Actualidad

¿Qué sería de Sherlock sin Dr. Watson? El caso de data analytics

Poder contar una buena historia es tan importante como un buen análisis de los datos.

Sherlock tenía la habilidad de analizar y darle sentido a una serie de eventos extraños.  Pero sus descubrimientos eran puestos en papel por su amigo Watson.  Poder contar una buena historia es tan importante como realizar un buen análisis de los datos para respaldarla.

Tradicionalmente, las preocupaciones eran minimizar el tiempo de procesamiento de los datos y construir un modelo con el valor predictivo más alto.  En la agenda de hoy, la mayor preocupación es qué acciones tomar basadas en los modelos predictivos y qué partes van a apoyar o inhibir su implementación.

“Data, hardware, y software están disponibles en cantidades, pero la comprensión humana sobre las posibilidades que permiten es mucho menos común.” Tom Davenport. HBR.

El afán por el análisis de datos, sin duda alguna, va en aumento y es la tecnología quien lo permite.  Hoy en día hay miles de empresas que juntan grandes cantidades de datos pero están perdidos a la hora de ponerla en uso[1].

¿Por qué son las dos importantes?

En una organización los esfuerzos están alineados a través de los objetivos estratégicos y en muchos casos los datos permiten medir el progreso hacia estos objetivos. Dentro del proceso de toma de decisiones en las organizaciones coexisten personas con competencias técnicas y no técnicas y ambas son importantes. “Sin datos sos otra persona con una opinión” dicho por Deming. Pero sin un objetivo/hipótesis sos una persona con datos.   Comunicar propuestas validadas a través de datos y generar consenso a través de la organización conlleva a nuevas ideas significativas. Logrando apalancar los datos para lograr resultados de negocio y crear perspectiva.

¿Cuándo fallan los datos? el caso de Netflix

Algunos años atrás Netflix lanzó un premio por un $1 millón para el equipo que pudiera desarrollar un algoritmo que pudiera mejorar en 10 puntos el existente para emparejar usuarios y recomendaciones.  Entonces el algoritmo fue desarrollado y hubo un equipo ganador pero el algoritmo no fue implementado porque Netflix cambió su servicio drásticamente de DVD-por-correo a streaming.  Lo cual significó que la organización cambió y el algoritmo desarrollado quedó inadecuado en mayor proporción[2].

Referencias:

[1] http://burning-glass.com/research/hybrid-jobs/

[2] http://techblog.netflix.com/2012/04/netflix-recommendations-beyond-5-stars.html

Yo Soy Feminista

Todos recordamos el discurso de Emma Watson en la ONU en septiembre de 2014 cuando presentó la campaña #HeForShe (http://www.heforshe.org). Una voz para millones de mujeres que día a día sienten obstáculos, incomodidades, presiones y también violencia de vivir en una sociedad machista. Fue una voz para hacer entrar en razón a muchas personas que, espero, inconscientemente seguían proliferando este modo de organización social en donde hay ciertos derechos que son tradicionalmente reservados para los hombres.

Vivo en Argentina, un país en donde las cifras de violencia contra la mujer son significativas. En 2016 hubo 327 casos de muerte por femicidio en toda la Argentina. Esta cifra evidencia que una mujer murió cada 30 horas en Argentina por un caso de desprecio hacia el género femenino. Sólo son las cifras de los casos denunciados y que tienen una prueba que demuestra el vínculo con el femicidio. Lo cual, deja entrever que el número sería mayor si se tiene en cuenta que no todos los casos se denuncian y en no todos se declara femicidio. Para mediados de febrero de este año la cifra para 2017 destacaba un total de 57 femicidios, lo que da a entender que hay más de un caso por día.

Estos números llaman a la acción. Argentina tomó la iniciativa, las mujeres argentinas salieron a la calle poniendo voz y cara a unos patrones sociales con lo cuales no estaban de acuerdo. Si bien nuestra sociedad evolucionó en muchos aspectos, como por ejemplo la Ley de Matrimonio Igualitario, en otros aspectos se quedó estancada. En 2015 nace el “grito colectivo contra la violencia machista” como dice la página de #NiUnaMenos (http://niunamenos.com.ar). Una convocatoria de un grupo de periodistas, activistas y artistas que vieron la necesidad de hacer una causa como propia y generar una campaña colectiva. Una campaña que se transformó en éxito por el gran grado de adhesión de mujeres y hombres de todo el país y que, incluso, llegó a países limítrofes.

 

¿Qué es la violencia machista?

Escucho continuamente a muchos hombres ofenderse por escuchar la adjetivación de ‘machista’ a este tipo de violencia, bajo el argumento de que son hombres que nunca ofendieron ni denigraron a una mujer. Pero acaso, ¿no vivimos en una sociedad que por años fue construida bajo la dominación de hombres, y por qué no decirlo, hombres blancos, que desterraron a las mujeres y todo aquel a quien consideraban diferente de los ámbitos de poder, de los ámbitos de las toma de decisiones? ¿No vivimos en una sociedad en donde la mujer gana un sueldo menor que el hombre a pesar de tener la misma formación y el mismo cargo jerárquico? ¿No vivimos en una sociedad en donde la mujer es juzgada por cómo se viste, por cómo actúa y cómo es su vida sexual?

