevo sistema de jerarquía: los que tienen el tiempo libre, y los que no.

Ante la ausencia de una segunda etapa de esclavitud, ¿qué podría modificar nuestro sistema socio-económico de forma tan significativa que liberase a la fuerza de trabajo a tal punto? Miremos alrededor y podremos adivinar: desarrollo de Inteligencia Artificial, chatbots, autos no tripulados, tecnología de todos los días. En nuestro mundo moderno, los humanos no necesitan hacer todo el trabajo que se pueda automatizar.

Analicemos el desarrollo de los robots.

Está estimado que para 2030, habremos perdido 2 Billones de puestos de trabajo alrededor del planeta. La mayoría de estos trabajos implicarán la reducción de empleos no profesionalizados. Más y más trabajos requerirán menor trabajo humano porque un robot podrá hacerlo mejor. ¿Será esto considerado una tragedia para los trabajadores poco profesionalizados? ¿O será que haber encontrado mayor tiempo para tiempo libre reorganizará nuestro mundo para dejarnos involucrar con más pensamientos abstracto-creativos? ¿Sera que la población pasará de trabajar porque necesitamos obtener un ingreso a involucrarnos más con el modelo económico actual, o pasaremos a tener población que trabaja porque quieren y porque sienten pasión por algo, porque tienen un talento?

Gallup ha estado midiendo el compromiso laboral de los empleados en los Estados Unidos desde los años 2000 y ha notado números consistentes cuando se refiere a empleados activos, entusiastas y comprometidos con su trabajo. Ese número es 32%, con un porcentaje global de solamente un 13%. El resto de los empleados, el otro 68-87% son significativamente menos productivos, pero igualmente pagos con respecto a sus colegas altamente productivos y motivados.

Los empleados poco felices no son solamente disruptivos en sus ámbitos laborales, sino que también generan presión en nuestros sistemas de salud. Estudios estadísticos de campo de la Universidad de Carnegie Mellon ha por primera vez demostrado evidencia que estar bajo un estrés psicológico continuo contribuye significativamente a más altos porcentajes de atracción de enfermedades porque el Sistema inmunológico del cuerpo humano pierde su capacidad de respuesta.. ¿Qué pasaría con nuestros sistemas de salud si pudiéramos reducir el número de personas que reciben tratamientos por cuestiones de estrés laboral?

Preparándonos para el mundo digital, Finlandia ha comenzado a evaluar un ingreso universal donde selecciono al azar 2000 ciudadanos desempleados para que reciban un subsidio de supervivencia. Ellos continuaran pagando este importe aun si estas personas encuentran empleo.

En el World Government Summit en Dubai, Elon Musk advirtió que los gobiernos necesitaran comenzar a mirar seriamente el ingreso universal a medida que más trabajos se automaticen. A pesar de esto, el expreso preocupación que el mayor desafío será que las personas encuentren significado en un mundo donde mucho de nuestro propósito sale de nuestro empleo.

Estamos ante un punto de inflexión. Trece años nos separan de la potencial perdida de 2 billones de puestos de trabajo. En un nuevo tiempo, que requiere cambios y adaptaciones de los sistemas políticos, económicos y sociales del mundo entero. ¿Responderemos asertivamente? ¿Abrazaremos nuestro tiempo libre y adaptaremos nuestros sistemas socio-políticos para que se acomoden a nuestras vidas? ¿Ajustaremos lo que tenemos o pondremos en proceso nuevas ideas? ¿Si nuestra tecnología está desarrollándose de forma improcedente, que nuevas innovaciones descubriremos a lo largo del tiempo que tendremos para crear?

Tal vez estamos en las puertas de una nueva explosión cultural. Camino a 2030, el amanecer de la próxima época dorada de nuestra generación.

La era de la desinformación

Imaginá la siguiente situación: es martes, es tarde, y recién llegás a tu casa. El día fue largo, durísimo, así que decidís entrar a tu red social preferida para desconectarte un rato. Tus noticias están llenas de lo mismo de siempre: chistes acerca del último político mediático, videoclips de algún artista pop, memes acerca de un chef turco y una avalancha de fotos de bebés y recuerdos de aniversario de casamiento. Bajás, bajás y bajás en la página, hasta que encontrás un video de un gato. Ahora sí, a relajarse.

Este comportamiento no es sorprendente. El exceso de información crea una saturación de nuestros receptores, causando que bloqueemos nuestros sentidos. Hay tanta, que realmente es un esfuerzo asimilar todo. Tendemos a absorber sólo la información que está preprocesada, lo fácil. Esto puede estar fuertemente ligado a que la pereza es un rasgo evolutivo en los humanos[1]. Estamos diseñados para ahorrar energía en un entorno donde las calorías disponibles son limitadas. Por supuesto, esa no es nuestra realidad actual, pero el rasgo evolutivo sigue siendo parte nuestra.

Esto nos lleva a las mayores causas de la desinformación: la falta de diversificación y la falta de verificación de fuentes. Continuar leyendo…

“Objetivos Globales, Acciones Conjuntas”

Este viernes 2 de diciembre se desarrolló la esperada presentación del SABF 2012, donde se expusieron los logros alcanzados en la séptima edición y se introdujeron los objetivos y el tema central para el nuevo año de trabajo. Se presentó también al nuevo equipo organizador, quienes serán los encargados de realizar las tareas necesarías para llevar a cabo la próxima edición del foro. El evento ocurrió en el Aula Magna del ITBA y asistieron ex-participantes, familiares del equipo, ex-organizadores y miembros de la comunidad SABF en general.

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