Capitalismo somos todos

Capitalismo somos nosotros

El mundo es terriblemente cruel. Una de cada ocho personas padece hambre. Cada año, más de 165 millones de niños sufren de desnutrición y otras 250.000 personas mueren por consumo de drogas. La riqueza está distribuida de manera muy muy desigual, el 1% de la población tiene el 50% de la riqueza, mientras que el 99% restante pelea por la otra mitad. Guerras, enfermedades, castigos, sufrimientos; infinitas cosas que es mejor ni plantearse. Pensar que todo esto está sucediendo acá y ahora es terrible. Es realmente difícil asumirlo, y en tal caso, casi imposible soportarlo. Por eso preferimos entretenernos con otras cosas, mirar un poco la tele, jugar a la pelota, charlar con amigos, tomar unos mates. Mientras más cosas y más apurados estemos, mejor: menos tiempo para pensar todo lo que sabemos que está pasando mientras estamos en casa leyendo esto.

De hecho, ahora muchos de ustedes estarán enojados conmigo. Unos me dirán: “¿Y para qué pensar en esto ahora si estaba tan tranquilo con el mate y las medialunas?”, y otros tantos pensarán, “¿¿Y yo qué culpa tengo??”. A los primeros les pido disculpas, sigan con sus medialunas (y si pueden ¡agréguenle dulce de leche!). Si sos de los segundos, estás condenado a leer lo que sigue:

 

¿Quién tiene la culpa?

Echarle la culpa al capitalismo es fácil. Maldito sistema, que oprime a los más necesitados, que margina a los sectores más pobres, que permite que unos pocos se enriquezcan a costa de otros tantos, que incentiva las guerras encubriendo grandes intereses económicos, que está creado para saciar las ambiciones infinitas de los capitalistas y su incansable afán de riqueza. Digo, poner la culpa afuera, en algo donde pareciera que no tenemos ningún margen de acción, es sencillo. Nos libera de cualquier culpa o responsabilidad por todos esos terribles sucesos que acontecen a diario; incluso nos brinda un enemigo lo suficientemente ambiguo para combatir a la manera que nos parezca. Un enemigo tan poderoso que no sólo justifica el no hacer nada (todo lo que pasa es culpa del sistema) sino que, mejor aún, podemos pretender que estamos combatiendo todos esos males levantando bandera contra ese monstruo. Cada vez más, afirmar que estamos en contra del sistema capitalista nos libera de culpa. Pareciera que pegarle al capitalismo es ayudar a los más necesitados, que maldecir nos vuelve del lado de los sectores marginados.

Contra esa postura tan cómoda como seductora, me parece importante reconocer lo siguiente: quienes vivimos en este mundo somos nosotros (yo, vos, tu amigo que está ahí cerca, tu viejo que está laburando, etc, etc). Digo, en el mundo no hay más que personas de carne y hueso. Asumamos, entonces, que la responsabilidad de todas -o mejor dicho, de la gran mayoría- las cosas que pasan en nuestro mundo recae en las personas. Quienes sentimos, pensamos y actuamos somos nosotros. Luego, lo que ocurre en el mundo es el resultado de las infinitas interacciones de acciones y decisiones que tomamos todos nosotros a cada momento.

 

¿Con esto quiero decir que toda la “culpa” de lo que sucede la tenemos nosotros?

Con esto quiero decir que es absurdo dejarnos a nosotros –individuos- a un costado. Está claro que la responsabilidad de lo queCapitalism is Dead sucede en la sociedad está dentro de la sociedad y no afuera. Está en nosotros, humanos, y no en el “capitalismo”, sistema.

Según entiendo, el capitalismo somos nosotros. Eso que llamamos sistema no es más que una forma de coordinar las infinitas decisiones que tomamos los 7.200 millones de personas a cada segundo (al menos aquellas relacionadas con la producción, el intercambio y la distribución). En este sentido, reconozcamos que quienes actuamos, decimos y decidimos somos nosotros y, por lo tanto –y por favor-, no le echemos la culpa al capitalismo, ni al neoliberalismo (ni a los intereses ocultos, ni a las fuerzas del mal).