El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.” – Simone de Beauvoir.

Suele acusarse a quién se declare feminista de estar en contra del género masculino. Pero eso habla de un alto nivel de ignorancia y desconocimiento. Según la RAE: “Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”, esto significa que se iguale a las mujeres con los hombres, y no restar derechos a los hombres como muchos dicen. No se trata de una lucha de géneros, se trata de que el género deje de ser visto como un impedimento. Como lo explica claramente Emma Watson:

“Es conveniente recordar que el feminismo, por definición, es la creencia de que los hombres y las mujeres deberían tener iguales derechos y oportunidades. Es la teoría de la equidad política, económica y social de los sexos”.

Pero no sólo la violencia contra la mujer se ve en los asesinatos por cuestiones de género, se ve en acciones cotidianas. Vivimos en una sociedad que, a pesar de que luchemos continuamente y nos rasguemos las vestiduras para declarar que somos abiertos, que no discriminamos y que tenemos tolerancia, estamos rodeados de prejuicios. La violencia no necesariamente se da de forma física, existe la violencia simbólica, que no es menor, porque es la que sugestiona a las personas y limita su forma de actuar en los espacios públicos.

Los hombres hacen el código moral y que esperan que las mujeres lo aceptan. Ellos han decidido que es totalmente correcto y apropiado para los hombres para luchar por sus libertades y sus derechos, pero eso no es correcto y apropiado para las mujeres para luchar por ellos.” – Emmeline Pankhurst.

La violencia simbólica es aquella que constriñe libertades de forma indirecta, que genera que la propia persona no se permite ciertas acciones por temor o para evitar problemas. Esa violencia que se da todos los días, es la que mayor daño provoca. Es la que se transmite en la familia, en la educación, en los medios de comunicación y en los espacios públicos. Es nuestro trabajo disminuirla y hacerla desaparecer.

Por ahora es más lo que se ganó de derecho que de hecho.

Desafíos del modelo de negocios de la industria automotriz

¿Cómo la tecnología del siglo 21 le permitió a la industria automovilística cambiar su modelo de negocio?

Desde principios del siglo 21 los nuevos participantes del sector de la tecnología y comunicación han entrado a la industria de la movilidad y han cambiado drásticamente su cadena de valor y modelo de negocio tradicional. Los principales segmentos que fueron alterados fueron la producción, experiencia de ventas, key partner, producto, innovación y R&D.  Hoy en día las compañías que no están al frente de la industria tienen una chance de saltar adelante y aquellas que están al frente pueden quedarse atrás si su modelo de negocio no es flexible. Continuar leyendo…

La revolución tecnológica: ¿Libertad o servidumbre?

Vivimos en la actualidad un periodo de aceleración del tiempo y complejización del espacio. Un momento de formación de un nuevo tipo de sociedad que se plasma en las transformaciones constantes tanto desde el punto de vista macro, a nivel estatal y del orden global, así como en lo micro, con actitudes o modos de hacer de la vida cotidiana de miles de millones de seres humanos.

La aplicación del avance tecnológico encierra múltiples ventajas pero asimismo varios desafíos. Dentro de lo primero podemos enumerar un sinfín de novedades que han simplificado, mejorado e incluso prolongado la vida humana. En cuanto a lo segundo los riesgos de esta cuarta revolución no son sólo desafiantes sino también peligrosos.

La aplicación de la revolución tecnológica al mercado laboral representa un serio desafío para la calidad de vida de millones de trabajadores como así para la concentración de la riqueza en manos de una minoría global. Hoy en día vivimos en un mundo estructuralmente desigual, donde un grupo de cien personas concentran el mismo porcentaje de riqueza que la mitad de la humanidad, es decir 3500 millones de personas.

Los desarrollos tecnológicos y sus beneficios concentrados en pocas manos no harán más que llevar al fin de la sociedad tal cual la conocemos ya que tales condiciones de inegualidad no podrán sostenerse en el mediano y largo plazo. La tecnología ha incrementado la brecha de forma sustantiva. Ha dejado a muchos fuera de los beneficios que produce ya que se concentran en pocas manos los frutos de la misma.

La concentración de la riqueza y los altos niveles de desigualdad son contrarios al estado liberal democrático vanagloriado en occidente. Pero esto no es lo único que afecta al Estado tal cual lo conocemos. Otro ejemplo de lo mismo es la tecnología aplicada a los negocios  que ha posibilitado el desarrollo de negocios de plataforma global que ven a los límites estatales como meras jurisdicciones donde se desempeñan.

El verdadero desafío de esta nueva revolución es considerar al hombre en el centro de la misma. El avance científico y el desarrollo de la tecnología no tiene sentido si no se encuentra al servicio del ser humano y si lo transforma en siervo.

Es por ello fundamental el rol que la gobernanza,tanto local como internacional, desempeñe para encauzar las transformaciones en beneficios de todos y así posibilitar el desarrollo sustentable a mediano y largo plazo. De ello depende el éxito de la transformación que vivimos.

Finalmente haciendo un análisis de nuestra situación actual y prospección somos poco alentadores en el corto plazo dado las estructuras globales y la efectividad del estado para la reasignación de recursos de forma eficiente. Quizás la complejidad del mundo actual y el resurgimiento de elementos antisistemas y extremistas pueden entenderse frente al agotamiento de un modelo que no da respuestas a las necesidades del hombre y su relación con el cambio constante producto de este proceso de aceleración de la historia que denominamos cuarta revolución. 

