Economía

Somos presos del bolívar

Cuando se apellida de “fuerte” al bolívar venezolano ya no es por su prometida -y nunca cumplida- robustez y estabilidad, más bien hoy pareciera referirse a una fortificación.bolivar-venezuela

El bolívar fuerte es la prisión más grande de Venezuela, en ella se encuentra la mayoría de la población, privada de libertades que hace unos cuantos meses eran posibles usando la moneda local: adquirir vehículos y sus repuestos, pasajes aéreos internacionales y medicinas importadas.

A excepción de Colombia, nación fronteriza, ningún otro país acepta el bolívar en sus casas de cambio, ni siquiera los países afines políticamente con Venezuela como Bolivia, Argentina, Nicaragua o Ecuador. Este último adoptó hace 15 años el dólar estadounidense como moneda de curso legal logrando, entre otras cosas, estabilizar los niveles de inflación al impedir a los funcionarios públicos de turno cometer “señoreaje”, es decir, emitir papel moneda sin respaldo alguno, situación que ha protegido el ingreso real de los ecuatorianos quienes actualmente perciben un salario mínimo promedio de 354USD, en contraparte a los venezolanos, quienes devengan 32USD a razón de 174Bs por dólar según la tasa oficial SIMADI al momento de escribir estas líneas.

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Economía, la ciencia en un tablero de ajedrez

En los casi diez años que vengo dictando cursos de economía introductoria, cada vez tardo más tiempo en definir el concepto de economía. Recuerdo que en los primeros años, a los pocos minutos de comenzada la clase lo definía. Iniciaba así: “la economía es la ciencia …”. Independientemente que me volcara a una definición clásica, neoclásica o keynesiana (si es que la hay estrictamente), siempre comenzaba de la misma manera. Hoy en día, tardo una clase y media para arribar a una definición.

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La inflación, problema resuelto

Las discusiones y palabrerías que giran en torno a la inflación abundan y redundan. Muchos debates que hace tiempo fueron superados vuelven a aparecer en escena como si fuesen novedosos o problemáticos (…que no está claro si la inflación es tan mala, que es difícil determinar qué niveles son peligrosamente altos, que aún no se sabe cómo combatirla/prevenirla, etc., etc.) Pareciera entonces que hay un problema en la teoría económica, que aún no logró dar respuestas a estas y otras preguntas en torno a la inflación.

Sin embargo, si recorriésemos las discusiones económicas que se suscitan actualmente en cualquier universidad o banco central del mundo, nos encontraríamos con que este tema no figura en ninguna mesa. Así es, en ningún país del mundo se está discutiendo las causas de la inflación ni se piensa la posibilidad de que inflaciones altas puedan traer consecuencias favorables para la economía (para evitar ambigüedades, digamos que al menos no hay duda de que una inflación que alcanza 2 cifras es alta y peligrosa).

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“Me muevo para aquí, me muevo para allá” – Dólar Blue

Esta semana, los ciudadanos argentinos asistimos a un suceso económico revelador. El precio del dólar, con sus subidas y bajadas, mostró su verdadera esencia: es impredecible, no hay manera de saber hacia dónde se moverá el día de mañana. Va de nuevo y en negrita, por si estaban distraídos. No hay manera de saber hacia dónde se moverá el precio del blue el día de mañana.

En este contexto, lo ocurrido en el espacio público merece nuestra atención. Tras una semana de fuerte caída, una gran cantidad de economistas salieron a explicar por qué bajaba. Luego, tras el rebote de esta semana, otros tantos salieron a explicar por quPronósticos Económicosé volvía a subir. Claro, con el diario del lunes todos podemos dar explicaciones (de lo sucedido). Lo curioso es que la mayoría de las opiniones revelan una pretensión de conocimiento extraordinaria. Por la forma en que se lo explica, pareciera obvio (“natural”) que el dólar haya seguido el camino que siguió.

En este marco me parece necesario insistir una vez más con lo que dije al comienzo: NO HAY MANERA DE SABER CUÁL VA A SER EL PRECIO DEL DÓLAR EN EL FUTURO (se los dejo en forma de poesía por si lo quieren enmarcar). Pero esperemos un segundo.

