SABF Author

Clara Inés Antonio

Embajadora y Participante SABF 2011 & 2013

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#SabfersInTheWorld: Enterate en qué están otros Sabfers y compartí tus historias con nosotros!

#SabfersInTheWorld: Conocé a Tulio Dávila

Tulio es de esos Sabfers que entienden que el SABF no es sólo un foro de 3 días, sino mucho más. Se mantuvo conectado con otros Sabfers y encontró en el SABF el estímulo de su actual trabajo y vocación. Es venezolano, egresado de Economía de la Universidad de Carabobo y participante del SABF en dos ocasiones, 2013 y 2014.

El hilo conductor de su experiencia es, sin dudas, el liderazgo y la inquietud social. Es fundador de la ONG “Fundación Cuenta Conmigo”, y fue seleccionado para representar a la juventud iberoamericana como orador en la Cumbre de Vanguardia Iberoamericana en Panamá; además es becario del Programa “Lidera” de la Fundación Futuro Presente y del encuentro Child and Youth Finance International (Naciones Unidas). Participó del World Future Congress en San Francisco y es voluntario del programa “Economía para Jóvenes” del Centro para la Divulgación para el Conocimiento Económico (CEDICE).

El foco en la colaboración multisectorial

La situación venezolana es muy crítica. El mapa de conflictividad social abarca casi todo el país. No hablamos de eso. Pero como muchos jóvenes venezolanos, Tulio está movilizado por la situación. Se preocupa, se ocupa. Ante la pregunta por los retos actuales, menciona “la necesidad de fomentar la colaboración entre el sector privado, el sector público y el tercer sector”. Trabaja en eso, con la implementación del primer Distrito de Mejora Empresarial en Venezuela para recuperar zonas comerciales que se encuentren en estado de deterioro. En su blog personal, elvaloragregado.com, Tulio escribe llamando a la acción “Los empresarios pueden lograr acuerdos con el sector público para mejorar sus empresas mediante el desarrollo de Distritos para la Mejora de Negocios en su zona […], tomando en cuenta que cada vez se hace más necesario la revitalización de espacios de nuestra ciudad para que podamos disfrutar de ella como lo merecemos”.

Desde España, Tulio visita instituciones públicas, universidades y empresas, contribuyendo a la colaboración multisectorial, trabajando como coordinador de Spamex, un programa del Instituto Iberoamericano de Movilidad Internacional avalado por el gobierno de México .

Conocé más sobre Tulio en este video y si querés sumar tu experiencia al ciclo #SabfersInTheWorld, escribínos a clara.antonio@sabf.org.ar.

#SabfersInTheWorld: Enterate en qué están otros Sabfers y compartí tus historias con nosotros!

 

Llegar a ser un Sabfer

Nuestras experiencias en SABF son siempre inolvidables. SABF reúne a 100 destacados estudiantes universitarios y 40 líderes de negocios, académicos y políticos durante 3 días en Buenos Aires. Desde que el SABF comenzó en 2006, más de 1000 estudiantes han sido parte del Foro procedentes de todo el mundo.

Fui parte del SABF en 2011 y 2013 y tuve la oportunidad de discutir y debatir temas de importancia mundial, encontrarme con líderes increíbles y aprender de ellos. Para mí, SABF fue el comienzo de una vida académica y profesional llena de oportunidades.

Si querés vivirlo, aplicá! Quedan sólo 6 días para el cierre de aplicaciones! No te lo pierdas! Así es como se llega a ser un Sabfer.

Convertirte en Sabfer te permite entrar a esta comunidad diversa, rica y creativa de personas que comparten una pasión por contribuir a hacer del mundo un lugar mejor.

 

Una vez Sabfer, siempre Sabfer

Después de nuestra experiencia en SABF pasamos a formar parte de un nuevo grupo de amigos con los que debatir, compartir ideas, desafíos, trabajo, viajes y más. Quienes fueron parte saben de lo que estoy hablando.

Hay muchas maneras de mantenerse en contacto con Sabfers, aplicar una segunda o tercera vez al SABF o a alguna otra student-run conference, trabajar en red con otros Sabfers, ser embajador, etc. Ya sea para tu desarrollo professional, oportunidades, programas de becas, consejos de viaje, nuevas conferencias o actividades post-SABF, un Sabfer siempre está listo para ayudarte. Es por eso que ser un Sabfer es un privilegio. Donde quiera que estés, las puertas se abren. Y, al mismo tiempo, es un compromiso emocionante.

