Economía

La revolución tecnológica: ¿Libertad o servidumbre?

Vivimos en la actualidad un periodo de aceleración del tiempo y complejización del espacio. Un momento de formación de un nuevo tipo de sociedad que se plasma en las transformaciones constantes tanto desde el punto de vista macro, a nivel estatal y del orden global, así como en lo micro, con actitudes o modos de hacer de la vida cotidiana de miles de millones de seres humanos.

La aplicación del avance tecnológico encierra múltiples ventajas pero asimismo varios desafíos. Dentro de lo primero podemos enumerar un sinfín de novedades que han simplificado, mejorado e incluso prolongado la vida humana. En cuanto a lo segundo los riesgos de esta cuarta revolución no son sólo desafiantes sino también peligrosos.

La aplicación de la revolución tecnológica al mercado laboral representa un serio desafío para la calidad de vida de millones de trabajadores como así para la concentración de la riqueza en manos de una minoría global. Hoy en día vivimos en un mundo estructuralmente desigual, donde un grupo de cien personas concentran el mismo porcentaje de riqueza que la mitad de la humanidad, es decir 3500 millones de personas.

Los desarrollos tecnológicos y sus beneficios concentrados en pocas manos no harán más que llevar al fin de la sociedad tal cual la conocemos ya que tales condiciones de inegualidad no podrán sostenerse en el mediano y largo plazo. La tecnología ha incrementado la brecha de forma sustantiva. Ha dejado a muchos fuera de los beneficios que produce ya que se concentran en pocas manos los frutos de la misma.

La concentración de la riqueza y los altos niveles de desigualdad son contrarios al estado liberal democrático vanagloriado en occidente. Pero esto no es lo único que afecta al Estado tal cual lo conocemos. Otro ejemplo de lo mismo es la tecnología aplicada a los negocios  que ha posibilitado el desarrollo de negocios de plataforma global que ven a los límites estatales como meras jurisdicciones donde se desempeñan.

El verdadero desafío de esta nueva revolución es considerar al hombre en el centro de la misma. El avance científico y el desarrollo de la tecnología no tiene sentido si no se encuentra al servicio del ser humano y si lo transforma en siervo.

Es por ello fundamental el rol que la gobernanza,tanto local como internacional, desempeñe para encauzar las transformaciones en beneficios de todos y así posibilitar el desarrollo sustentable a mediano y largo plazo. De ello depende el éxito de la transformación que vivimos.

Finalmente haciendo un análisis de nuestra situación actual y prospección somos poco alentadores en el corto plazo dado las estructuras globales y la efectividad del estado para la reasignación de recursos de forma eficiente. Quizás la complejidad del mundo actual y el resurgimiento de elementos antisistemas y extremistas pueden entenderse frente al agotamiento de un modelo que no da respuestas a las necesidades del hombre y su relación con el cambio constante producto de este proceso de aceleración de la historia que denominamos cuarta revolución. 

En las políticas que se adopten a nivel regional y global veremos si los desafíos se transforman en peligro o en oportunidades para vivir en un mundo no solo más eficiente sino también más justo. El fruto de la innovación es patrimonio de toda la humanidad.

El MERCOSUR ha muerto

Con más de 1 millones de kilómetros cuadrados, con un PBI de más de 4 billones de dólares y con una población de aproximadamente 275 millones de habitantes el MERCOSUR está caracterizado por una historia de impulsos y estancamientos. Después de nacer como un proceso que fue disruptivo para la época, y en especial, por marcar el fin de la tesis de enfrentamiento entre los dos países más grandes de América del Sur, fue perdiendo su impulso.

Durante el mes de marzo de 2016, el MERCOSUR tuvo su aniversario número 25, un evento que fue poco promocionado, que pasó casi inadvertido para la sociedad civil y al que los gobiernos no dieron mucha trascendencia. Los medios de comunicación, a pesar de que no hicieron referencia a dicho aniversario como un evento de trascendencia, lo recordaron en sus publicaciones con títulos que reflejan un ambiente pesimista: “25 años del MERCOSUR y muy poco para festejar” (La Nación, Argentina https://goo.gl/s2ju3R), “Un triste cumpleaños regional” (El Observador, Uruguay https://goo.gl/ENlIOL), “El MERCOSUR cumplirá 25 años de creación y será sin pena ni gloria” (ABC, Paraguay https://goo.gl/VxSKNE) o incluso Globo (Brasil https://goo.gl/YrL3E7) detalló que: “… el aniversario llega en medio de la crisis política de Brasil y del desgaste del bloque”. Sin embargo, hubo dos titulares optimistas: “MERCOSUR, 25 años de éxito” (La Razón https://goo.gl/3oomlE) de Bolivia, país que se encuentra en actual proceso de adhesión, y el de Telesur (https://goo.gl/fNrXXI): “MERCOSUR cumple 25 años apostando a la integración económica” destacando el avance en temáticas sociales y culturales que tuvo a lo largo de la primer década del Siglo XXI el proceso de integración.