Escuchar “el capitalismo nos vuelve egoístas” me resulta simplista, facilista. Contemplemos, al menos por un momento, la posibilidad  de que la relación sea inversa. Que no sean las personas las que se adaptan al sistema, sino el sistema el que se adapta a cómo son las personas. Pensemos, entonces, que cabe la posibilidad de que el ser egoístas nos vuelva capitalistas.

En 1973 Alemania estaba dividida en dos: la parte occidental (capitalista) y la parte oriental (comunista). Entre ellas había un muro que impedía el paso de un lugar a otro. Del lado oriental, ese muro estaba rodeado de gente tratando de treparse y pasar al otro lado. Del lado occidental, nadie. Sucede que, si bien los sistemas alternativos al capitalismo suenan muy seductores (prometen un gran bienestar social, terminar con el hambre, la marginalidad, la pobreza, y todas esas cosas que suenan muy bien y que a todos nos gustaría) requiere de un compromiso social impensable. Requiere de individuos dispuestos a trabajar por el bienestar colectivo. De individuos dispuestos a esforzarse por el prójimo tanto, o más, que por ellos mismos. De individuos que hoy no existen.

 

Tampoco exageremos

Ok, es cierto; es necesario reconocer que el problema no está afuera sino adentro. Considero fundamental aceptar que la responsabilidad principal de lo que sucede en nuestro querido planeta está en nosotros y no en ciertos conceptos abstractos y grandilocuentes. Pero tampoco quiero exagerar. Si bien creo que la culpa –o responsabilidad- es principalmente nuestra como sociedad, pienso que, a la vez, no lo es tanto en cuanto a nosotros como individuos particulares. Digo, ninguno de nosotros  (ni yo, ni vos, ni tu amigo) tenemos la posibilidad de alcanzar grandes cosas actuando de manera distinta. Si cada uno decidiese cambiar su forma de actuar, el resultado global sería prácticamente el mismo (los niños seguirían sufriendo hambre, la desigualdad sería la misma, mismos niveles de contaminación, mismas niveles de violencia, etc, etc). Haciendo una estimación vaga e injusta, el peso de nuestras acciones y decisiones sería aproximadamente del 0,000014% (1/población mundial – el link muestra el minuto a minuto de la población mundial. ¡Es apasionante, no se lo pierdan! En este momento vamos por 7.229.195.231…! ).

En ese sentido, sacate el exceso de culpa que tengas y guárdate solo ese 0,000014%. Pero ojo, tampoco te vayas a tomar un mate como si nada. Acabamos de acordar que para que las cosas cambien se necesita de un cambio social, y para eso, el cambio individual es esencial. Pero como el impacto de nuestras acciones individuales es prácticamente nulo, actuar de manera distinta y responsable requiere de un gran compromiso (conciencia-respeto-tolerancia-paciencia). Así que cuando termines el mate tirá la yerba en donde corresponda; cuando te den vuelto demás devolvé la parte que no te corresponde; cuando veas a un niño en problemas fijate cómo podés ayudarlo; y cuando estés caminando por la calle sonreile al diariero como si fuera tu amigo. Todo eso a sabiendas de que no va a cambiar nada. Todo eso hay que hacerlo; aunque sólo sea por respeto a nuestros ideales, aunque sólo sea por amor al arte.

29 Responses

  1. ¿El sistema bancario de reserva fraccionaria, por poner un ejemplo, no tiene la culpa de nada,no?

    Este tipo de artículos que intentan achacar responsabilidad a los individuos me recuerda a esos padres que les dicen a sus hijos: “Si Fulano pudo hacer esto, entonces vos también podés hacerlo”.