En las políticas que se adopten a nivel regional y global veremos si los desafíos se transforman en peligro o en oportunidades para vivir en un mundo no solo más eficiente sino también más justo. El fruto de la innovación es patrimonio de toda la humanidad.

El MERCOSUR ha muerto

Con más de 1 millones de kilómetros cuadrados, con un PBI de más de 4 billones de dólares y con una población de aproximadamente 275 millones de habitantes el MERCOSUR está caracterizado por una historia de impulsos y estancamientos. Después de nacer como un proceso que fue disruptivo para la época, y en especial, por marcar el fin de la tesis de enfrentamiento entre los dos países más grandes de América del Sur, fue perdiendo su impulso.

Durante el mes de marzo de 2016, el MERCOSUR tuvo su aniversario número 25, un evento que fue poco promocionado, que pasó casi inadvertido para la sociedad civil y al que los gobiernos no dieron mucha trascendencia. Los medios de comunicación, a pesar de que no hicieron referencia a dicho aniversario como un evento de trascendencia, lo recordaron en sus publicaciones con títulos que reflejan un ambiente pesimista: “25 años del MERCOSUR y muy poco para festejar” (La Nación, Argentina https://goo.gl/s2ju3R), “Un triste cumpleaños regional” (El Observador, Uruguay https://goo.gl/ENlIOL), “El MERCOSUR cumplirá 25 años de creación y será sin pena ni gloria” (ABC, Paraguay https://goo.gl/VxSKNE) o incluso Globo (Brasil https://goo.gl/YrL3E7) detalló que: “… el aniversario llega en medio de la crisis política de Brasil y del desgaste del bloque”. Sin embargo, hubo dos titulares optimistas: “MERCOSUR, 25 años de éxito” (La Razón https://goo.gl/3oomlE) de Bolivia, país que se encuentra en actual proceso de adhesión, y el de Telesur (https://goo.gl/fNrXXI): “MERCOSUR cumple 25 años apostando a la integración económica” destacando el avance en temáticas sociales y culturales que tuvo a lo largo de la primer década del Siglo XXI el proceso de integración.

Sin embargo, la coyuntura actual demuestra que hay una crisis y una oportunidad del proceso de integración, hay dos caminos posibles, la autocrítica y el llamado a acción, o la resignación. El sistema internacional hasta el 2016 demostraba la importancia de todo Estado de pertenecer a procesos de integración amplios y a grandes bloques económicos, ya que aumenta las posibilidades de transacción, con enormes oportunidades tanto políticas como económicas. Pero el año pasado fue todo un punto de inflexión en la historia de la integración. El Brexit y la elección de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos quien retiró al país del flamante Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) evidencia una incertidumbre en el área económica, geopolítica y también social, especialmente luego de una época en que la diplomacia y las negociaciones internacionales habían generado un ambiente propicio para los bloques económicos, desde el mismo Acuerdo Transpacífico hasta la Alianza del Pacífico, en una intención de enfocar la economía mundial en Asia-Pacífico, lo que se interpreta será el motor de la misma en los próximos años.

Según muchos analistas al MERCOSUR le llegó el momento del ‘Cisne Negro’. Esta teoría plantea la posibilidad de que situaciones inesperadas provoquen un renacer del bloque después de una larga hibernación en un contexto político y económico impredecible e incierto a nivel internacional. Este nuevo impulso tiene que ver, entre otras cosas, con la aparición en América Latina de un nuevo proceso de integración, la Alianza del Pacífico, que se autodenomina como innovador y que sigue a los patrones de la nueva realidad internacional dirigiéndose hacia el nuevo centro de la geopolítica y economía mundial. En contraste con el MERCOSUR que nace en 1991 inspirado en las ideas neoliberales, tras el cambio de clima político sólo hubo avances en la esfera social, cultural y, en algunos casos, política.

Es necesario que el MERCOSUR se adecue a la nueva coyuntura, tanto regional como internacional. Ya que nació en los ’90 en un contexto neoliberal, se desarrolló en los 2000 en un clima político enmarcado en el ‘Giro a la Izquierda’ y ahora se encuentra en un clima regional diferente con el denominado ‘Giro a la Derecha’ (1) y un clima internacional donde parece que el status quo se alterará impredeciblemente. Justamente esa es una de las debilidades del proyecto, que depende casi exclusivamente de la complementación ideológica, del extremo inter-presidencialismo y de los péndulos de las presidencias pro-témpores. Sin embargo, no debe olvidarse que esa sintonía entre gobiernos, esa diplomacia presidencial es el factor del éxito del bloque (2), un bloque que no encaja en los modelos de la integración clásica, porque no hay una institución significativa ni un nivel supranacional. Podríamos decir que el MERCOSUR sigue un modelo propio (3) que justamente es la causa de sus avances pero también de sus obstáculos. No existe un modelo único para los procesos de integración y cooperación, porque cada uno se ajusta a la realidad de sus miembros (4). Nace con la deficiencia de que siguió las prioridades y objetivos de los gobiernos de turno, por lo que ante cada cambio político, queda estancado.