 

Finalmente #SabfersInTheWorld

Mientras pensaba en el tema de esta entrada del blog, me preguntaba por qué no construir una sección donde podamos seguir historias de Sabfers de todo el mundo: lo que están haciendo y dónde su vida los ha llevado. Sea cual sea su campo, cualquiera que sea su trabajo y estudio, SABF es esencialmente un mundo lleno de historias, de los miles de estudiantes que han pasado a formar parte de esta comunidad. Creo que en el apuro de la tecnología y las interconexiones, compartir experiencias y mantenerse en contacto sigue siendo tan importante como siempre. Por eso me gustaría saber acerca de #SabfersIntheWorld: lo que están haciendo, lo que han hecho, y estoy segura de que nuestra comunidad Sabfer también querrá saber.

 

Compartí tu historia con nosotros! Si sos un Sabfer y te gustaría compartir tu experiencia / historia / proyectos con nosotros, escribí a Clara.antonio@sabf.org.ar

 

#SabfersInTheWorld: Meet Alan Bidart

 

Conocí a Alan en SABF 2013, en donde presentó su ensayo sobre Pink Floyd y el Emprendedurismo. Rockstar y fanático de las matemáticas (dos perfiles que no suelen verse muy unidos). Después del SABF se reunió con otros Sabfers para crear NeoStudents, una plataforma desde donde se ofrecían oportunidades de becas y conferencias para jóvenes. Un trabajo que los llevó directamente a sumarse al equipo organizador de Pangea, una conferencia cuya finalidad es empoderar a jóvenes de todo el mundo. De ahí, logró ingresar en la Universidad de Harvard para estudiar matemáticas. No se quedó quieto dentro de la Universidad, la música lo llevó a fundar The Harvard School of Rock, organización que hoy copreside.
Conocé más sobre Alan ..

 

Retando el futuro, desafiando nuestro presente

He participado en muchas conferencias y eventos en donde me dijeron, siendo joven, que la juventud “es el futuro”. Esta frase no sólo deja de lado sino que también subestima las actividades y acciones de la juventud en “nuestro presente”. De hecho, desde pequeña ya estaba trabajando como voluntaria para transformar mi comunidad local, con diferentes iniciativas para alcanzar un ambiente urbano más sustentable y conseguir un cambio en la conciencia ambiental a través de acciones simples y específicas. Luego, escucho esa frase un tanto desafortunada y me pregunto: ¿por qué las personas llaman a nuestra generación “el futuro” si también estamos comprometidos en transformar nuestro presente?

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Cuando las palabras no siempre son las cosas

Como el refrán popular dice que ‘no todo lo que brilla es oro’, también podemos decir que no todo lo que se viste de verde es realmente respetuoso con el ambiente que nos rodea. Una nueva brecha entre el ser y el parecer del dilema existencial de la obra de Shakespeare. Greenwashing. Tal vez pocos sepan de qué se trata o a qué alude, pero seguro muchos lo tuvieron más de una vez frente a sus narices.

El argot empresarial se embebe de conceptos como ‘Economía sustentable’, ‘Producto ecológico’, ‘Naturalmente elaborado’ y ‘Proceso ecosostenible’, términos que no pueden ser escindidos de un contexto en donde lo verde invita y suma. Pero con el afán de quedar refugiados bajo el paraguas de la sustentabilidad, estos mensajes caminan, muchas veces, al filo de la verdad.

La preocupación por la sustentabilidad y el ambiente adquieren un rol de cada vez mayor importancia. La sociedad se ha vuelto consciente de que la demanda de la humanidad excede la oferta de la tierra: consumimos más de lo que puede darnos nuestro planeta, lo cual no es sustentable, ya que desbordamos la capacidad de los medios naturales de regenerarse y seguir disponibles para futuras generaciones. Esto cuestiona la posibilidad de un auténtico desarrollo sustentable. Se ha indicado, además, la necesidad de incorporar un consumo responsable como una opción para reemplazar hábitos y prácticas, que en el marco de la sustentabilidad, se han vuelto insostenibles. A la vez, son cada vez mayores las exigencias por obtener información sobre el comportamiento de las empresas y las consecuencias medioambientales de sus políticas.

Ahora bien, en el reconocimiento de las expectativas de la sociedad y de que los productos que surgen de políticas depicture 100 responsabilidad social son más dignos de ser comprados, las empresas buscan darle una pincelada verde a sus productos, servicios y proyectos, aunque éstos no cumplan con ninguna pauta fehaciente de sustentabilidad. En pocas palabras, se comunica sustentabilidad, sin ser sostenible.