    ¿Y qué pasa si Fulano y Mengano pretenden entrar al mismo puesto de trabajo y hay un sólo puesto de trabajo disponible? ¿Dónde queda el argumento de que “si Fulano encontró un trabajo maravilloso, vos también podés conseguirlo”? (O aquellos que dicen “vos elegis tu destino”…mamadera)

    Para mí, los argumentos típicos de la derecha de “no labura el que no quiere”, “vos podés hacerlo”, etc, son la estupidez más grande de toda la historia de la humanidad.

    • Guido, quiero que recuerdes aquella vez cuando te caíste aprendiendo a andar en bicicleta. Seguramente alguien (o una vocecita en tu cabeza) te dijo “vos podes hacerlo” y te alentó a intentar nuevamente y corregir tus errores.

      ¿Que hubiera sucedido, si no te hubieran dicho nada? ¿Si nadie te alienta a mejorar y a pulir tus errores? Lo mas probable es que luego de dos o tres caídas más, te vallas a jugar con otra cosa y camines hasta tener edad suficiente para aprender a conducir. Momento en el cual, al fallar en poner primera, sientas que no lo podes hacer, y sigas caminando por el resto de tu vida.

      Todo esto, teniendo en cuenta que lograste dominar con un éxito rotundo y al primer intento, cosas mas básicas, como caminar, pronunciar las palabras correctamente, terminar la escuela, etc.

      Resumiendo, si alentar a otras personas a que alcancen sus metas, a través de frases de aliento (“vos podes hacerlo”, “si el pudo vos podes”, “vos creas tu destino” etc) te convierte en el estúpido más grande de toda la historia de la humanidad, déjame decirte, que no quiero ser eso.
      Yo quiero ser el estúpido mas grande de toda la historia pasada presente y futura del universo ! Quiero apoyar a los demás, alentarlos y demostrarles que con trabajo, perseverancia, un plan de acción, y los conocimientos necesarios, todo es posible.

      Al fin y al cabo, todos los inventos de la humanidad fueron creados por personas de carne y hueso, como vos y como yo.

      Te mando un abrazo, y ojala tengas un buen día !

      • Yo no estoy renegando de la voluntad individual. No te equivoques, no soy de izquierda, sino más bien todo lo contrario: soy anarquista-objetivista. Pero tengo la obligación de ser racional, y por eso mismo no puedo ignorar la historia acerca del origen del capitalismo, ni de las formas que emplea la clase dominante para seguir ocupando sus posiciones de privilegio a través del aparato estatal, sindical y bancario. Y no hablo solamente del keynesianismo, sino también del monetarismo. Son ideologías construidas mediante fundamentos pseudo-científicos, pero que muy bien le supieron vender a la humanidad la idea de que son los defensores de la libertad, cuando en realidad son todo lo contrario.

        Confundir el individualismo burgués (que por lo que veo es tu caso), con el individualismo anarquista es un grosero error. El individualismo burgués es aquel que ignora todos los fenómenos sociales que ocurren, y que endiosa la voluntad individual ignorando completamente las circunstancias que la rodean. Y por supuesto, el resultado de eso es un rotundo fracaso, peor que el de aprender a andar en bicicleta.

        En 1990, nos hablaban de que el monetarismo era la mejor ideología que había, y no sólo eso, sino que decían que se habían terminado todas las ideologías, al mejor estilo de los que acá en Argentina decían: “Se terminó la política”. Y el peor error que cometieron los defensores del individualismo fue abandonar la política en Argentina, dejandosela servida en bandeja a los populistas y a los delincuentes. De hecho, los supuestos adoradores de Reagan y Thatcher terminaron votando a Menem por ignorancia, y por no tener ni la más remota idea de cómo está sentado el capitalismo actual.

    • Nicolás Berneman 29/04/2014 at 18:16

      Guido,

      Cuando digo que no le echemos la culpa al sistema, sino que es importante asumir que quienes actuamos somos nosotros, quiero de decir que sin un cambio individual es muy dificil pensar en un cambio colectivo impuesto.

