¿América Latina da un Giro a la Derecha?

La actual coyuntura latinoamericana es el escenario de amplios análisis por la coexistencia de sucesos que hace algunos años eran impensables y que hoy son la novedad, que despiertan expectativas encontradas y que generan un alto nivel de debate en la sociedad.

Los gobiernos latinoamericanos de inicios del Siglo XXI fueron caracterizados como un “Giro a la Izquierda” ya que no hacían referencia sólo a un cambio electoral, sino que compartieron un denominador común que fue la oposición al consenso político neoliberal de los años ’90 y se propusieron remediar los graves efectos sociales, políticos e institucionales que dejó de herencia dicha década en la región. Sin embargo, tras casi 15 años de gobiernos auto-denominados ‘progresistas’ es visible un fuerte agotamiento de estos modelos, lo que deja el camino libre a nuevas tendencias políticas, que emergieron a partir de la alternancia en el poder realizada por el voto popular. Esta alternancia parece dar inicio a una nueva etapa política que muchos analistas están denominando “Giro a la Derecha” ya que rechaza los postulados de los gobiernos predecesores.

GIRO A LA IZQUIERDA.

El tándem Chávez-Lula representó para las relaciones exteriores de América Latina el inicio de un nuevo período llamado ‘giro a la izquierda’, significó el intento de revisión del modelo neoliberal implementado por el Consenso de Washington.  Así se catapultó a Brasil y a Venezuela como las alternativas de gobierno de izquierda para la región, dos modelos que comparten algunos rasgos, pero diferentes en su metodología.

  • El modelo chavista contiene una tendencia más populista y rupturista, interpelando al pueblo, generando características emocionales, pero concentrando la toma de decisiones, aislando a la oposición y generando confrontación a nivel doméstico.
  • El modelo lulista puede considerarse más racional y gradualista, que aparentemente se abstuvo de no violentar las instituciones y las reglas de juego, se mantuvo el sistema de partidos como medio de representación política, y las decisiones se tomaron por consenso intra e interpartidario, lo cual requirió de una alta capacidad de negociación (1).

Estos modelos tienen eco en el resto de los países de la región, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina (2003-2015), Evo Morales en Bolivia (2006-), Correa en Ecuador (2007-), Lagos (2000-2006) y Bachelet en Chile (2006-2010/2014-), Mujica (2010-2015) y Tabaré Vázquez en Uruguay (2005-2010/2015-), Ortega en Nicaragua (2007-), Lugo en Paraguay (2008-2012), Funes en El Salvador (2009-2014), estos presidentes entre otros forman parte del llamado ‘giro a la izquierda’ a pesar de sus diferencias.

Los gobiernos profundizaron lazos sociales y relaciones mutuas, pero esta época se destacó por una dependencia constante a la exportación de productos primarios como la soja, el petróleo y el cobre, esas exportaciones a elevados precios generó una bonanza económica que generó una caída de la pobreza en un 20% entre 2000 y 2014 según la CEPAL, que se debió en gran parte a un presupuesto significativo para el gasto público, a subsidios, precios controlados y planes de asistencia social. Por otra parte, se legislaron leyes de relevancia y pioneras a nivel mundial, como la ley de matrimonio igualitario en Argentina en 2010 y la ley de identidad de género en 2012, la despenalización del aborto en Uruguay en 2012 y la legalización del cultivo y venta de marihuana en el mismo país en 2013.

Sin embargo, los gobiernos de izquierda sufrieron y aún sufren un grave desgaste. El elevado nivel de gasto público generó graves desequilibrios económicos, además de que no se logró superar la dependencia a la exportación de productos primarios, en un contexto en que uno de los principales socios económicos de la región como es China, y responsable del boom económico de la década, sufrió un estancamiento en su crecimiento. Esto desde el plano económico-comercial, pero desde el ámbito político-social la situación también es grave, hay u alto nivel de polarización de la sociedad que divide a la población y la obliga a elegir entre dos extremos políticos, como si no hubiese puntos medios. Sumado a los cada vez más asombrosos escándalos de corrupción que afectan a varios de los países de la región.