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La economía de tu vida (y de tu mundo)

El pasado 7 de octubre se realizó la segunda jornada del ciclo de charlas organizado por el SABF. En esta ocasión hemos recibido a Tomás Bulat, economista y autor de “Economía Descubierta” y “La Economía de tu Vida”. En la charla Tomás habló principalmente dos temas: cómo la economía afecta nuestra vida, y cómo será el desarrollo del mundo y sus implicancias en los próximos 40 años.

 

La Economía de tu Vida

La vida está conformada por decisiones. Algunas son grandes decisiones: ¿dónde estudio?, ¿con quién me caso? Sin embargo, la gran mayoríabulat1_opt de las decisiones son pequeñas: ¿salgo a comer afuera?, ¿me endeudo?, ¿voy al cine?. Muchas de estas decisiones son decisiones económicas. Pero, mucha gente suele decir “yo no entiendo nada de economía”. No saber cómo funciona un motor no impide que la gente maneje. Lo mismo sucede con la economía; no saber cómo funciona no impide que hagamos economía, ya que la toma de decisiones económicas implica el ejercicio de la economía.

Tomás sostiene que para poder tomar mejores decisiones económicas debemos entender mejor la economía. Inflación, control cambiario, convertibilidad; son ejemplos de términos económicos que hemos escuchado muchas veces. Pero, ¿sabemos realmente qué significan? O más importante aún, ¿sabemos qué implican?  El comprender la economía, según Tomás, conlleva a que las personas puedan cuidar sus ahorros, defender lo suyo. En sus libros, él busca proveer a los lectores de herramientas y consejos… pero no soluciones ya que, aunque a todos nos pasa lo mismo, somos todos distintos, y la mejor decisión depende de la situación en las que nos encontremos.

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La coyuntura económica argentina – Parte II

El sector monetario

En la primera parte de esta entrega hice un resumen de la situación actual del sector real de la economía argentina. Tal como expliqué en esa ocasión, el año 2013 cerró con importantes tensiones en el plano económico, siendo una de ellas el altísimo nivel de gasto público que se financiaba principalmente con emisión monetaria, lo que generó un alza en el ritmo inflacionario y gran presión sobre el tipo de cambio paralelo y las reservas del Banco Central.

A comienzos de este año se llevaron adelante una serie de medidas con el objetivo de estabilizar una situación que se tornaba cada vez más caótica: entre otras cosas se devaluó el tipo de cambio, se contrajo la base monetaria y se puso en marcha un programa de reducción de subsidios a los servicios de gas y agua. Estas medidas ya comenzaron a generar efectos sobre la economía real, en donde se observan señales de estancamiento y contracción de la actividad económica.

Pero el sector real es apenas una de las caras que tiene la economía del país. Si queremos comprender el funcionamiento de toda la maquinaria hace falta analizar también la otra cara: el sector monetario.  Continue reading…

Capitalismo somos todos

Capitalismo somos nosotros

El mundo es terriblemente cruel. Una de cada ocho personas padece hambre. Cada año, más de 165 millones de niños sufren de desnutrición y otras 250.000 personas mueren por consumo de drogas. La riqueza está distribuida de manera muy muy desigual, el 1% de la población tiene el 50% de la riqueza, mientras que el 99% restante pelea por la otra mitad. Guerras, enfermedades, castigos, sufrimientos; infinitas cosas que es mejor ni plantearse. Pensar que todo esto está sucediendo acá y ahora es terrible. Es realmente difícil asumirlo, y en tal caso, casi imposible soportarlo. Por eso preferimos entretenernos con otras cosas, mirar un poco la tele, jugar a la pelota, charlar con amigos, tomar unos mates. Mientras más cosas y más apurados estemos, mejor: menos tiempo para pensar todo lo que sabemos que está pasando mientras estamos en casa leyendo esto.

De hecho, ahora muchos de ustedes estarán enojados conmigo. Unos me dirán: “¿Y para qué pensar en esto ahora si estaba tan tranquilo con el mate y las medialunas?”, y otros tantos pensarán, “¿¿Y yo qué culpa tengo??”. A los primeros les pido disculpas, sigan con sus medialunas (y si pueden ¡agréguenle dulce de leche!). Si sos de los segundos, estás condenado a leer lo que sigue:

 

¿Quién tiene la culpa?