      Si en vez de un “sistema bancario de reserva fraccionaria” existiría “un sistema de banca libre” o un “sistema de banca completamente regulada” creo que a nivel macro no veríamos grandes cambios. Digo, los problemas de violencia, guerras, hambre, contaminación, etc seguirían siendo prácticamente los mismos.

      Sinceramente en ningún momento digo nada parecido a “no labura el que no quiere” o “vos podés hacerlo”. No se de donde sacaste eso, estoy hablando de otra cosa.

      Saludos!

      • Yo creo que sí habrían grandes cambios. Mientras siga el sistema actual, el capitalismo serán ellos solos, no todos.

      • Federico Bond 01/05/2014 at 3:09

        En parte coincido con Guido. Parece un tema menor, pero la capacidad que han tenido los gobiernos para imprimir dinero y contraer deuda en forma casi ilimitada ha permitido que muchos se embarquen en guerras o multipliquen la pobreza.

        Por otro lado, lo que creo que falta acá, y que sería muy interesante discutir en otro artículo, es el enfoque institucional. La teoría de la elección pública de James Buchanan, el diseño constitucional de Hayek y el análisis económico del derecho de Ronald Coase, entre otros, nos otorgan enormes lecciones sobre cuáles son las reglas de juego que encauzan el accionar de los individuos y permiten la coordinación y cooperación pacífica.

  2. No se trata de echar culpas… Que cada uno se ponga el saco que le corresponde…

    El mensaje que transmite el articulo claramente habla de vivir nuestros VALORES todos los días con cada acción en cada aspecto que consideremos importante para nuestra vida…FAMILIA, AMIGOS, TRABAJO, Y HASTA NOSOTROS MISMOS.

    Mal que nos pese CONSIDERO que el capitalimo es la única forma posible de interaccion de la sociedad por que, mal que nos pese, es el sistema mas parecido a los individuos que lo componemos… Ahora bien, partiendo de esa premisa considero que podemos hacer que el mounstruo capitalista sea todos los días un poquito mas equitativo y menos destructivo.

    Gracias por este articulo! No sos/y el único loco que piensa asi.

    • Nicolás Berneman 29/04/2014 at 13:52

      Gracias Fer!
      Ciertamente, si pensamos que la culpa de todos nuestros males está en el sistema capitalista, entonces nuestra guía práctica es la revolución; levantar las armas contras quienes permanecen y sostienen ese cruel sistema (me pregunto quienes serían esos enemigos… o mejor dicho, quienes NO serían). Ahora, si asumimos que aunque sea una parte de lo que sucede es consecuencia del cómo actuamos las personas todos los días, entonces el próxima paso sería empezar a comportarnos distinto.

      Cuánto mejor suena lo primero! Tiene más fuerza, parece más convincente… y lo mejor, nos deja afuera de toda responsabilidad, no nos compromete nuestro día a día. Viva la revolución!

  3. Es simplista intentar ofrecer una solucion “personal” como encara el autor del texto,a una cuestion politica que es la economia.
    Entiendo la postura plenamente, sobran articulos cuya premisa basica es “hace bien las cosas, y mejora el mundo que te rodea”; a todo esto, es justo preguntarse, es valida esa forma de afrontar los problemas? Obvio que si. Produce efectivamente un cambio real en la sociedad? Es infimo. A cuantos pibes salvas del hambre sonriendole al diariero? A ninguno.

    • Nicolás Berneman 29/04/2014 at 14:09

      Martín,
      Ciertamente el cambio individual tiene un efecto imperceptible; de hecho es lo que digo al final, su aporte a combatir cierto problemas sociales es casi insignificante. Y sin embargo creo que es el camino.

      Sonreírle al diariero no salva del hambre a nadie, gruñirle tampoco. Digo, hay que ver el objetivo de cada acción, y contra qué otra la estás comparando. Obviamente no pienso que una sonrisa sirva como lucha contra la desnutrición infantil ni contra la contaminación ambienta (sería absurdo que lo creyera). Lo que digo es que es muy simplista esperar cambios desde la política o desde donde fuere. Los individuos somos los grandes responsables de prácticamente todo lo que sucede, por lo que creo que, si realmente nos jactamos que queremos una sociedad distintas y blabla, es condición necesaria ver qué estamos haciendo nosotros y que cosas son meras palabras. Me tema que, cada vez más, abundan las palabras y escasean las acciones.
      Saludos!