Si nos posicionamos en la actualidad, es posible darse cuenta que después de la primer fase de complementación económica, el bloque no tuvo más avances en ese campo, pero sí atravesó con fortaleza la crisis de 2008 que tuvo origen en los países desarrollados, la congruencia de la política del ‘Giro a la Izquierda’ lo hizo avanzar en el plano social y cultural, y el liderazgo de Brasil primero a nivel regional, y segundo como potencia emergente (5) le dieron cierta dinámica al bloque pero que no pudo traspasar el cambio de clima político.

Hoy, el MERCOSUR se encuentra inmerso en una crisis, pero no es el único proceso de integración que la está atravesando, incluso la Unión Europea (UE) considerada el proceso de integración más profundo y el ejemplo a seguir está en su mayor crisis (6) o el Acuerdo Transpacífico a pocos meses de ver la luz ya atraviesa su primer momento de oscuridad. Sin embargo, el MERCOSUR se encuentra marcado por un cambio de coyuntura política del ‘Giro a la derecha’, el socio más fuerte, Brasil, en estado de crisis social, política y económica, Argentina políticamente dividida pero estable, Uruguay prudente, Paraguay expectante de la incorporación de Bolivia para poder aumentar los flujos comerciales y así salir de la prisión geoestratégica mutua, y el socio más problemático, Venezuela, que tras la muerte de Chávez entró en una crisis político-social que divide al país y hace que el miembro sea suspendido del bloque, pero teniendo la presidencia pro témpore, un desprolijidad que no es menor.

Es por esto que el MERCOSUR ha muerto, vive una crisis de credibilidad y de supervivencia. No supo adaptarse a la nueva época, a la nueva realidad internacional y regional, y tampoco hubo voluntad política de hacerlo ni de avanzar en la profundización económica. Es necesario que los proyectos traspasen las administraciones políticas y sean guiados por los deseos del pueblo, que en un primer momento fue olvidado. Y es necesaria una agenda externa común, ya que la misma es liderada por los socios mayoritarios (Brasil y Argentina) en beneficio de sus propios intereses, que a veces no son complementarios e incluso perjudican a los socios menores. Una agenda común le daría al bloque la herramienta para avanzar en nuevas negociaciones internacionales, profundizar las alianzas actuales y tener una voz propia en los foros internacionales. Con un Brasil inmiscuido en su esfera interna, parecería el momento de Argentina de ser quien lidere el proceso, pero para eso debe priorizar el interés del bloque al interés nacional, y generar instancias que permitan una mejor complementación tras los cambios de las administraciones.

Entre el 20 y 24 de marzo se desarrollará en Argentina la XXVII Ronda del Comité de Negociaciones Birregionales entre el MERCOSUR y la Unión Europea para impulsar las negociaciones comerciales que se encuentran estancadas. Pero el bloque también tiene varios frentes abiertos, negociaciones con la Asociación Europea de Libre Cambio (EFTA), y el acercamiento a Corea, China y Japón. En un Mundo Multiplex, todos los actores tienen posibilidades de aumentar su inserción internacional, siempre y cuando mantengan una estrategia clara (8), es momento de ver si el MERCOSUR puede lograr esa estrategia.

 

(1) Carné, Jonatán. “¿América Latina da un Giro a la Derecha?”, SABF Blog, 2016, http://blog.sabf.org.ar/2016/04/06/america-latina-da-un-giro-a-la-derecha/

(2) Malamud, Andrés. “La diplomacia presidencial y los pilares institucionales del MERCOSUR: un examen empírico”, Revista electrónica “Relaciones Internacionales”, 2010.

(3) Bizzozero, Lincoln. “Los primeros 20 años del Mercosur: del Programa de Liberalización Comercial al Plan Estratégico de Acción Social”, Revista Densidades, 2011.

(4) Peña, Felix. “Los 25 años del Mercosur y opciones en el camino de su evolución futura”, Newsletter, 2016.

(5) Carné, Jonatán. “¿Qué pasó con las potencias emergentes? El Caso de los BRICS.”, SABF Blog, 2016, http://blog.sabf.org.ar/2016/07/06/que-paso-con-las-potencias-emergentes-el-caso-de-los-brics/

(6) Domínguez, Emiliano. “La encrucijada europea: ampliación y Brexit”, SABF Blog, 2017, http://blog.sabf.org.ar/2017/01/30/la-encrucijada-europea-ampliacion-y-brexit/

(7) Acharya, Amitav. “From the Unipolar moment to a Multiplex World”, YaleGlobal Univertisty, 2014.

Juguemos juntos

Cuando era chica, me acuerdo que para un cumpleaños, el de siete u ocho años, fui a la juguetería con mamá y papá a elegir mi regalo. Eran esas épocas donde era aburrido que te regalen ropa, y nada superaba ese viaje a la juguetería y a esos pasillos interminables llenos de diversión en potencia.

Por esos años no sé si quería ser bióloga marina o científica loca (énfasis en la palabra “loca”, porque era la parte importante del título!), pero yo buscaba en ese viaje un microscopio. Mirando hacia atrás la juguetería no era el mejor lugar para encontrarlo! Recorriendo los pasillos finalmente lo encontré, pero como suele pasar con todo lo que uno encuentra en una juguetería, era un juguete.

