Vivimos tiempos inestables, cambiantes donde todo parece ser desechable, descartable, instantáneo. Vivimos rápidamente evitando las obligaciones de lo permanente. Esto, que podemos traducir en todas las esferas de la vida, se muestra en forma más evidente en nuestros consumos diarios que conforman nuestro estilo de vida e influyen en el comportamiento ciudadano.
Los productos que adquirimos tienden a ser para consumo inmediato, ya ninguno es para uso prolongado y constantemente aparecen versiones nuevas y mejoradas. Las empresas nos ofrecen cantidades de productos para usar y tirar, generando así graves perjuicios para nuestro medio. Esto ha generado críticas de parte de movimientos e instituciones que defienden el medio ambiente, sobre todo en lo que refiere a la responsabilidad de quienes proveen estos productos, los insumos que utilizan, los procesos con que los llevan a cabo, etc. Es a partir de ello, que en el seno de las empresas, se ha comenzado a pensar en lo que implica la responsabilidad social empresarial (RSE). Pero ahora bien, ¿Qué significa ser una empresa responsable?
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