      • María Monroy 08/05/2014 at 13:03

        Estimado Martin, espero que estès bien.

        Difiero completamente con tu punto. Incluso considero que por pensar así, los países Latinoamericanos (y otros) adolecen de tantos problemas socioeconómicos. Los asuntos económicos no sólo son competencia de un Congreso, un Presidente, unos Ministros o unos asesores económicos, sino también de cada uno de nosotros como ciudadanos y consumidores de bienes públicos y privados.

        La microeconomía y la teoría de juegos (experimental) nos demuestra claramente cómo generalmente se obtienen resultados “ineficientes”, “no óptimos”, “que no maximizan el bienestar de los consumidores”, porque los mismos pensamos y actuamos de forma irracional y aislada. Lo que acabo de decir puede sonar un poco fuera de contexto y abstracto, pero poniéndolo en términos prácticos, lo que quiero decir los consumidores y ciudadanos debemos actuar de modo colectivo y estratégico para “maximizar nuestros beneficios”, así como lo hacen las empresas.

        Un ejemplo sencillo: en Colombia (no sé si en tu país sea igual) cada día proliferan más los contratos por prestación de servicio (no incluyen prestaciones laborales, primas, cesantías, etc.) porque obviamente este tipo de contratación es más económicas para las empresas. Sin embargo, estas obligan a los empleados a cumplir un horario, a tener un jefe, etc. ¿Qué hacemos los colombianos? Conformarnos con quejarnos con nuestros amigos y allejados, pues es preferible eso a estar desempleado… ¿Qué pasaría si todos los miembros de una organización “coludieran” para garantizar sus derechos? Obviamente, sus resultados económicos serían mejores.

        Volviendo a mi idea inicial, lo que diferencia a los Latinoamericanos de los europeos y otras naciones de avanzada es su forma de pensar. Ellos simplemente no ven los problemas socioeconómicos como una cuestión lejana y polìtica. Más bien son concientes de su papel de agentes económicos y no le atribuyen sus problemas únicamente al gobierno, sino también a ellos mismos… Y este el es punto que Nicolas Berneman toca en su artìculo.

        Saludos

  4. Vivimos en el primer período de la historia humana donde la pobreza cae en todas las regiones. Hoy el humano promedio tiene el triple de comida que hace 100 años. Seguir con el verso de “qué malo es el capitalismo” es vaguedad intelectual del que leyó unas líneas de Marx.

    El capitalismo *heredó* la pobreza y la miseria de las sociedades que no sabían qué era la civilización. Lo cierto es que los países occidentales más ricos/liberales tienen tasas de pobreza bajísimas, mientras que países socialistas (Venezuela) tienen tasas altísimas. El capital y el ahorro son el mayor motor de progreso del hombre.

  5. Andrés,

    Creo que el artículo de Nicolás no hace una apología de ningún sistema o ideología económica… no compara al sistema con el socialista, por poner uno que vos citaste. Ciertamente el socialismo ha fracasado en muchas cosas y el capitalismo en tantas otras.

    Pero, por más que “los países más ricos/liberales tienen tasas de pobreza bajísimas”:

    1) sigue habiendo gente pobre, sigue habiendo países “ricos” en guerra
    2) hay países capitalistas menos “ricos” y con tasas de pobreza preocupantes (Argentina sin ir tan lejos)
    3) no sólo hay que hablar de pobreza económica: las pobrezas educacionales, nutricionales, habitacionales y de salud también deben ser resaltadas en cualquier país. Y hay muchos países que, siendo capitalistas, hacen aguan en estos sectores.