Esta práctica describe un giro en las acciones de muchas organizaciones: en su intento por proyectar una imagen ‘amigable’ con el ambiente y mejorar su reputación, se van alejando cada vez más de lo que implica una verdadera Responsabilidad Social Empresaria. Se padece de una suerte de miopía al construir una careta verde, viciada de cortoplacismo, que oculta perjuicios e intereses y obstaculiza el desarrollo de un compromiso duradero con el ambiente.

En 1999 el término “Greenwash” fue incorporado al Oxford English Dictionary como “desinformación diseminada por una organización, de tal manera de presentarla con una imagen pública medioambiental responsable”. Una palabra nueva para un concepto viejo. De hecho, el acto de inducir erróneamente a los consumidores en relación con los beneficios ambientales de un producto o con las prácticas de una empresa se parece mucho al whitewashing, que refiere al acto de disfrazar malas praxis políticas. El surgimiento de este concepto, literalmente “enjuagando en verde”, no es sino una alerta sobre la creciente disposición de empresas con actividades contaminantes que se muestran preocupadas, no por mejorar sus procesos, sino por desarrollar estrategias comunicativas que enjuaguen la cara de sus productos – para permitir que sus clientes se sientan absueltos de la culpa de consumirlos. De hecho, en un acto casi de autocompasión, se busca encubrir productos insustentables mediante rótulos de sustentabilidad a fin de silenciar la mala conciencia de los consumidores, permitiendo continuar por la vía del consumo desmedido – que estimula la economía pero destruye nuestro ambiente con mayor entusiasmo (aunque con menos culpa).

Ninguna rama de  la economía es inmune al fenómeno. Hoy cada vez más nombres de productos, etiquetados, publicidades y campañas de marketing se rodean de un aura de ecologismo que carece de un componente esencial: su fundamento. Palabras que no son cosas. Afirmaciones vagas, llenas de ambigüedades, expresiones genéricas y engañosas como ‘todo natural’, ‘ecológico’ o algún otro distintivo verde.

También en el campo de la construcción y la arquitectura se afirma que se ha logrado por primera vez un estilo internacional sui generis, que define un nuevo movimiento, el sustentabilismo.

Pocas veces los consumidores nos preguntamos si estos productos representan un compromiso real o son sólo estrategias comerciales de un marketing a la moda para mejorar la cuota de mercado. Lo cierto es que se dan las dos situaciones: empresas que apuestan por la honestidad y otras que abusan del Greenwashing, pero una de las consecuencias más nefastas de estas últimas es que pueden atentar contra la credibilidad de las acciones de las primeras, que sí muestran preocupación y actúan conforme a ella.

Es un hecho positivo el que los principios ecologistas se impongan como preocupación en la conciencia de la sociedad: la ‘sustentabilidad’ está ahora en boca de todos, rodea las publicidades y la presentación de los productos que consumimos, asedia escuelas primarias, secundarias y universitarias. Sin embargo, deja un halo de fracaso: ese contagio es, en buena parte, hueco y refleja una preocupación de los consumidores y ciudadanos; pero enmascara el hecho de que nuestros hábitos y prácticas de consumo, así como los productos y servicios siguen siendo, en su núcleo, muy poco sustentables.

Sería errado afirmar que el uso del concepto se reduce únicamente al desempeño empresarial. Para muchos ambientalistas yrio20 organizaciones de la sociedad civil, Río+20 trasciende tranquilamente como un ejemplo más de maquillaje medioambiental, sólo que esta vez es más terrible porque al lavado de imagen acuden los países y nuestros representantes. La Cumbre sobre Desarrollo Sostenible, que se llevó a cabo en 2012 en Río de Janeiro con 193 Estados participantes, finalizó con un documento sigiloso, que se titula El futuro que queremos. Una vez más, buenas palabras pero vacías de contenidos, mucha verborrea. Un texto donde los compromisos están ausentes, los enunciados son difusos y, la falta de ambición para mejorar la situación de nuestro planeta por medio de medidas concretas es harto evidente. Comparable con el texto de la Conferencia de Estocolmo de 1972, sólo cambia la terminología, mas no la actitud. Greenwashing+20.

Para finalizar, tal vez aquí sea necesario retomar lo que hace más de 2000 años decía Lao Tse “La mejor manera de hacer es ser“, lo cual pone al sujeto sobre el actor porque el hacer genera ser. De allí, que sea necesario que las palabras se correspondan con las cosas..