Echarle la culpa al capitalismo es fácil. Maldito sistema, que oprime a los más necesitados, que margina a los sectores más pobres, que permite que unos pocos se enriquezcan a costa de otros tantos, que incentiva las guerras encubriendo grandes intereses económicos, que está creado para saciar las ambiciones infinitas de los capitalistas y su incansable afán de riqueza. Digo, poner la culpa afuera, en algo donde pareciera que no tenemos ningún margen de acción, es sencillo. Nos libera de cualquier culpa o responsabilidad por todos esos terribles sucesos que acontecen a diario; incluso nos brinda un enemigo lo suficientemente ambiguo para combatir a la manera que nos parezca. Un enemigo tan poderoso que no sólo justifica el no hacer nada (todo lo que pasa es culpa del sistema) sino que, mejor aún, podemos pretender que estamos combatiendo todos esos males levantando bandera contra ese monstruo. Cada vez más, afirmar que estamos en contra del sistema capitalista nos libera de culpa. Pareciera que pegarle al capitalismo es ayudar a los más necesitados, que maldecir nos vuelve del lado de los sectores marginados.

Contra esa postura tan cómoda como seductora, me parece importante reconocer lo siguiente: quienes vivimos en este mundo somos nosotros (yo, vos, tu amigo que está ahí cerca, tu viejo que está laburando, etc, etc). Digo, en el mundo no hay más que personas de carne y hueso. Asumamos, entonces, que la responsabilidad de todas -o mejor dicho, de la gran mayoría- las cosas que pasan en nuestro mundo recae en las personas. Quienes sentimos, pensamos y actuamos somos nosotros. Luego, lo que ocurre en el mundo es el resultado de las infinitas interacciones de acciones y decisiones que tomamos todos nosotros a cada momento.

 

¿Con esto quiero decir que toda la “culpa” de lo que sucede la tenemos nosotros?

Con esto quiero decir que es absurdo dejarnos a nosotros –individuos- a un costado. Está claro que la responsabilidad de lo queCapitalism is Dead sucede en la sociedad está dentro de la sociedad y no afuera. Está en nosotros, humanos, y no en el “capitalismo”, sistema.

Según entiendo, el capitalismo somos nosotros. Eso que llamamos sistema no es más que una forma de coordinar las infinitas decisiones que tomamos los 7.200 millones de personas a cada segundo (al menos aquellas relacionadas con la producción, el intercambio y la distribución). En este sentido, reconozcamos que quienes actuamos, decimos y decidimos somos nosotros y, por lo tanto –y por favor-, no le echemos la culpa al capitalismo, ni al neoliberalismo (ni a los intereses ocultos, ni a las fuerzas del mal).

Escuchar “el capitalismo nos vuelve egoístas” me resulta simplista, facilista. Contemplemos, al menos por un momento, la posibilidad  de que la relación sea inversa. Que no sean las personas las que se adaptan al sistema, sino el sistema el que se adapta a cómo son las personas. Pensemos, entonces, que cabe la posibilidad de que el ser egoístas nos vuelva capitalistas.

En 1973 Alemania estaba dividida en dos: la parte occidental (capitalista) y la parte oriental (comunista). Entre ellas había un muro que impedía el paso de un lugar a otro. Del lado oriental, ese muro estaba rodeado de gente tratando de treparse y pasar al otro lado. Del lado occidental, nadie. Sucede que, si bien los sistemas alternativos al capitalismo suenan muy seductores (prometen un gran bienestar social, terminar con el hambre, la marginalidad, la pobreza, y todas esas cosas que suenan muy bien y que a todos nos gustaría) requiere de un compromiso social impensable. Requiere de individuos dispuestos a trabajar por el bienestar colectivo. De individuos dispuestos a esforzarse por el prójimo tanto, o más, que por ellos mismos. De individuos que hoy no existen.