    No sé si se trata de bardear al capitalismo como tal. Si entendí bien esta nota, la propuesta es pensar que aquellas cosas que usualmente se le recriminan al sistema (y puede ser éste como ser otros, como el socialismo!!), son o han sido impulsadas – en el fondo – por seres humanos. Como vos y como yo. Y si pretendés un cambio, la idea es no sostener “qué sistema de mierda” sino plantearse: “¿cómo puedo hacer yo para colaborar con algún tipo de cambio?”

    Nicolás: corregime si interpreté mal tu artículo!

    Saludos!

    • Nicolás Berneman 03/05/2014 at 15:34

      Juan,

      Sí, un poco apunto a eso, a plantearse el actuar cotidiano de cada uno. Ojo eh, digo nos lo tenemos que plantear más haya de si efectivamente contribuyen a un cambio macro (cosa que en principio no lo creo),

      De todos modos, para ser justos con Andrés, sí hice una comparación con el socialismo, que por haberla hecho al pasar quizás resultó confusa. Como bien decís, no fue con la intención de comparar a ver cuál sistema era mejor, sino con el fin de mostrar que no es el sistema el que determina cómo son las personas sino que la dirección va más bien en un sentido inverso. Es por eso que le doy menos importancia a los cambios institucionales que a los cambios individuales, e insisto en que es esencial plantearnos nuestro accionar cotidiano más haya de sus implicancias a nivel sistema.

      Juan: No sabría corregirte, decime si interpreté mal tu comentario! je

      Saludos!

  6. Adriana Méndez 30/04/2014 at 22:41

    Me gustó mucho el artículo y muy interesante las distintas opiniones que generó. Yo sólo puedo aportar que estoy de acuerdo en que somos responsables de lo que pasa en nuestra sociedad de alguna u otra manera y sí creo muchísimo en los pequeños cambios y comportamientos de cualquier índole que cada uno haga en la vida diaria para estar mejor colectivamente, desde tirar los papeles en un cesto, no derrochar agua, hasta hacer nuestro trabajo con honestidad, respeto y gusto. En lo que estoy en duda es si podemos, desde el cambio individual, generar un cambio en aquel sistema, llamase capitalismo o cuaquier otro, que colabora con la corrupción ya que si hay gente que la pasa mal, niños con hambre, etc. estoy segura que es,entre otras cuestiones, por la corrupción… hay recursos que no son distribuídos como corresponde, valores básicos de convivencia que no son llevados a cabo. ¿Se puede ejercer un liderazgo honesto? ¿Se puede estar en una posición de poder donde se realizan y articulan cambios sustanciales para generar el tan “deseado y predicado” bienestar general? Parece que la experiencia indica que no es muy posible. Algo pasa en “ese lugar de poder” que hace cambiar a las personas y no para bien. Perdón si me fui de tema. Sólo quiero terminar con una frase que alguna vez leí “No pensemos qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos, mejor pensemos qué hijos vamos a dejarle a este mundo” Saludos!

    • Nicolás Berneman 03/05/2014 at 16:00

      Adriana, Muchas gracias!

      Comparto tu inquietud. Fijate que todas tus preguntas apuntan al actuar de los individuos. Eso es precisamente lo que quiero decir. Al igual que vos (arriesgo), NO creo que la corrupción venga dada por el sistema capitalista. En todos los sistemas hubo corrupción, y cosas mucho más tremendas. Lo que sostengo es tan simple como lo siguiente: “Si los individuos no fueran corruptos no habría corrupción”. En ese sentido creo que la esencia está en el actuar del individuo (al fin y al cabo los lideres son personas como nosotros, al igual que los seguidores y el equipo que los rodea). Y en ese sentido digo que es el requisito para un cambio general (como bien dije, pese a creer en la importancia de la acción individual, descreo por completo que la conducta de cada uno pueda tener algún impacto global).

      Muy linda la frase que cierra tu comentario, va muy bien con el espíritu del artículo! Saludos!

  7. Muy bueno Nicolas! Me gusto mucho.

    Quizas paso inadvertido, hasta aparece en un parentesis, pero para mi tu articulo se resume en: conciencia-respeto-tolerancia-paciencia , y creo que por ahi esta la clave de la evolucion humana.

