Sudamérica, ese fenómeno – Parte 2

Cuando hablábamos el otro día de Sudamérica, mencionamos una tesis básica que de alguna manera, nos permite comprender aspectos de la realidad sociopolítica del subcontinente. Mencionamos ciertos factores institucionales que se repitieron en Sudamérica para permitir oscilaciones tales como el paso de una situación de inestabilidad presidencial, donde se pone en jaque a la principal característica del presidencialismo (la duración fija de los mandatos), a la emergencia de liderazgos personalistas que hacen de las debilidades institucionales y del sistema de partidos su fuente de poder, permitiendo un avasallamiento de los derechos y libertades de partes de la población.

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Salvar vidas: ¿elegirías hacerlo? Explicando un mundo sin donantes

Dinamarca tenía un grave problema. Siendo un país altamente desarrollado, educado y con niveles de vida que cualquier otro país del mundo envidiaría, tenía ciudadanos muriendo todos los días por falta de donadores de órganos. Solo un 4,25% de la población estaba inscrita como donante. Incontables campañas, programas de educación, propaganda y nada daba resultado. Suecia alcanzaba un 85,9% de la población como donantes, por lo tanto era difícil sostener que eran factores culturales los que prevenían a la gente de Dinamarca donar voluntariamente. Cuando dos investigadores del “Center for Decision Sciences” de la Universidad de Columbia entraron a buscar las causas, se encontraron con motivos verdaderamente sorprendentes e inesperados que dejan entrever las falencias que existe en aquello que conocemos como razón y voluntad.

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Somos presos del bolívar

Cuando se apellida de “fuerte” al bolívar venezolano ya no es por su prometida -y nunca cumplida- robustez y estabilidad, más bien hoy pareciera referirse a una fortificación.bolivar-venezuela

El bolívar fuerte es la prisión más grande de Venezuela, en ella se encuentra la mayoría de la población, privada de libertades que hace unos cuantos meses eran posibles usando la moneda local: adquirir vehículos y sus repuestos, pasajes aéreos internacionales y medicinas importadas.

A excepción de Colombia, nación fronteriza, ningún otro país acepta el bolívar en sus casas de cambio, ni siquiera los países afines políticamente con Venezuela como Bolivia, Argentina, Nicaragua o Ecuador. Este último adoptó hace 15 años el dólar estadounidense como moneda de curso legal logrando, entre otras cosas, estabilizar los niveles de inflación al impedir a los funcionarios públicos de turno cometer “señoreaje”, es decir, emitir papel moneda sin respaldo alguno, situación que ha protegido el ingreso real de los ecuatorianos quienes actualmente perciben un salario mínimo promedio de 354USD, en contraparte a los venezolanos, quienes devengan 32USD a razón de 174Bs por dólar según la tasa oficial SIMADI al momento de escribir estas líneas.

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