 

Tampoco exageremos

Ok, es cierto; es necesario reconocer que el problema no está afuera sino adentro. Considero fundamental aceptar que la responsabilidad principal de lo que sucede en nuestro querido planeta está en nosotros y no en ciertos conceptos abstractos y grandilocuentes. Pero tampoco quiero exagerar. Si bien creo que la culpa –o responsabilidad- es principalmente nuestra como sociedad, pienso que, a la vez, no lo es tanto en cuanto a nosotros como individuos particulares. Digo, ninguno de nosotros  (ni yo, ni vos, ni tu amigo) tenemos la posibilidad de alcanzar grandes cosas actuando de manera distinta. Si cada uno decidiese cambiar su forma de actuar, el resultado global sería prácticamente el mismo (los niños seguirían sufriendo hambre, la desigualdad sería la misma, mismos niveles de contaminación, mismas niveles de violencia, etc, etc). Haciendo una estimación vaga e injusta, el peso de nuestras acciones y decisiones sería aproximadamente del 0,000014% (1/población mundial – el link muestra el minuto a minuto de la población mundial. ¡Es apasionante, no se lo pierdan! En este momento vamos por 7.229.195.231…! ).

En ese sentido, sacate el exceso de culpa que tengas y guárdate solo ese 0,000014%. Pero ojo, tampoco te vayas a tomar un mate como si nada. Acabamos de acordar que para que las cosas cambien se necesita de un cambio social, y para eso, el cambio individual es esencial. Pero como el impacto de nuestras acciones individuales es prácticamente nulo, actuar de manera distinta y responsable requiere de un gran compromiso (conciencia-respeto-tolerancia-paciencia). Así que cuando termines el mate tirá la yerba en donde corresponda; cuando te den vuelto demás devolvé la parte que no te corresponde; cuando veas a un niño en problemas fijate cómo podés ayudarlo; y cuando estés caminando por la calle sonreile al diariero como si fuera tu amigo. Todo eso a sabiendas de que no va a cambiar nada. Todo eso hay que hacerlo; aunque sólo sea por respeto a nuestros ideales, aunque sólo sea por amor al arte.

La coyuntura económica argentina – Parte I

El sector real

Aunque aún no contemos con cifras definitivas, las principales estimaciones de crecimiento apuntan a que, en 2013, la economía argentina se expandió un 3%. La agresiva política fiscal jugó un rol central en el resultado – para dar una noción, se pasó de un déficit de $ 84.000m en 2012 a uno de $ 124.000m en 2013, lo que equivalió a un aumento de casi el 50% en el rojo fiscal. Y como el déficit se financió en gran medida con emisión monetaria, la inflación trepó desde un 24% en 2012 a un 35% en los primeros meses de este año. Además, el exceso de pesos en manos del público generó presión sobre las reservas, las cuales pasaron de USD 43.200m en diciembre de 2012 a USD 30.600m en el cierre de 2013.

Frente a esta situación, que comenzó a volverse insostenible, el 2014 empezó con fuertes cambios de política económica. Desde el Banco Central se inició una importante contracción de la base monetaria: desde $377.000m hasta $ 349.000m en los primeros tres meses del año, y se depreció el tipo de cambio de $6.8/USD a $8/USD. Y el Gobierno, mientras tanto, dio importantes pasos en dirección a restablecer la confianza de los mercados: desde diseñar un nuevo índice de inflación oficial más creíble que el anterior, hasta la flexibilización del cepo cambiario y la colocación de deuda voluntaria, algo que no hacía desde el año 2008. También entabló discusiones con el Club de París y con las empresas que realizaron juicios en el CIADI (a fin resolver los pagos morosos), comenzó a revisar las cifras de crecimiento oficiales y anunció la reducción de subsidios al consumo de gas y agua – que tanto habían presionado sobre el gasto fiscal en 2013.

Entonces, la pregunta del millón: ¿Cómo reaccionará la actividad económica frente al nuevo set de políticas?

El nivel de actividad según el índice que computa la consultora Ferreres & Asociados está creciendo al 0,7% interanual en febrero de este año. Esto compara con un crecimiento promedio de 3% en 2013, como se mencionó antes, y refleja una notable desaceleración en los últimos meses, ya que en el IV trimestre del año pasado se creció al 1,9% interanual y en el III trimestre al 3,3%. La tendencia está clara.

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Si queremos darnos una idea de lo que se puede esperar para los próximos meses hace falta mirar más de cerca las principales variables que determinan la demanda agregada y el crecimiento.