  8. Nicolás Berneman 03/05/2014 at 15:11

    Guido, Federico,

    Entiendo su punto. Quizás haya acuerdos institucionales que aminoren la carga de lo que sucede. Siguiendo la linea que plantean, puede que un sistema de free-banking contribuya a prevenir algunas crisis, y puede que asignar correctamente los derechos de propiedad contribuya a la lucha contra la contaminación o demás externalidades. Ojo, puede que no lo sea también. Puede que eso genere ciertas otras consecuencias imprevistas e inesperadas. La verdad que no lo sabemos.

    Al margen, quiero insistir en que no hay cambio institucional posible que logre terminar con los problemas de violencia, guerras, hambre, contaminación, etc. Puede que algunos contribuyan a paliarlos más que otros, pero si no hay cambios en la forma en la que actuamos los individuos vamos a seguir en lo mismo. Y ese actuar individual no está determinado por el sistema. Ese cambio requiere de una evolución/crecimiento social de otro tipo. ((Paro acá porque tras 3 días de feriados parece que me levanté algo metafísico; cosa que me hace encarar un camino medio extraño que atenta contra todo debate razonable!)).

    Saludos!!

    • Federico Bond 04/05/2014 at 3:14

      Nico, entiendo lo que decís. No es mi intención discutir las ventajas o desventajas de instituciones particulares. Para eso existe ya muchísima bibliografía. Mi punto es que el análisis institucional es importante porque el accionar de las personas se inserta en un determinado contexto de normas, sean éstas implícitas como explícitas. Estas reglas permiten o impiden la coordinación entre los distintos actores, incentivando o castigando distintas acciones. Si descuidamos ese frente, corremos el riesgo de que los esfuerzos invertidos en concientización se desvanezcan con el simple paso del tiempo.

      • Nicolás Berneman 06/05/2014 at 18:02

        Casi que acuerdo. La última parte me da dudas. No creo que pueda reducirse a “concientización” lo que intento transmitir, sería -en el ideal- una especie de reglas internas. (Creo que por eso dejo las instituciones a un costado. Ok, es muy difícil pensarlo y probablemente nunca suceda… Anyway, quizás da más para charla de cafe!). Un abrazo!

      • Federico Bond 08/05/2014 at 16:39

        Lo que llamás reglas internas yo lo llamo normas implícitas. Quizás estamos hablando en diferentes lenguajes, nada más. La seguimos en otra ocasión. Un abrazo!

  9. Florencia del Ciancio 07/05/2014 at 10:55

    Muy bueno el artículo!
    Es vital comenzar a responsabilizarnos, a ser individuos activos dentro de la sociedad. Coincido en que para generar un cambio debemos ser socialmente responsables pensando ya en un modelo sostenible, de otra forma estamos condenados a vivir de crisis en crisis.
    Sin embargo, me parece que le falta una vueltita más. Sería ideal que el cambio surja desde el individuo y eso se vea reflejado en la manera en que las empresas realizan sus negocios y en la que el Estado lleva a cabo su gestión porque, como organizaciones, sus piezas claves y fundamentales somos nosotros, los individuos. Y, si se trabaja desde el individuo, eso se traduciría en un cambio en las organizaciones. Así lo pensaría si el mundo ya no estuviera en marcha y se tendría que construír desde cero.
    No obstante, ya estamos en el baile. Ahora el desafío es ver de qué manera vamos a articular a los distintos actores, entendiéndose por actores al Estado, Empresas y Sociedad, porque queramos o no, no podemos borrar todo y empezar de nuevo, hay que ir haciendo sobre la marcha. Así, como las organizaciones se nutren de la sociedad y la sociedad se nutre de las organizaciones, es un ida y vuelta constante, lo que implica que para modificar a la sociedad y generar incentivos para crear responsabilidad se necesita del Estado y de las Empresas.
    Así, deberiamos encontrar puntos en común entre los actores para poder empezar a trabajar en la responsabilidad de todos de manera coordinada, sin paradojas, sin contradicciones. Debería resultar un acompañamiento mutuo para el beneficio mutuo, no un tironeamiento de intereses particulares porque en definitiva, como dice Nicolás ” El capitalismo somos todos”.
    Tal vez resulte un poco utópico pero puede bajarse a la realidad cuando pensamos en acciones concretas que puedan llevarse a cabo, sin delirios, siendo abiertamente realistas porque todo lo que nos incluya a nosotros como individuos va a acarrear las particularidades de cada uno.