Sin embargo, la coyuntura actual demuestra que hay una crisis y una oportunidad del proceso de integración, hay dos caminos posibles, la autocrítica y el llamado a acción, o la resignación. El sistema internacional hasta el 2016 demostraba la importancia de todo Estado de pertenecer a procesos de integración amplios y a grandes bloques económicos, ya que aumenta las posibilidades de transacción, con enormes oportunidades tanto políticas como económicas. Pero el año pasado fue todo un punto de inflexión en la historia de la integración. El Brexit y la elección de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos quien retiró al país del flamante Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) evidencia una incertidumbre en el área económica, geopolítica y también social, especialmente luego de una época en que la diplomacia y las negociaciones internacionales habían generado un ambiente propicio para los bloques económicos, desde el mismo Acuerdo Transpacífico hasta la Alianza del Pacífico, en una intención de enfocar la economía mundial en Asia-Pacífico, lo que se interpreta será el motor de la misma en los próximos años.

Según muchos analistas al MERCOSUR le llegó el momento del ‘Cisne Negro’. Esta teoría plantea la posibilidad de que situaciones inesperadas provoquen un renacer del bloque después de una larga hibernación en un contexto político y económico impredecible e incierto a nivel internacional. Este nuevo impulso tiene que ver, entre otras cosas, con la aparición en América Latina de un nuevo proceso de integración, la Alianza del Pacífico, que se autodenomina como innovador y que sigue a los patrones de la nueva realidad internacional dirigiéndose hacia el nuevo centro de la geopolítica y economía mundial. En contraste con el MERCOSUR que nace en 1991 inspirado en las ideas neoliberales, tras el cambio de clima político sólo hubo avances en la esfera social, cultural y, en algunos casos, política.

Es necesario que el MERCOSUR se adecue a la nueva coyuntura, tanto regional como internacional. Ya que nació en los ’90 en un contexto neoliberal, se desarrolló en los 2000 en un clima político enmarcado en el ‘Giro a la Izquierda’ y ahora se encuentra en un clima regional diferente con el denominado ‘Giro a la Derecha’ (1) y un clima internacional donde parece que el status quo se alterará impredeciblemente. Justamente esa es una de las debilidades del proyecto, que depende casi exclusivamente de la complementación ideológica, del extremo inter-presidencialismo y de los péndulos de las presidencias pro-témpores. Sin embargo, no debe olvidarse que esa sintonía entre gobiernos, esa diplomacia presidencial es el factor del éxito del bloque (2), un bloque que no encaja en los modelos de la integración clásica, porque no hay una institución significativa ni un nivel supranacional. Podríamos decir que el MERCOSUR sigue un modelo propio (3) que justamente es la causa de sus avances pero también de sus obstáculos. No existe un modelo único para los procesos de integración y cooperación, porque cada uno se ajusta a la realidad de sus miembros (4). Nace con la deficiencia de que siguió las prioridades y objetivos de los gobiernos de turno, por lo que ante cada cambio político, queda estancado.

Si nos posicionamos en la actualidad, es posible darse cuenta que después de la primer fase de complementación económica, el bloque no tuvo más avances en ese campo, pero sí atravesó con fortaleza la crisis de 2008 que tuvo origen en los países desarrollados, la congruencia de la política del ‘Giro a la Izquierda’ lo hizo avanzar en el plano social y cultural, y el liderazgo de Brasil primero a nivel regional, y segundo como potencia emergente (5) le dieron cierta dinámica al bloque pero que no pudo traspasar el cambio de clima político.

Hoy, el MERCOSUR se encuentra inmerso en una crisis, pero no es el único proceso de integración que la está atravesando, incluso la Unión Europea (UE) considerada el proceso de integración más profundo y el ejemplo a seguir está en su mayor crisis (6) o el Acuerdo Transpacífico a pocos meses de ver la luz ya atraviesa su primer momento de oscuridad. Sin embargo, el MERCOSUR se encuentra marcado por un cambio de coyuntura política del ‘Giro a la derecha’, el socio más fuerte, Brasil, en estado de crisis social, política y económica, Argentina políticamente dividida pero estable, Uruguay prudente, Paraguay expectante de la incorporación de Bolivia para poder aumentar los flujos comerciales y así salir de la prisión geoestratégica mutua, y el socio más problemático, Venezuela, que tras la muerte de Chávez entró en una crisis político-social que divide al país y hace que el miembro sea suspendido del bloque, pero teniendo la presidencia pro témpore, un desprolijidad que no es menor.