Sin decepcionarme seguí mirando alrededor y lo encontré. El regalo perfecto. Una caja que era casi tan grande como yo y decía con letras grandes: QUÍMICA. Cuando lo compré me sentía gigante, me imaginaba transformando mi casa en un laboratorio increíble. Cada vez que jugué sentí que lo había logrado. Las horas que pasé con ese set de química son incontables.

Lo que en ese momento me pasó desapercibida, es que la caja además de decir QUÍMICA con colores brillantes y llamativos, tenía un decorado con todos elementos de laboratorios, nada más. Al costado, chiquito, tenía la edad a partir de la cual era recomendable jugar. El detalle, más allá del número, era que había una nena y un nene al lado del número.

A medida que fui creciendo y dejando atrás los juguetes empecé a prestarle más atención a los anuncios en sí. Las cocinitas, la caja registradora, la lavandería…el juguete que toda nena quiere para esta navidad. El taller mecánico, los autos, la caja de herramientas, infaltable para el hombrecito de la casa.

Uno a veces no se da cuenta el impacto que puede tener sobre los niños. Si desde tan chico le hacen creer que hay que jugar con algo porque es de “nena” o “nene”, ese niño después crece pensando que en la vida hay cosas de “nene” o “nena”. Pensando que sus decisiones tienen que estar tomadas desde la perspectiva que corresponda, incluyendo obviamente, qué estudiar luego del secundario.

Muchas veces la escuela no ayuda. Si a una chica le va bien matemáticas, “es impresionante” y si a un chico le cuesta literatura o lengua, “es natural”. Porque a los chicos generalmente les va bien en las ciencias y a las chicas en las materias más blandas. Si habré escuchado eso en conversaciones entre madres.

El mundo de la ciencia es percibido como un mundo de hombres, y si así lo fuera porque simplemente pasa, perfecto. Sin embargo, la realidad es que desde chicos, se ilustran las carreras científicas como difíciles, laboriosas, con habilidades manuales. En consecuencia, los más fomentados a seguirlas son chicos, porque es riesgoso para una chica.

Tomemos conciencia sobre el impacto que tenemos sobre los niños y pensemos antes de hablar. De lo contrario, seguimos criando futuros adultos que piensan que el lugar natural de una mujer es la cocina mientras que es encantador que un chico cocine. Seguimos alimentando una sociedad donde es “sorprendente” que una mujer siga una carrera en las ciencias. Y aún más importante, los condicionamos desde chicos sobre qué está bien para ellos aspirar.

Me gustaría que el día de mañana si tengo hijos, crezcan en un mundo donde no se sientan una minoría por ser mujer en un aula llena de hombres o viceversa. Me gustaría que si algún día tengo una hija y decide estudiar ingeniería como la madre, la primera pregunta que le hagan no sea: “Ah, está lleno de chicos! ¿Para cuando el novio?”.

Ese cambio arranca en los hogares y lo continuamos todos como sociedad. Jugando ellos aprenden. Aprendamos a dejarlos jugar.

 

La era dorada de la digitalización

Para 2030, está previsto que 2 billones de puestos de trabajo vayan a desaparecer, lo que representa aproximadamente el 50% de puestos disponibles en el planeta. ¿Qué significado tendrá esto para nosotros en sólo 13 años? ¿Será que estaremos devastados por el desempleo y la inequidad social? ¿O será que habremos entrado en una época dorada del desarrollo?

En Grecia, la época clásica (entre el Siglo 4-5 AC) implicó una explosión cultural de desarrollo en filosofía, ciencia, arquitectura, arte, teatro, literatura y la fundación del sistema político conocido como la Democracia. Fue un período de creación y producción intensa que indudablemente marco el desarrollo del mundo Occidental como lo conocemos hoy.

El catalizador que llevó a que este período pudiera surgir fue la transición de la subsistencia en base a la agricultura y que todo hombre se valga a sí mismo, al desarrollo de la cosecha moderna y el surgimiento de la clase burguesa con el comercio en forma colectiva. En este punto podemos ver como los modelos social, económico y político se diversifican en gran manera. Por sobre todo, podemos ver la creación del concepto de tiempo libre. Naturalmente, ¿cómo puede un hombre que tiene que cultivar la tierra desarrollar tiempo para observar las maravillas del mundo? Él necesitará de alguien para que trabaje esa tierra en su lugar. Analicemos el surgimiento de la esclavitud. Con todo el arduo trabajo del día completo, el hombre tiene más tiempo para organizar sus campos y considerar otras cosas. El concepto del trabajo y tiempo libre resurge y tenemos un nuevo sistema de jerarquía: los que tienen el tiempo libre, y los que no.

Ante la ausencia de una segunda etapa de esclavitud, ¿qué podría modificar nuestro sistema socio-económico de forma tan significativa que liberase a la fuerza de trabajo a tal punto? Miremos alrededor y podremos adivinar: desarrollo de Inteligencia Artificial, chatbots, autos no tripulados, tecnología de todos los días. En nuestro mundo moderno, los humanos no necesitan hacer todo el trabajo que se pueda automatizar.

Analicemos el desarrollo de los robots.