  10. Nicolás Berneman 08/05/2014 at 10:59

    Gracias Florencia,
    No entiendo tu punto, ¿Acaso el Estado y las Empresas no son, en el fondo, personas? Digo, decís que no estás de acuerdo con el enfoque individual porque se necesita “del Estado y de las Empresas”, como si las mismas fueran entidades que exceden a las personas. Yo creo que no. No se puede hablar de responsabilidad Estatal o Empresarial sin hablar de responsabilidad individual. Del mismo modo, entiendo que el compromiso individual implica el compromiso colectivo.
    Saludos!

    • Florencia del Ciancio 08/05/2014 at 11:10

      Si, por supuesto que nace de la responsabilidad individual, en eso concordamos, las empresas y el Estado son individuos en el fondo. Sin embargo, considero que desde el aparato estatal y empresario se deberían generar incentivos para fomentar esa responsabilidad individual porque es el individuo el que esta constantemente interactuando en ellos.

  11. María Monroy 08/05/2014 at 13:23

    Nicolas, coincido contigo es los puntos que abarcas en tu artículo.

    En este sentido, considero que el problema de atribuirle las “culpas” de nuestros problemas socioeconómicos al sistema económico capitalista, al gobierno, a las instituciones, a él o a ella… radica en la falta de educación, en la ignorancia y en los hábitos de pensamiento que caracterizan a la población latina (echémosle la culpa al otro).

    Es así como me surge la pregunta: ¿Cómo cambiar o mejorar cada uno de estos aspectos? ¿Quién debe tomar el liderazgo? ¿Cómo hacer para que los ciudadanos/consumidores tomen conciencia de la importancia de su rol de agentes económicos para lograr mejores resultados en términos sociales?

    Por otro lado, quisiera compartir contigo esta frase:
    “It is often forgotten that systems are just tools to reach objectives, and they often become the objective themselves. In such cases, people become simply the means to serve the systems. People are sacrificed to make the systems endure.”

    Saludos!

  12. Nicolás Berneman 12/05/2014 at 15:04

    Gracias María!
    No me doy cuenta en qué sentido “los sistema son sólo medios para alcanzar objetivos”.. ¿A qué objetivos se refiere?.
    Quizás por ingenuidad propia, me cuesta ver a los sistemas como una construcción intencionada de un grupo de personas. En general tiendo a verlo como la expresión del conjunto de la sociedad.
    Saludos!

    • María Monroy 13/05/2014 at 13:06

      Hola Nicolas

      A mi modo de interpretar la frase, a lo que se refiere es que los sistemas económicos son sólo medios para alcanzar objetivos asociados a un buen estandar de vida, reducción de la pobreza y desigualdad, desarrollo sostenible, etc. Sin embargo, a veces nos olvidamos de esto y el fin u objetivo se vuelve “servir a un sistema económico”. Es así como las personas se convierten en medios para servir a la subsistencia de un sistema económico determinado.

      En el caso del capitalismo, esto se pone en evidencia cuando miles de trabajadores se pasan la vida trabajando como autómatas y dejan un poco de lado su humanidad para servir a un sistema económico en retribución de un salario (a veces insatisfactorio). En el caso del socialismo, esto se evidencia cuando las personas se vuelven medios o elementos que dan garantía de un discurso utópico de un gobernante.

      Saludos!

  13. ahi les dejo gente reply ustedes saben

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