Es por esto que el MERCOSUR ha muerto, vive una crisis de credibilidad y de supervivencia. No supo adaptarse a la nueva época, a la nueva realidad internacional y regional, y tampoco hubo voluntad política de hacerlo ni de avanzar en la profundización económica. Es necesario que los proyectos traspasen las administraciones políticas y sean guiados por los deseos del pueblo, que en un primer momento fue olvidado. Y es necesaria una agenda externa común, ya que la misma es liderada por los socios mayoritarios (Brasil y Argentina) en beneficio de sus propios intereses, que a veces no son complementarios e incluso perjudican a los socios menores. Una agenda común le daría al bloque la herramienta para avanzar en nuevas negociaciones internacionales, profundizar las alianzas actuales y tener una voz propia en los foros internacionales. Con un Brasil inmiscuido en su esfera interna, parecería el momento de Argentina de ser quien lidere el proceso, pero para eso debe priorizar el interés del bloque al interés nacional, y generar instancias que permitan una mejor complementación tras los cambios de las administraciones.

Entre el 20 y 24 de marzo se desarrollará en Argentina la XXVII Ronda del Comité de Negociaciones Birregionales entre el MERCOSUR y la Unión Europea para impulsar las negociaciones comerciales que se encuentran estancadas. Pero el bloque también tiene varios frentes abiertos, negociaciones con la Asociación Europea de Libre Cambio (EFTA), y el acercamiento a Corea, China y Japón. En un Mundo Multiplex, todos los actores tienen posibilidades de aumentar su inserción internacional, siempre y cuando mantengan una estrategia clara (8), es momento de ver si el MERCOSUR puede lograr esa estrategia.

 

(1) Carné, Jonatán. “¿América Latina da un Giro a la Derecha?”, SABF Blog, 2016, http://blog.sabf.org.ar/2016/04/06/america-latina-da-un-giro-a-la-derecha/

(2) Malamud, Andrés. “La diplomacia presidencial y los pilares institucionales del MERCOSUR: un examen empírico”, Revista electrónica “Relaciones Internacionales”, 2010.

(3) Bizzozero, Lincoln. “Los primeros 20 años del Mercosur: del Programa de Liberalización Comercial al Plan Estratégico de Acción Social”, Revista Densidades, 2011.

(4) Peña, Felix. “Los 25 años del Mercosur y opciones en el camino de su evolución futura”, Newsletter, 2016.

(5) Carné, Jonatán. “¿Qué pasó con las potencias emergentes? El Caso de los BRICS.”, SABF Blog, 2016, http://blog.sabf.org.ar/2016/07/06/que-paso-con-las-potencias-emergentes-el-caso-de-los-brics/

(6) Domínguez, Emiliano. “La encrucijada europea: ampliación y Brexit”, SABF Blog, 2017, http://blog.sabf.org.ar/2017/01/30/la-encrucijada-europea-ampliacion-y-brexit/

(7) Acharya, Amitav. “From the Unipolar moment to a Multiplex World”, YaleGlobal Univertisty, 2014.

¿Qué pasó con las potencias emergentes? El caso de los BRICS.

El caso de los BRICS:

¿Qué pasó con las potencias emergentes?

Las potencias emergentes de este siglo parecen estar viviendo una etapa difícil. Los BRICS están atravesando el desafío que determinará su status como potencias emergentes o se transformarán en potencias ‘sumergentes’. ¿Deberán poner en orden sus casas para salir a jugar?

Desde inicios de este siglo parece existir un consenso generalizado de que el mundo se encuentra en una etapa en donde el poder está más desconcentrado, pero que no llega a ser un mundo multipolar. Ciertos países están en mejores condiciones para ascender a una categoría de poder superior a la que tuvieron en décadas anteriores.

Como ejemplo de estos países podemos encontrar al grupo BRICS. Esto nace como reacción a un estudio del grupo de inversión Goldman Sachs de 2001 sobre la capacidad económica, identificando a los mercados que, por su dimensión y crecimiento potencial, podrían lograr un influyente rol como motor de la economía global. Brasil, Rusia, India y China, actuaron como respuesta y vieron esta oportunidad para legitimar su pretensión de protagonismo en el sistema internacional, porque al ser considerados como los futuros motores de la economía mundial, ganaban un disparador para estructurar una estrategia de ascenso como potencias emergentes. Entonces el grupo BRICS surge en un sentido económico para luego transformarse en un foro informal de naciones que buscan incidir en los debates y decisiones de la gobernabilidad global. La incorporación de Sudáfrica, personificando la S del acrónimo BRICS, se da para ganar representatividad pero también obtener alcance político.