Hoy los países líderes de este ‘giro a la izquierda’ se encuentran sumidos en crisis internas de relevancia evidenciando el agotamiento de dicho modelo. Venezuela entró en una crisis política momentos antes de la muerte de Chávez, donde la caída de los precios del petróleo afectó el financiamiento gubernamental, haciendo que la economía entre en recesión en 2014, en un contexto de división social que persiste al día de hoy; Brasil supo ser la locomotora regional y alcanzar un status de global player, se está desgastando y hoy el ex presidente Lula quien fue en 2009 seleccionado como ‘personaje del año’ por el periódico francés Le Monde y el diario español El País, ‘protagonista de la década’ por el británico Financial Times, y en 2010 ‘personalidad más influyente del mundo’ por la revista estadounidense Time, hoy es investigado en la Operação Lava Jato por el escándalo de corrupción más relevante de la región, y su sucesora Dilma Rousseff perseguida por la posibilidad de un juicio político que amenaza con destituirla.

Si es posible considerar tanto a Chávez como a Lula como líderes carismáticos con capacidad de manejo de la comunicación, es evidente que el espectro que dejaron es de tal magnitud que fue imposible de superar por sus sucesores. Tras su salida de la presidencia, ese carisma no traspasó la gestión y no pudo ser heredado por sus respectivos sucesores, Maduro y Rousseff.

Esta situación que golpea a los líderes del ‘giro a la izquierda’ deja en orfandad al resto de los modelos de izquierda o progresistas, donde ya no sólo es un problema los obstáculos internos para la permanencia en el poder, sino también el escenario internacional, con especial relevancia en el contexto regional. Los gobiernos de izquierda ya no pueden identificarse con el slogan de ‘cambio’ porque llevan más de una década en el poder, esa estrategia es obsoleta, ya no pueden aludir a un anti-neoliberalismo porque su identidad ya está definida. Este desgaste de las izquierdas es paralelo y genera el ambiente propicio para el nacimiento de una nueva derecha (2).

¿GIRO A LA DERECHA?

Una nueva derecha que se diferencia de los parámetros del Siglo XX al no estar vinculada a las Fuerzas Armadas o al autoritarismo, sino que se reinventaron y son fervientes defensores de la democracia social y del liberalismo cultural. Estas derechas compiten con los gobiernos progresistas de izquierda con sus propuestas inclusivas, es una novedad política para América Latina la intención de la derecha de defender las ‘conquistas populares’ y de llegar a construir una sociedad sin tensiones. Sin embargo, dicha identificación no es asumida por los propios partidos/movimientos, sino que es atribuida por otros, generalmente los partidos de izquierda que buscan mantener el poder (3). Es necesario aclarar, hablar de ‘derecha’ política, no es hacer referencia a una doctrina concreta, sino a un conjunto de ideas y valores que se combinan con ciertos patrones de comportamiento para dar inicio a una corriente política, que se define a sí alejándose del otro, en este caso de la izquierda.

Hay determinados fenómenos políticos que dan sustento a la hipótesis de un paso a la derecha en el gobierno:

  • La elección de Mauricio Macri como presidente de Argentina es el acontecimiento que los analistas detectan como posible incubadora de un nuevo movimiento de tablero político en la región, al dar por finalizada la gestión de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner que supo ser un pilar del giro a la izquierda latinoamericana, dando un vuelco a la política exterior nacional de acercamiento a Estados Unidos y Europa, generando un efecto contagio en las políticas exteriores de los países contiguos.
  • La victoria de la oposición en las elecciones legislativas en Venezuela.
  • El resultado negativo del plebiscito por el cual Evo Morales no podrá ser reelecto presidente de Bolivia para un cuarto período.
  • La renuncia a la candidatura de Rafael Correa para mantener su cargo en el ejecutivo ecuatoriano.
  • El contexto regional donde las izquierdas de Brasil y Venezuela están en crisis, y donde se da un deshielo en las relaciones entre los dos ex archienemigos del continente Estados Unidos y Cuba, lo cual también es un golpe a las izquierdas latinoamericanas.