Empecemos por el consumo privado. Con datos a febrero, los salarios del sector privado registrado muestran una importante caída en términos reales, que alcanza el 5,5% frente a los salarios de febrero del 2013. Esto representa una disminución en el poder adquisitivo de los consumidores y los efectos ya se hacen notar: ajustando por inflación, las compras en supermercados se contrajeron en un 2,6% en ese mismo período, y el consumo en shoppings lo hizo en un 4,1%. En estos últimos se sintió la mayor elasticidad del consumo frente a la de los supermercados, y el golpe que tuvo la devaluación sobre el precio de los bienes durables, de mayor presencia relativa en los centros comerciales.

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Y teniendo en cuenta que las paritarias para 2014 probablemente cierren con aumentos promedio de entre 28% y 30%, no deberíamos esperar un cambio de tendencia sobre el poder adquisitivo en el corto plazo.

Del lado de la inversión, se observa una situación de estancamiento con tendencia a la contracción. El índice de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) de Ferreres & Asociados muestra un virtual estancamiento en el primer bimestre del año en términos reales frente al mismo periodo de 2013, lo que compara con una suba interanual de 4,2% en el IV trimestre de 2013.

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Frente al pobre desempeño del consumo y la inversión, el impulso fiscal generado mediante gasto público sigue empujando a la economía: en el primer bimestre del año el gasto primario creció al 5,2% en términos reales frente al primer bimestre de 2013. Pero la continuidad del impulso fiscal dependerá de la postura que adopte el Gobierno sobre las erogaciones públicas, como por ejemplo en función de cuánto alcance le dé a la iniciativa de reducción de subsidios, si incluye a la quita el servicio de electricidad, etc.

Y por último, las exportaciones: con información a febrero llevan una caída de 7% interanual en los primeros dos meses del año. Esta diferencia es esperable que se achique ya que la cosecha del agro da señales de que superará a la del año pasado gracias a mayores precios de la soja (USD 540/ton actualmente versus USD 520/ton en promedio durante 2013), y por una sustancial suba en el volumen de cosecha de este grano (54,5 miles de millones de toneladas este año versus 49,3 el año pasado)[1].

 Pero entonces, ¿a qué tiene color el 2014?

En la siguiente tabla se puede ver un resumen de las variables que acabamos de analizar en comparación con las recesiones que sufrió el país en el último par de décadas: el ’95 con el Tequila, el ’99 con la crisis rusa y la devaluación del real brasileño, y la crisis mundial del año 2009.

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La situación actual se mantiene a distancia de los escenarios de recesión, de 3 puntos del PBI como fueron los casos mencionados. La inversión – que se sostiene en el nivel del año pasado – está lejos de las caídas de dos cifras que mostró en aquellos episodios y algo similar sucede con las exportaciones. El consumo y el impulso fiscal no son tan diferentes en cambio. En suma, los indicadores macroeconómicos parecieran ubicar el panorama actual a mitad camino de lo que fueron esas recesiones. Ni tan cerca, ni tan lejos.

Pero mientras que aquí analizamos el sector real, para entender la dinámica de la economía argentina en su conjunto hará falta estudiar la otra cara de la moneda: el sector monetario. La dinámica de la emisión, el nivel de reservas, la inflación y el tipo de cambio puede (y suele) introducir tensiones que determinan el sendero económico de un país. Lo dejamos para un segundo episodio – próximamente.


 [1] Según estimaciones del US Department of Agriculture (USDA).

¿Puede un ratón competir con un gigante petrolero?

Así lo planteaba el reconocido PhD José Cordeiro, Presidente de la Sociedad Mundial del Futuro – Filial Venezuela y docente de la mickeymouseSingularity University. Cordeiro no se refería a cualquier ratón, sino a Mickey Mouse, cuya marca registrada forma parte del gigante corporativo “The Walt Disney Company”, transnacional que ha conseguido materializar formidables ganancias procesando los recursos naturales exportados por empresas Latinoamericanas como la estatal venezolana PDVSA. ¿Cuál es el secreto? Agregan valor.