Los BRICS ganaron prestigio como las potencias emergentes del Siglo XXI. La atención inicial a sus capacidades reales como el territorio, la población y los recursos materiales, termina viéndose obnubilada por la actividad diplomática de sus funcionarios. Los discursos y análisis pecaron de optimismo sobre la proyección de ascenso de estos países como potencias emergentes. Hoy en día, a 15 años del estudio que dio nacimiento al grupo BRICS, poco se habla de este bloque y la realidad demuestra que cada uno de ellos está enfrentando retos propios y de coyuntura regional, que los llevan a enfocarse primordialmente en su esfera política interna.

Ascenso prematuro

Dentro de la estrategia de los BRICS por posicionarse como potencias emergentes y ser interlocutores válidos entre las ya consideradas potencias y países en desarrollo, se ve la necesidad de reafirmar la condición de ‘emergente’ a través de la construcción de una perspectiva que el resto del mundo tiene de estos países y su correlato en la propia imagen (1).

La mirada externa y la percepción propia construyen una retórica que se basó inicialmente en los recursos reales, pero que luego se transformó en una serie de promesas que no se tradujeron en verdaderas cuotas de poder. Esa tendencia a exagerar el poder, provocó que estas perspectivas proyecten el rol que debería ocupar el país en el futuro asumiendo una tendencia de crecimiento constante, generando la condición de ‘potencia prematura’ (2), sin tener en cuenta otras dimensiones como la política, la militar o la cultural. Continue reading…

Perspectivas para los países en desarrollo luego de la experiencia Argentina.

ARGENTINA, 2016. Argentina, hoy, tiene mucho para contar.

¿Gran afirmación, no? En solamente 90 días desde que asumió el gobierno del Ing. Macri, el país siente que hay un cambio de paradigma imperante – o por lo menos, si uno se sube a un taxi, y le pregunta al taxista su opinión, muy probablemente sea optimista antes que pesimista. Políticamente, no escapa de la máxima de los “100 días” dentro de los cuales las distintas dependencias gubernamentales han trabajado los temas más ásperos de sus carteras, y aunque se estima, de acuerdo con estadísticas oficiales, que la popularidad en imagen positiva del presidente ha descendido en un 10%, este descenso es esperable.

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Ahora bien, enfocándonos en el punto álgido – y más complicado de manejar para un país emergente como es el caso del nuestro – la nueva administración ha relanzado las relaciones internacionales cambiando el panorama luego de la Administración Kirchner, y ha logrado un apoyo mundial sobre el proyecto de resolución de su cartera de deuda que genera muchas preguntas, entre las cuales: ¿Será cierto que el solo hecho del cambio de autoridades nucleada en una ideología política completamente distinta de la anterior ya lleva a que los inversores decidan apostar aún más por ese mercado emergente entendiendo que el cambio es sinónimo de confiabilidad?

¿O es que el mundo piensa igual que los argentinos y ven a esta administración como la “salvadora” del país? ¿Qué pueden esperar países como el nuestro que están en la misma situación? Continue reading…

¿Cuánto pesan las expectativas en la inflación?

Hace años que cada vez que me encuentro con Lito, un gran amigo, discutimos exactamente lo mismo: ¿Cuánto viene por expectativas? No por reiteración el tema pierde vigencia ni tampoco relevancia. Dados los extraordinarios niveles de inflación con los que venimos conviviendo desde hace casi 10 años, el rol de las expectativas podría –y parecería- ser clave. Y más aún ahora, a las puertas de un (gradualista) programa anti-inflacionario.

 

Lo divertido de las charlas es que cada uno tiene su posición bien marcada: para mí, las expectativas pesan poco y nada; para él, mucho y todo. Cuando empezamos la discusión, hará unos 8 años, las posiciones eran aún más extremas, pero como buenos contrincantes ambos fuimos tendiendo hacia el centro. Hoy en día, diría que para mi las expectativas pesan no más del 30%; para Lito, no menos del 70%.

En lo que sigue, voy a defender mi posición de que las expectativas pesan realmente poco, mucho menos de lo que se dice. Para eso, muy simplificadamente (y sólo para el propósito de nuestra discusión), podemos pensar que la inflación depende de (1) las expectativas inflacionarias más (2) la solidez del plan económico -el cuál podemos pensarlo en términos de consistencia entre las variable económicas “fundamentales”, tanto fiscales como monetarias (tasa de interés, tipo de cambio, emisión monetaria, déficit fiscal, niveles de deuda, etc).