Está estimado que para 2030, habremos perdido 2 Billones de puestos de trabajo alrededor del planeta. La mayoría de estos trabajos implicarán la reducción de empleos no profesionalizados. Más y más trabajos requerirán menor trabajo humano porque un robot podrá hacerlo mejor. ¿Será esto considerado una tragedia para los trabajadores poco profesionalizados? ¿O será que haber encontrado mayor tiempo para tiempo libre reorganizará nuestro mundo para dejarnos involucrar con más pensamientos abstracto-creativos? ¿Sera que la población pasará de trabajar porque necesitamos obtener un ingreso a involucrarnos más con el modelo económico actual, o pasaremos a tener población que trabaja porque quieren y porque sienten pasión por algo, porque tienen un talento?

Gallup ha estado midiendo el compromiso laboral de los empleados en los Estados Unidos desde los años 2000 y ha notado números consistentes cuando se refiere a empleados activos, entusiastas y comprometidos con su trabajo. Ese número es 32%, con un porcentaje global de solamente un 13%. El resto de los empleados, el otro 68-87% son significativamente menos productivos, pero igualmente pagos con respecto a sus colegas altamente productivos y motivados.

Los empleados poco felices no son solamente disruptivos en sus ámbitos laborales, sino que también generan presión en nuestros sistemas de salud. Estudios estadísticos de campo de la Universidad de Carnegie Mellon ha por primera vez demostrado evidencia que estar bajo un estrés psicológico continuo contribuye significativamente a más altos porcentajes de atracción de enfermedades porque el Sistema inmunológico del cuerpo humano pierde su capacidad de respuesta.. ¿Qué pasaría con nuestros sistemas de salud si pudiéramos reducir el número de personas que reciben tratamientos por cuestiones de estrés laboral?

Preparándonos para el mundo digital, Finlandia ha comenzado a evaluar un ingreso universal donde selecciono al azar 2000 ciudadanos desempleados para que reciban un subsidio de supervivencia. Ellos continuaran pagando este importe aun si estas personas encuentran empleo.

En el World Government Summit en Dubai, Elon Musk advirtió que los gobiernos necesitaran comenzar a mirar seriamente el ingreso universal a medida que más trabajos se automaticen. A pesar de esto, el expreso preocupación que el mayor desafío será que las personas encuentren significado en un mundo donde mucho de nuestro propósito sale de nuestro empleo.

Estamos ante un punto de inflexión. Trece años nos separan de la potencial perdida de 2 billones de puestos de trabajo. En un nuevo tiempo, que requiere cambios y adaptaciones de los sistemas políticos, económicos y sociales del mundo entero. ¿Responderemos asertivamente? ¿Abrazaremos nuestro tiempo libre y adaptaremos nuestros sistemas socio-políticos para que se acomoden a nuestras vidas? ¿Ajustaremos lo que tenemos o pondremos en proceso nuevas ideas? ¿Si nuestra tecnología está desarrollándose de forma improcedente, que nuevas innovaciones descubriremos a lo largo del tiempo que tendremos para crear?

Tal vez estamos en las puertas de una nueva explosión cultural. Camino a 2030, el amanecer de la próxima época dorada de nuestra generación.

La era de la desinformación

Imaginá la siguiente situación: es martes, es tarde, y recién llegás a tu casa. El día fue largo, durísimo, así que decidís entrar a tu red social preferida para desconectarte un rato. Tus noticias están llenas de lo mismo de siempre: chistes acerca del último político mediático, videoclips de algún artista pop, memes acerca de un chef turco y una avalancha de fotos de bebés y recuerdos de aniversario de casamiento. Bajás, bajás y bajás en la página, hasta que encontrás un video de un gato. Ahora sí, a relajarse.

Este comportamiento no es sorprendente. El exceso de información crea una saturación de nuestros receptores, causando que bloqueemos nuestros sentidos. Hay tanta, que realmente es un esfuerzo asimilar todo. Tendemos a absorber sólo la información que está preprocesada, lo fácil. Esto puede estar fuertemente ligado a que la pereza es un rasgo evolutivo en los humanos[1]. Estamos diseñados para ahorrar energía en un entorno donde las calorías disponibles son limitadas. Por supuesto, esa no es nuestra realidad actual, pero el rasgo evolutivo sigue siendo parte nuestra.

Esto nos lleva a las mayores causas de la desinformación: la falta de diversificación y la falta de verificación de fuentes. Continuar leyendo…

La encrucijada europea: ampliación y Brexit

El proceso de incorporación de un Estado a la Unión Europea es complejo y prolongado. La salida parecería serlo, de igual modo, aunque no existe precedente alguno. La admisión requiere la aplicación de los criterios de Copenhague que se resumen en instituciones democráticas estables, estado de derecho, economía de mercado y la aceptación de la legislación europea. Tales requisitos no parecen fáciles de cumplir por muchos de los candidatos. Por más obvio que parezca la admisión de un nuevo Estado requiere que el mismo sea europeo. Antecedente de esto es la fallida solicitud de adhesión del Reino de Marruecos en 1987 a la Comunidad Europea.

Dentro del actual universo de candidatos a la incorporación como miembros debemos hacer una diferencia entre los candidatos oficiales que se encuentran en proceso de negociación o a la espera de iniciarlas, como lo son Turquía (que cumple pocos de los requisitos del compromiso por lo cual su candidatura avanza a paso glacial desde 2005 y que vista la realidad política actual no puede vislumbrarse un cambio de la situación en el corto o mediano plazo), Montenegro (desde 2005), Serbia (desde 2012), Macedonia (desde 2005) y Albania (desde 2003) y candidatos potenciales con o sin solicitud formal presentada como Bosnia y Herzegovina y Kosovo.