Es innumerable la cantidad de productos que podemos encontrar relacionados con este personaje animado: corbatas, relojes, sombreros, juguetes, entre otros, son comercializados alrededor del mundo. Latinoamérica es parte importante de la cadena logística de generación de valor que llevan estos productos aportando la materia prima, en el caso de Venezuela exportando su petróleo cuyos derivados, como el plástico, son indispensables para prácticamente todos los productos relacionados con Mickey Mouse.

Si observamos las ganancias de PDVSA, un barril de 159 litros oscila entre los 90 y 110 dólares en el mercado mundial, por lo que el ingreso por barril exportado se encuentra dentro de este margen. Por otra parte, un juguete plástico de Mickey Mouse cuesta aproximadamente 11,50 dólares. Cabe cuestionarse: ¿cuántos juguetes plásticos de Mickey se pueden obtener usando como materia prima un barril de petróleo? Podemos estar seguros que los suficientes para superar varias veces las ganancias que obtiene la gigante petrolera por cada barril exportado.

El ascenso de las economías emergentes de Asia ha reforzado nuestro papel de exportadores de materias primas, rol al que nos hemos aferrado sin internalizar la importancia de diversificar hacia actividades intensivas en conocimiento y tecnología. Allí es donde se generan más y mejores oportunidades que sacarían de la pobreza a la población, a través de empleos estables y bien remunerados. Cordeiro plantea: “PDVSA cuenta con unas reservas impresionantes de petróleo, el pobre Mickey Mouse no tiene ningún recurso natural. Todo el poder de Mickey está en su mente, en su cerebro, en su imaginación, en su capacidad de crear e innovar”.

Según el informe de Perspectivas Económicas de América Latina 2014 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 60% de los bienes que exporta América Latina terminan siendo recursos naturales sin mayor valor añadido. En el caso de Venezuela, se exporta mayormente gas y petróleo; este último, luego de ser exportado, es procesado y apalanca el crecimiento de otros países. Las naciones emergentes aprovechan nuestras materias primas para producir bienes elaborados y generan cada día más y mejores empleos, ¿por qué no lo hacemos nosotros?.

Así como lo planteó el gran escritor venezolano Uslar Pietri, hay que “sembrar el petróleo”, refiriéndose al caso de Venezuela. En nuestras regiones debemos exigir que el uso de nuestras riquezas naturales sea una plataforma para desarrollar procesos basados en tecnología y conocimiento, dejando de lado la política para dedicarnos a ser más productivos. La colaboración entre la empresa privada y el Estado es indispensable para que exista crecimiento económico y así competirle al “ratón más conocido del mundo” con los productos del conocimiento y la creatividad “Made in América Latina”.

Bitcoin en boca de todos

El pasado miércoles 9 de mayo se llevó a cabo la primera jornada del ciclo de charlas pre-SABF, destinadas a la comunidad y abiertas al público. El tema central fue el Bitcoin y su importancia en la actualidad como elemento disruptivo en distintos órdenes: el tecnológico, el económico y el geopolítico. Este tema tiene una muy cercana relación al tópico central de la conferencia de este año: la colaboración. Si estás interesado en participar en la 10ma edición del foro y todavía no pudiste inspirarte, quizás este resumen de lo que fue la Jornada Bitcon te dé una mano.

 

El Bitcoin

JornadaBitcoin 1La primera disertación estuvo a cargo de Manuel Aráoz, quien actualmente trabaja como desarrollador de BitPay, una plataforma líder de pagos online que utiliza esta moneda en transacciones en línea o personales. Aráoz presentó a un público nutrido y heterogéneo el quid de la cuestión dura del Bitcoin: ¿qué soluciona? ¿para qué sirve? ¿por qué es seguro?

Las características principales que Aráoz enunció dicen mucho acerca de la revolución que impulsa el Bitcoin. Funciona como un “efectivo digital o electrónico”, utilizando tecnología open source y emitida de manera descentralizada. Es decir, no responde a una entidad central de emisión, sino que se legitima en el trabajo en red: cada nodo o computadora almacena toda la cadena de transacciones hechas en la historia de la moneda (unos jóvenes cinco años), y así, puede y debe verificar de manera simultánea la trayectoria que permite cada nueva transacción. Continue reading…