Dejando de lado el factor suerte, que nunca hay que subestimarlo, podríamos decir que la inflación se genera o bien por expectativas, o bien por manejo económico.  Expuesto de este modo la pregunta es clara, si vemos que la inflación sube 30%, ¿Cuánto de ella está causada por las expectativas  y cuánto por factores económicos?

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Buenos vecinos

La trampa Malthusiana

Las ideas malthusianas están siempre presentes. El aporte del gran economista inglés Sir Thomas Malthus fue simple: las poblaciones pueden crecer infinitamente, la producción de alimentos quizás también, pero lo hará mucho más lento. Luego, cómo el alimento es necesario para la existencia, va a haber una lucha incansable por los recursos. Es decir, si bien la producción de alimentos puede crecer continuamente en el tiempo, como la reproducción humana es más rápida, la cantidad de personas va a terminar superando los alimentos disponibles. Así, constantemente nos vamos a enfrentar con lo que se conoce como “la trampa malthusiana”: los aumentos de productividad –que incrementen la producción de alimentos- van a ser carcomidos por aumentos de personas, por lo que deberíamos esperar que a lo largo del tiempo los niveles de producción per cápita (la cantidad de alimentos por persona) se mantenga estable.

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Causalidad en tiempos de Excel: la relación entre emisión e inflación

Cada hoja de Excel está diseñada para procesar 17 billones de datos (17 mil Columnas x 1 millón de filas). Estando la posibilidad de poder abrir más de mil hojas por archivo, estaríamos hablando de que cada documento Excel es capaz de procesar una cantidad de datos mayor a 17.179.869.184.000. Ciertamente es una cantidad de datos impensable, que nos aleja de la problemática tradicional de: “Faltan datos” y nos enfrenta a la nueva problemática: “¿Y con todos esos datos qué hago?”

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Cómo comprar jabón ayuda a combatir la pobreza

El lunes 4 de mayo presencié una devolución sobre el último informe del Banco Mundial sobre economía y comportamiento en el marco de desarrollo de  políticas públicas para América Latina. En esta presentación estuvieron presentes el Director del Banco Mundial para Argentina, la economista Anna Fruttero del mismo banco y el Dr. Facundo Manes. A continuación, el resumen de la interesante exposición sobre cómo implementar políticas públicas más eficientes.

Anna Fruttero, co-autora del nuevo Informe sobre Desarrollo Mundial 2015: Mente, sociedad y conducta,  explica que prestar atención a cómo piensan los seres humanos y cómo el entorno influye en sus decisiones, permite mejorar el diseño y la implementación de las políticas de desarrollo en todo el mundo.

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El ojo puesto en las PyMEs

El pasado 9 de abril tuve el placer de participar de la jornada organizada por CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) ante más de 1000 empresarios, representando a 323 cámaras de 23 provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aries.

Los oradores del evento fueron los candidatos a Ministro de Economía para cada uno de los principales candidatos a presidente de la Nación: Rogelio Frigerio por Mauricio Macri; Miguel Peirano por Sergio Massa y Silvina Batakis por Daniel Scioli. A continuación, el resumen de la jornada.

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Somos presos del bolívar

Cuando se apellida de “fuerte” al bolívar venezolano ya no es por su prometida -y nunca cumplida- robustez y estabilidad, más bien hoy pareciera referirse a una fortificación.bolivar-venezuela

El bolívar fuerte es la prisión más grande de Venezuela, en ella se encuentra la mayoría de la población, privada de libertades que hace unos cuantos meses eran posibles usando la moneda local: adquirir vehículos y sus repuestos, pasajes aéreos internacionales y medicinas importadas.

A excepción de Colombia, nación fronteriza, ningún otro país acepta el bolívar en sus casas de cambio, ni siquiera los países afines políticamente con Venezuela como Bolivia, Argentina, Nicaragua o Ecuador. Este último adoptó hace 15 años el dólar estadounidense como moneda de curso legal logrando, entre otras cosas, estabilizar los niveles de inflación al impedir a los funcionarios públicos de turno cometer “señoreaje”, es decir, emitir papel moneda sin respaldo alguno, situación que ha protegido el ingreso real de los ecuatorianos quienes actualmente perciben un salario mínimo promedio de 354USD, en contraparte a los venezolanos, quienes devengan 32USD a razón de 174Bs por dólar según la tasa oficial SIMADI al momento de escribir estas líneas.

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