En un contexto internacional donde aparecen populismos, pero populismos de derecha, incentivados por la coyuntura internacional de movimientos migratorios masivos, especialmente de refugiados, por nuevos golpes terroristas en territorios nacionales, estancamiento económico, que dan a estos movimientos la retórica necesaria para engendrarse, como los candidatos presidenciales Donald Trump en Estados Unidos y Marine Le Pen en Francia, a nivel latinoamericano Keiko Fujimori, hija del ex-presidente peruano condenado a prisión por crímenes de lesa humanidad.

CONCLUSIONES.
No es posible dar una respuesta absoluta a la pregunta inicial de este artículo, por varios motivos. Primero, es un fenómeno político-social que aún está en proceso. Segundo, las ciencias sociales no pueden predecir el futuro de las sociedades sino que lo explican. Tercero, es importante entender que todos los acontecimientos enumerados para evidenciar un ‘giro a la derecha’ son hechos disímiles, desde elecciones presidenciales hasta elecciones legislativas, pasando por plebiscitos y decisiones unilaterales de candidatos; sin hacer referencia a las elecciones en Haití que se realizaron bajo la intervención de la Misión de las Naciones Unidas Minustah. Cuarto, tal vez la Adminstración Macri no es el punto inicial de este movimiento en el péndulo político latinoamericano, según Emir Sander las elecciones presidenciales de 2014 en Brasil con una reñida segunda vuelta donde Aecio Neves no logró la victoria “fue un campo de ensayo para el esquema político que terminó resultando en Argentina” (4) o como detalló Álvaro Vargas Llosa la elección de Sebastián Piñera (2010-2014) en Chile podría empujar a la región en la dirección opuesta a la centro-izquierda (5). Lo cierto es que no es posible forzar una conexión entre estos hechos que valide dichas opiniones.

Finalmente, en 2016, además del plebiscito en Bolivia, habrá elecciones en 7 países latinoamericanos: Chile y Costa Rica con elecciones municipales, México con elecciones estaduales y locales, Nicaragua, República Dominicana y Perú con elecciones presidenciales. Elecciones que dejarán certeza si realmente se está llevando a cabo un giro a la derecha latinoamericana.

 

Referencias:

  1. MOREIRA, C; RAUS, D. Y GÓMEZ LEYTON, JC. “La nueva política en América Latina. Rupturas y continuidades”, Ediciones Trilce, 2008.
  2. STEFANONI, P. “La lulización de la izquierda latinoamericana”, Le Monde Diplomatique – Edición Cono Sur -, 2014.
  3. GIORDANO, V. “¿Qué hay de nuevo en las «nuevas derechas»?”, Nueva Sociedad Nº 254, 2014.
  4. “¿América Latina ahora irá hacia la derecha?”, Semana, 28 de noviembre de 2015. Disponible en: http://goo.gl/5BQW2B
  5. VARGAS LLOSA, A. “¿Vuelco a la derecha en América Latina?”, ABC.es, 9 de enero de 2010. Disponible en: http://goo.gl/yK8dhM

3 Responses

  1. Adriana Méndez 13/04/2016 at 10:49

    Jonatán, excelente análisis! Muchas gracias! Saludos!

  2. Eduardo Juliá 15/04/2016 at 11:59

    Es increíble que -producida la evidencia histórica antes señalada- nadie se percate que los electores en general ya no quieren saber más del duopolio comunismo-capitalismo, ni de sus matices moderados, 2.0 o de sus patéticas amalgamas . Lo paradojal del problema es que hasta el día de hoy “no existe” una propuesta socioeconómica nueva, que motive y convenza a un electorado que se siente cada vez más engañado, desorientado e infeliz. Que se manifiesta desesperado y violento. En verdad creo que vamos derechamente a una revolución inédita con imprevisibles consecuencias. No sólo a nivel latinoamericano, más bien a nivel mundial. Digo “revolución inédita” porque detrás de cada revolución siempre hubo una ideología o proyecto esperanzador, motivante… y eso ahora no existe.

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