O país mais grande do mundo

Es una muletilla. Todo el mundo la sabe: “O pais mais grande do mundo”. Así se refieren a Brasil (incorrectamente) gran parte de los rioplatenses. Los que fueron a la playa, los que veranearon en Camboriú, los que tomaron caipirinha en Ipanema, los que fueron en viajes de negocios a San Pablo, and so on.

Digo incorrectamente porque ningún brasileño (no “brasilero”, otra mala costumbre vernácula) pronunciaría esta frase sin ofender a la Academia Brasileña de Letras, casi como decir en castellano el “el país muy más grande del mundo”. En todo caso, “o maior pais do mundo”.

Real Academia Española de la Lengua mode on.

Brasil no es el mais grande, pero está ahí. Boxea con los pesos pesados y juega en las grandes ligas. Hace dos años nomás se convirtió en la sexta economía del planeta, superando a la del Reino Unido. Participa en las negociaciones internacionales de más alto nivel, en la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Naciones Unidas (ONU).

Al igual que los otros miembros del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China), tiene una población enorme, unos 200 millones de habitantes, cinco veces más que la Argentina, y un territorio que abarca la mitad de América del Sur. Como supo decir un afamado diplomático brasileño, o Brasil é um pais geográficamente satisfeito.

Y como para no estarlo.

¿Qué más decir de Brasil, aparte de que será sede del Mundial de fútbol en dos meses y de los Juegos Olímpicos en 2016?

O pais mais grande do mundo IIQue es líder mundial en producción de biocombustibles, que ha desarrollado un proyecto nuclear con fines pacíficos, que desde hace décadas reclama un asiento permanente en el Consejo de Seguridad, que ha fortalecido sus lazos con los países del Sur, China, India, que ha realizado cuantiosas inversiones y ayudas para el desarrollo en los países de África.

Pero más que referir datos sueltos, prefiero darle la palabra a los que saben. ¿Oíste hablar de Celso Lafer…? Por si no, Lafer es un diplomático brasileño, ex Ministro de Relaciones Exteriores, académico sí señor, que escribió un libro cortito, apenas 150 páginas, pero no por ello menos increíble: “La identidad internacional de Brasil”.

En pocas palabras, el libro de Lafer resume lo que el autor llama las “fuerzas profundas” de la política exterior de Brasil. What? No te asustes, no se trata de ocultismo ni de literatura para descultivar el espíritu, sino de una argumentación sólida de lo que conocemos como “coherencia en política exterior”.  Al igual que la Argentina, Brasil ha sabido mantener líneas claras de acción a lo largo de los años: la defensa irrestricta del derecho internacional, la búsqueda de autonomía, la defensa de la conciliación y el arreglo pacífico de controversias, el desarme, el desarrollo (término genuinamente brasileño si los hay).

Pero más allá de la exposición de las “fuerzas profundas” de la política exterior brasileña, el libro de Lafer tiene una gran virtud: desentrañar, como su título lo indica, la identidad internacional del país vecino. Y creo que ahí reside su gran virtud. En entender cómo se piensa un país, cuáles son sus intereses estratégicos, por qué ocupa el lugar que ocupa, y particularmente, el papel de la historia en la constitución de la identidad internacional del país carioca. [1]

Sin dudas que una de las observaciones más agudas de Lafer tiene que ver con la doble inserción de Brasil: “Es un país occidental en el campo de los valores, debido a su formación histórica, realidad que no excluía su inserción entre los países del Tercer Mundo, con los cuales tenía posiciones afines en el marco de las acciones específicas orientadas hacia el desarrollo”. [2]

Asimismo, resulta muy ilustrador el último capítulo, donde el autor destaca los desafíos que enfrenta Brasil a comienzos del siglo XXI. ¿Cómo encarar el desarrollo en un mundo interconectado, donde los Estados ya no son los actores por excelencia, sino que existen empresas multinacionales, ONGs, flujos financieros, etc.? ¿Cómo lograr la autonomía en el marco de las instituciones internacionales? ¿Cuáles son los nuevos “temas globales” que Brasil y otros Estados deberán abordar en los próximos años?

Por eso hay que leerlo. Para comprender, fácil y sencillo, al mais grande.


[1] Lafer menciona el caso de la monarquía, la cual “fue la base de la identidad internacional sui generis de Brasil en el siglo XIX, en el ámbito de las Américas: un imperio en medio de repúblicas, una gran masa territorial del habla portuguesa que permaneció unida en un mundo hispánico que se fragmentaba, mientras en el hemisferio norte los Estados Unidos se expandían territorialmente.”

[2] Lafer, Celso. “La identidad internacional de Brasil”, Fondo de Cultura Económica, p. 52.

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