La Unión Europea ha recorrido un largo y complejo camino desde la Comunidad Europea del carbón y el acero de los años 50 hasta el tratado de  Lisboa generando una reglamentación estricta y necesaria para su continua ampliación. Pero esto no debe ser lo único a tener en cuenta.

No debe de perderse los valores fundacionales de la Unión cuyas bases constituyen el alma de la Europa de hoy en día. La Unión Europea fue concebida más allá de la integración económica desde un criterio moral y a partir de las cenizas de dos guerras mundiales que cambiaron la historia y configuración del mundo. Son los principios humanistas y democráticos de Konrad Adenaeur, Jean Monnet, Alcide de Gasperini, Robert Schuman entre muchos otros los que deben guiar el devenir de la Unión.

La Unión Europea representa un caso único de integración en la historia mundial que ha establecido paz y prosperidad en un continente golpeado por las luchas de predominancia y hegemonía en los últimos 500 años.

La salida del Reino Unido es asimismo una nueva oportunidad para avanzar hacia una integración más plena y un concepto de Europa más integral. La misión de la Unión no debe verse limitada frente al criterio de incorporación de miembros ni disminuida en cuanto a objetivos en base a la falta de compromiso de los estados actuales o potenciales miembros.

La Unión Europea es una entidad abierta a los estados europeos pero no tiene por ello una misión ecuménica en el viejo continente. Quienes puedan comprometerse con los valores fundacionales de la Unión y quieran correr el riesgo de una integración plena serán aquellos que deberían gozar de los beneficios y virtudes que 50 años de integración han cosechado.

El futuro de Europa depende de ello. De no perderse ante el paradigma de creer que más cantidad es mejor sino que quienes puedan comprometerse convencidamente con los principios y valores europeos sean aquellos llamados a ser parte de la integración europea.

Lo que un día fue una utopía hoy es una realidad. Su futuro depende de la integridad con los principios de su alma fundacional, aquellos sembrados en la cenizas de la Segunda Guerra Mundial, y presentes en el imaginario de todo los europeos desde mucho tiempo antes.

“Un día llegará en el que las bombas serán reemplazadas por el venerable arbitraje de un Senado soberano que será para Europa lo que la Asamblea es para Francia. Un día vendrá en que habrá dos grupos inmensos, los Estados Unidos de América y los Estados Unidos de Europa, situados uno frente al otro y se tenderán la mano sobre el mar. En el siglo XX habrá una nación extraordinaria que tendrá por capital París pero no se llamará Francia, sino Europa. Se llamará Europa en el siglo XX y en los siguientes y aún transfigurada se llamará Humanidad”.

Victor Hugo, Congreso de Paris de 1849. Discours d’ouverture, congrès de la paix

Progreso social superficial

¿Qué tal si todo nuestro progreso relacionado con derechos humanos, racismo, igualdad de género y derechos de las minorías de las últimas décadas fuese una gran mentira? Se me ocurre que tal vez lo sea. Siempre me consideré como alguien que ve el vaso mitad lleno, que vio a nuestra raza en constante progreso y mejora. Esto puede ser cierto, pero sólo a nivel muy superficial.

El verdadero cambio no se nota en lo que vemos y expresamos. Es más complicado, no puede ser medido por estadísticas de ONGs o entidades privadas o gubernamentales. El progreso real es algo intangible. Sólo se lo puede medir en nuestras propias conciencias, es nuestra voz interna que nos dice qué está bien o mal. Es aquello en lo que realmente creemos, lo que nos hace aceptar o amar a personas de diferente raza, género o preferencia sexual sin importar qué, porque son un ser humano como uno.

Es por esto que nuestro progreso es, en gran medida, superficial. No digo que no se haya hecho un progreso real, por supuesto que se hizo. Sin embargo, ciertos eventos nos muestran lo superfluo que fue: cómo cambiamos solamente la ética en nuestras sociedades, el código que dice qué está bien y qué está mal. Si sos racista, la gente te va a despreciar. Si golpeás a tu esposa o acosás sexualmente a tu secretaria, vas a ir preso. Pero eso no es un cambio real. La mentalidad no cambia, sólo cambia la noción de qué está bien o mal para la sociedad, y ese es el gran problema.

Intuyo que es por esto que ganó Donald Trump. Sí, un tipo racista, misógino, homofóbico, y probablemente con carencia de pensamiento crítico por negar el cambio climático. Entre otras cosas, pasó el Brexit, el partido neonazi entró al parlamento en Grecia y en Austria, y Le Pen es la candidata preferida en Francia. Estos eventos sucedieron gracias a la genialidad de la gente detrás de ellos, que entendió lo antes explicado y lo usó en su ventaja. Ellos apuntaron a las masas que sólo habían modificado sus posiciones a nivel superficial. Estas personas convirtieron a lo no ético en ético nuevamente.   

Todos aquellos que creyeran en algo pero no lo pudiesen expresar por nuestro progreso superficial pudieron alzar sus voces nuevamente gracias a estos personajes. Y entonces el racismo, sexismo, homofobia, islamofobia y xenofobia inundaron nuevamente nuestras sociedades y nuestras calles.

Mi madre una vez me contó que hay una famosa frase que dice “Cada pueblo tiene el gobierno que merece”. Luego, la corrigió: “Cada pueblo tiene el gobierno al que se le parece”. Y tenía razón. El Brexit y Donald Trump nos mostraron que un gran porcentaje de nuestra sociedad nunca dejó de discriminar y estar lleno de odio hacia el prójimo. Todos estos eventos nos muestran cómo el nacionalismo populista sigue siendo una gran manera de ganar elecciones, cómo el odio es una herramienta poderosa para mover multitudes.

Otro problema que facilita que extremistas de ultraderecha tengan tal cantidad de poder alrededor del mundo es la población apolítica. Por ejemplo, en EEUU el 43% del padrón electoral decidió no votar. En el Reino Unido un 28% del padrón también se abstuvo. Podría pensarse que a una gran cantidad de los adultos no les importa el futuro de su país. La gran diferencia de porcentaje entre el Reino Unido y EEUU se debería a que EEUU sufrió del fenómeno de votar al “menor de dos males”, aumentando el margen de no votantes. ¿Cómo puede ser que esto suceda en el siglo 21? Teniendo internet e información al alcance de la mano, podemos buscar fácilmente qué candidato se alinea mejor con nuestros intereses y nuestra manera de pensar. Podemos ver sus declaraciones, su agenda política, su equipo político, hasta incluso qué dijeron 10 años atrás y cómo cambiaron sus puntos de vista y por qué.

Es un hecho conocido, gracias a muchas entidades de estadísticas, que las tasas de discriminación en escuelas y los mensajes de odio hacia miembros de las comunidades musulmana y LGBT tuvieron un pico durante la campaña de Trump. Sí, durante la campaña, antes de que ganara. Esto muestra cuánto impacta el discurso de un candidato, e incluso más el de un presidente, a la población. La inestabilidad económica y la recesión utilizan a líderes políticos como chivos expiatorios. Éstos son una ilusión, una respuesta imaginaria a problemas complejos. Esto no es noticia, a lo largo del siglo 20 oradores populistas han generado odio en muchos países a través de la creación de enemigos imaginarios para que la gente pudiera odiarlos y así olvidarse de otros problemas reales. Hitler tenía a los judíos, Chávez a EEUU. ¿Por qué no podría entonces Trump tener a los musulmanes, los mexicanos y China? ¿A quién no le gustaría que nuestros problemas más complicados se resolvieran con alguna de estas simples soluciones que aportan los oradores populistas? Lamentablemente, el mundo no funciona así.

Sólo 492,306 de 3,806,471 personas entre 18 y 24 años de edad votaron en el referéndum para el Brexit de la UE. ¡Eso es sólo un 36%! Las ideas son cruciales para efectuar un cambio real, pero la ejecución es el factor clave. Las personas que tienen entre 18 y 29 años conforman el 20% de los votantes, eso es un gran porcentaje. Definitivamente deberíamos usar nuestro poder de voto. Fuimos criados en una sociedad más avanzada, con menos xenofobia, racismo y homofobia. Los jóvenes tienen que entender cómo pueden hacer un cambio con sólo presentarse. ¿Por qué perder entonces a este gran 20%, que puede pelear contra todos esos aspectos negativos? No podemos permanecer sentados.

¿Estamos entonces condenados? ¿Deberíamos abandonar nuestros ideales de progreso real y aceptar esta ola de odio que está inundándonos? Absolutamente no. Este es el mejor momento, mejor que antes jamás, para recordar un pensamiento clave: ningún candidato presidencial, ni diario, ni ley contra la inmigración, ni partido extremista de ultraderecha puede determinar cómo vivimos nuestras vidas. No representan a la totalidad de nosotros, son sólo leyes y gente que fueron votadas en un sistema fraudulento, que van a cambiar en cuestión de años. Vivimos con un gobierno representativo que muchas veces es confundido con la democracia que fuera establecida 2500 años atrás en la Grecia antigua, pero ese va a ser un tema para otra ocasión. Este Odio sólo se refleja en nuestras vidas diarias si lo dejamos pasar, si optamos por ignorarlo cuando nos rodea. Recuerden que siempre pueden elegir entre aceptar lo que venga, o combatirlo con empatía.

Ahora más que nunca debemos forzar a nuestras mentes a hacer un cambio realmente consciente para lograr un progreso real. Debemos luchar contra este pasado de extremismos y odio que vuelve a perseguirnos nuevamente. Creo que la historia humana no es tan cíclica como algunos piensan, y esta ola de odio puede ser dejada atrás, así como se olvidan las viejas noticias, para lograr un futuro más próspero y brillante. Steven Pinker, un famoso psicólogo, escribió un libro titulado “Los Mejores Ángeles de Nuestra Naturaleza: Por qué Decayó la Violencia (The Better Angels of Our Nature: Why Violence Has Declined)”. Este libro estudia que el rasgo más importante que marcó nuestro éxito como raza fue la colaboración colectiva. La mente humana descubrió miles de años atrás que es más fácil entender, colaborar y amar que odiar y discriminar. Entonces… ¿por qué molestarnos con este sinsentido?